Iglesia Cristiana El Amor de Dios

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🕊️ LA PAZ DE DIOS👤 Pr. Gil Ariana✨ INTRODUCCIÓNDios desea que nosotros vivamos en paz. Sin embargo, mientras queramos te...
26/08/2026

🕊️ LA PAZ DE DIOS
👤 Pr. Gil Ariana
✨ INTRODUCCIÓN
Dios desea que nosotros vivamos en paz. Sin embargo, mientras queramos tener el control de todo y pretendamos dirigir nuestra vida por nuestras propias fuerzas, terminaremos enfermándonos. Muchas veces el ruido exterior, las circunstancias, los problemas y todo lo que sucede a nuestro alrededor no nos permiten ver con claridad, y cuando no tenemos claridad se vuelve difícil tomar decisiones correctas.
📖 Eclesiastés 9:11
La vida tiene circunstancias que no siempre podemos controlar. Por eso necesitamos aprender a descansar en Dios y no pretender dirigir absolutamente todo.
Un ejemplo de esto es Jonás. Jonás no tenía paz porque no estaba de acuerdo con lo que Dios estaba haciendo con Nínive. Le robaba la paz saber que Dios había decidido perdonar a esa ciudad, y ese descontento estaba dentro de su corazón.
Esto nos enseña algo muy importante:
La paz no es una consecuencia, un resultado ni un premio por haber hecho algo específico. La paz es el medio que nos permite hacer lo correcto.
Si no tenemos paz, difícilmente podremos ser obedientes. La paz nos da la capacidad de obedecer a Dios aun cuando las circunstancias no sean como nosotros quisiéramos.
📖 Filipenses 4:6-7
Necesitamos estar tranquilos para poder encontrar solución a nuestros problemas. Cuando vivimos dominados por la ansiedad, el miedo y la preocupación, nuestro pensamiento se llena de ruido. Pero cuando descansamos en Dios, podemos pensar con claridad y permitir que su paz guarde nuestro corazón.
🔹 1. LA CONFIANZA EN DIOS CAMBIA LA ANSIEDAD Y EL MIEDO
📖 Mateo 14:22-30
Pedro intentó caminar sobre las aguas. Mientras mantenía sus ojos puestos en Jesús, avanzaba sin duda. Había confianza y, por consecuencia, paz.
El problema comenzó cuando desvió su mirada.
Pedro dejó de mirar a Cristo y comenzó a mirar la realidad de su entorno: el ruido, la tormenta y las circunstancias. En ese momento apareció el miedo y comenzó a hundirse.
Muchas veces nos sucede lo mismo. Mientras mantenemos nuestra mirada en Dios podemos avanzar con confianza, pero cuando comenzamos a mirar únicamente el problema, la situación económica, la enfermedad, las dificultades familiares o aquello que está sucediendo a nuestro alrededor, comenzamos a tener miedo.
El ruido de las circunstancias puede robarnos la paz.
Por eso debemos recordar que en este mundo venimos y nos iremos sin nada. Las cosas que tenemos son temporales. Debemos aprovechar y disfrutar lo que Dios nos ha dado mientras lo tenemos.
La paz de Dios es un tesoro.
El que tiene la paz de Dios puede vivir una vida feliz, no porque nunca tenga problemas, sino porque sabe en quién ha puesto su confianza.
🔹 2. LA PAZ DE DIOS FUNCIONA COMO ÁRBITRO PARA TOMAR DECISIONES
La paz de Dios funciona como un árbitro.
Un árbitro es quien ayuda a mantener el equilibrio y recuerda las reglas para que las cosas se hagan correctamente. De la misma manera, la paz de Dios puede ayudarnos a discernir cuando estamos tomando una decisión.
📖 Colosenses 3:15
La paz de Dios debe gobernar, es decir, tomar autoridad en nuestro corazón.
Cuando estamos haciendo algo que no está bien, muchas veces no hay paz.
Por eso, cuando vayamos a tomar una decisión y no haya paz en nuestro corazón, debemos detenernos.
La paz funciona como una brújula. Nos orienta y nos ayuda a avanzar hacia una buena decisión.
Cuando quieras emprender algo, iniciar algo o tomar una decisión y no hay paz, ¡no lo hagas!
No debemos ignorar esa falta de paz.
La paz que viene de Dios nos ayuda a mantener el equilibrio y a reconocer cuándo algo no está bien.
Cuando estamos en paz, las bendiciones de Dios fluyen.
🔹 3. ACTUAR CORRECTAMENTE REQUIERE DEJAR DE QUERER TENER EL CONTROL DE TODO
Muchas veces queremos controlar cada detalle de nuestra vida. Queremos saber qué va a suceder, cómo sucederá y cuáles serán las consecuencias de nuestras decisiones.
Pero no nos corresponde controlar todo.
Nos corresponde hacer lo justo y lo correcto.
El resultado debemos dejarlo en las manos de Dios.
José es un ejemplo de esto. Cuando la esposa de Potifar le propuso algo incorrecto, José firmemente dijo NO. Él decidió hacer lo correcto aunque sabía que podía tener consecuencias.
Y efectivamente terminó en la cárcel.
Pero José no podía controlar lo que sucedería después. Lo único que podía hacer era permanecer firme en aquello que sabía que era correcto delante de Dios.
Hacer lo correcto no siempre es fácil.
Decir la verdad es lo correcto, pero muchas veces por miedo a las consecuencias terminamos mintiendo. El miedo aparece cuando queremos controlar el resultado.
José hizo lo que le correspondía: obedecer. El resultado quedó en las manos de Dios. Y Dios finalmente lo recompensó y lo llevó a una posición de autoridad.
También tenemos el ejemplo de Sadrac, Mesac y Abed-nego.
Ellos fueron obedientes a Dios aun sabiendo que su decisión podía llevarlos al horno de fuego. No podían controlar lo que el rey haría, pero sí podían decidir cómo responderían ellos.
Fueron echados al horno de fuego, pero Dios los respaldó y los sacó ilesos.
Esto nos enseña que no siempre podemos controlar las circunstancias, pero sí podemos decidir hacer lo correcto delante de Dios.
Nuestra responsabilidad es hacer lo correcto; el resultado debemos dejarlo en las manos del Señor.
🔹 DANIEL: FE Y CONFIANZA EN MEDIO DEL PELIGRO
Daniel también tuvo que tomar una decisión.
Él sabía que continuar orando a Dios podía traerle consecuencias, pero decidió hacer lo correcto delante del Señor.
Para que Daniel pudiera estar en paz dentro de la cueva de los leones, necesitaba tener fe y confianza en Dios.
La paz no significaba que no existía peligro. La paz significaba que, aun estando en peligro, Daniel confiaba en que Dios tenía el control.
Daniel no podía controlar el decreto del rey ni podía controlar lo que sucedería dentro de la cueva. Lo único que podía controlar era su decisión de permanecer fiel a Dios.
📖 Hebreos 11:1
La fe nos permite confiar aun cuando todavía no podemos ver el resultado.
Debemos hacer lo correcto aunque no sepamos cómo terminará la situación.
José no sabía que terminaría en una posición de autoridad.
Sadrac, Mesac y Abed-nego no sabían que saldrían ilesos del horno.
Daniel no sabía cómo Dios lo libraría de los leones.
Pero todos tuvieron algo en común:
Hicieron lo correcto y confiaron en Dios con el resultado.
🔹 SOLO EN EL SEÑOR PODEMOS DESCANSAR
Mientras nosotros queramos tener el control de todo, difícilmente encontraremos verdadera paz.
Necesitamos aprender a entregarle al Señor el control de aquellas cosas que no podemos manejar y confiar en que Él sabe qué hacer con nuestra vida.
Jesús nos invita a acercarnos a Él cuando estamos cansados y cargados:
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados...”
El descanso verdadero no consiste en tener todo resuelto.
Consiste en saber en quién hemos puesto nuestra confianza.
Cuando entregamos al Señor el control de todas las cosas, dejamos de cargar con aquello que no nos corresponde.
Nosotros hacemos lo correcto.
Obedecemos.
Caminamos en fe.
Y el resultado lo dejamos en las manos de Dios.
Solo en el Señor podremos descansar.
❤️ CONCLUSIÓN
La paz de Dios no significa que nunca tendremos problemas.
Pedro tuvo una tormenta.
José terminó en la cárcel.
Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron lanzados al fuego.
Daniel fue llevado a un foso de leones.
Pero ninguno de ellos tenía que controlar el resultado.
Su responsabilidad era confiar, obedecer y hacer lo correcto.
Por eso, muchas veces la paz comienza cuando dejamos de querer controlar aquello que solamente Dios puede controlar.
Cuando nuestra mirada permanece en Cristo, podemos caminar aun sobre las aguas.
Cuando la paz de Dios gobierna nuestro corazón, podemos tomar mejores decisiones.
Cuando dejamos de controlar el resultado, podemos obedecer aunque hacer lo correcto sea difícil.
Y cuando finalmente entregamos todo al Señor, encontramos descanso.
No necesitamos tener el control de todo para tener paz.
Necesitamos confiar en Aquel que sí tiene el control.

🕊️ La verdadera paz no está en tener una vida sin problemas; está en saber que, en medio de cualquier problema, Dios sigue teniendo el control.

Haz lo correcto. Confía en Dios. Entrega el control. Y descansa en Él

⏳ EL VALOR DEL TIEMPO 👤 Pr. Gil Ariana✨ INTRODUCCIÓNEl tiempo es limitado y vale mucho. Cada día tenemos 86,400 segundos...
21/08/2026

⏳ EL VALOR DEL TIEMPO
👤 Pr. Gil Ariana

✨ INTRODUCCIÓN

El tiempo es limitado y vale mucho. Cada día tenemos 86,400 segundos, pero la pregunta es: ¿en qué los estamos gastando y en qué los estamos invirtiendo? El tiempo es un recurso que Dios nos da todos los días, pero a diferencia de otros recursos, una vez que pasa no podemos recuperarlo. Por eso debemos aprender a administrarlo correctamente y aprovechar cada oportunidad que Dios nos concede.

Durante toda nuestra vida muchas veces vamos postergando lo más importante. Decimos que después tendremos tiempo para realizar nuestros proyectos, para hacer aquello que queremos, para estar con nuestra familia o incluso para servir a Dios. Sin embargo, los días continúan pasando y aquello que dejamos para después puede llegar a convertirse en algo que nunca hicimos.

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🔹 1. EL TIEMPO ES LIMITADO

📖 Santiago 4:14

Nuestra vida es breve e incierta. No sabemos qué sucederá mañana ni cuánto tiempo tendremos, por eso no debemos vivir pensando que siempre habrá otra oportunidad. El tiempo que tenemos hoy es el que Dios puso en nuestras manos para administrarlo.

📖 Eclesiastés 3:1

Todo tiene su tiempo. El tiempo es muy valioso precisamente porque es limitado. Podemos perder dinero y volver a conseguirlo, podemos perder una posesión y reemplazarla, pero cuando perdemos una hora, un día o un año, no existe manera de recuperarlo.

El tiempo no nos pertenece; Dios nos lo otorgó para administrarlo correctamente. Cada hora, cada minuto y cada segundo representan una oportunidad. Dios desea que saquemos el mayor provecho de cada momento que nos concede, porque el tiempo que no aprovechamos hoy ya no podremos utilizarlo mañana.

Por eso necesitamos dejar de pensar solamente en cuánto tiempo tenemos y comenzar a preguntarnos qué estamos haciendo con el tiempo que Dios nos dio.

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🔹 2. DEBEMOS CONTAR NUESTROS DÍAS

📖 Salmos 90:12

La Palabra nos enseña a contar nuestros días para traer sabiduría al corazón. Contar nuestros días significa reconocer que cada uno tiene un valor y que nuestra vida no es infinita. Cuando comenzamos a contar nuestros días, dejamos de verlos como algo garantizado y aprendemos a valorarlos.

Si cuentas tus días, eres sabio.

La vida con sabiduría también consiste en evaluar constantemente en qué estamos perdiendo nuestro tiempo. Debemos preguntarnos: ¿en qué estoy utilizando mis horas?, ¿qué cosas están ocupando mi atención?, ¿qué estoy dejando para después?, ¿estoy invirtiendo mi tiempo en aquello que realmente importa?

Muchas veces dedicamos demasiado tiempo a cosas que no producen nada en nuestra vida y dejamos para después aquello que realmente tiene valor. Debemos aprender a disfrutar, porque el tiempo no vuelve. No podemos regresar a nuestra infancia, recuperar una conversación que no tuvimos o volver a una etapa de nuestra vida para aprovechar una oportunidad que dejamos pasar.

Por eso debemos aprender a disfrutar el presente. El día de hoy es una oportunidad que Dios nos está dando y debemos aprovecharla con sabiduría.

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🔹 3. EL SEÑOR NOS HACE UN LLAMADO URGENTE A REDIMIR EL TIEMPO

📖 Efesios 5:15-16

La Palabra nos hace un llamado a caminar con cuidado y a redimir el tiempo. Redimir significa aprovechar. Dios nos está llamando a aprovechar correctamente el recurso que nos ha dado.

No se trata simplemente de estar ocupados todo el día. Podemos tener una agenda llena y, aun así, estar desperdiciando nuestro tiempo. La verdadera pregunta es si aquello a lo que estamos dedicando nuestras horas tiene valor y propósito.

Muchas veces postergamos nuestros proyectos esperando el momento perfecto. Decimos: "Después lo haré", "cuando tenga tiempo", "cuando las cosas estén mejor". Pero el tiempo perfecto quizá nunca llegue. El tiempo que tenemos hoy es el tiempo que Dios nos dio para hacer aquello que debemos hacer.

Por eso debemos dejar de postergar lo importante y comenzar a invertir nuestro tiempo correctamente.

🔸 3.1. INVIRTAMOS TIEMPO EN NUESTRA FAMILIA

Una de las inversiones más importantes que podemos hacer con nuestro tiempo es nuestra familia. El tiempo que dedicamos a nuestros seres queridos tiene un valor que ninguna cantidad de dinero puede sustituir.

Nuestros hijos crecerán, nuestros padres envejecerán y las diferentes etapas de la vida pasarán. Lo que hoy tenemos como una oportunidad, mañana puede convertirse en un recuerdo. Por eso debemos aprovechar el presente para estar con nuestra familia, escucharla, conversar, compartir, disfrutar y amar.

No se trata únicamente de proveer cosas materiales. También necesitamos estar presentes. Porque podemos darle muchas cosas a nuestra familia y, al mismo tiempo, no darle nuestro tiempo.

El tiempo que no damos hoy quizá mañana ya no podremos darlo.

🔸 3.2. INVIRTAMOS TIEMPO EN EL SEÑOR

También debemos invertir nuestro tiempo en el Señor. Muchas veces decimos que no tenemos tiempo para orar, para buscar a Dios, para servirle o para hacer aquello que Él nos ha llamado a hacer. Sin embargo, encontramos tiempo para muchas otras cosas.

Muchas veces el problema no es que no tengamos tiempo, sino en qué decidimos invertirlo.

Dios nos dio el tiempo y debemos administrarlo correctamente. Servir a Dios no debe ser algo que dejamos para cuando tengamos tiempo libre, porque quizá ese momento nunca llegue. Debemos aprender a darle al Señor parte de nuestro tiempo y aprovechar las oportunidades que Él nos presenta para servirle.

Si el tiempo es un regalo de Dios, también debemos preguntarnos qué estamos haciendo con ese regalo.

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❤️ CONCLUSIÓN

El tiempo es un recurso no renovable. Cada día recibimos 86,400 segundos y, cuando termina el día, esos segundos se fueron para siempre. No podemos guardarlos para mañana ni regresar para utilizarlos nuevamente.

Por eso debemos aprender a contar nuestros días, evaluar en qué estamos utilizando nuestro tiempo y reconocer qué cosas realmente merecen nuestra atención.

No debemos postergar nuestros proyectos, no debemos postergar a nuestra familia y tampoco debemos postergar nuestro servicio a Dios.

El pasado ya pasó y no podemos recuperarlo. El futuro todavía no llega y no sabemos cuánto tiempo tendremos. Pero hoy tenemos una oportunidad.

Hoy podemos amar, hoy podemos servir, hoy podemos comenzar, hoy podemos disfrutar y hoy podemos invertir nuestro tiempo en aquello que verdaderamente importa.

No se trata de llenar nuestra vida de actividades, sino de administrar sabiamente el recurso que Dios nos entregó.

⏳ APROVECHA TU TIEMPO.

Porque el tiempo es limitado, el tiempo vale mucho y cada día que Dios nos concede es una nueva oportunidad para invertirlo correctamente.

🌿 DOLOR DEL APEGO👤 Pr. Gil ArianaSi entendemos que un día podemos tener algo y al otro día ya no, nos evitaríamos mucho ...
19/08/2026

🌿 DOLOR DEL APEGO
👤 Pr. Gil Ariana

Si entendemos que un día podemos tener algo y al otro día ya no, nos evitaríamos mucho dolor. A través de la Biblia aprendemos que muchas veces nuestro sufrimiento no viene solamente de perder algo, sino de no querer soltarlo. Nos apegamos a las cosas, a las personas, a las posesiones, a nuestros planes y a aquello que creemos que nos da seguridad.

📖 Salmo 24:1

Todo le pertenece a Jehová, incluyendo nuestra vida. Nuestra vida no nos pertenece; es de Dios. Cuando morimos, el espíritu vuelve a Dios. Por eso debemos entender que solamente somos administradores de los bienes que Dios nos ha dado. Usted solo es un administrador.

Cuando sabemos que algo no es nuestro, podemos entregarlo con mayor facilidad, porque sabemos que solamente lo estamos administrando durante un tiempo. El problema comienza cuando dejamos de vernos como administradores y comenzamos a sentir que somos dueños absolutos de todo lo que tenemos.

📖 Lucas 11:16-21

Muchas veces el ser humano busca seguridad en la tierra y en las cosas materiales. Queremos guardar, acumular y tener suficiente para sentirnos protegidos, pero no hay mejor cosa que guardar que las cosas de Dios por encima de las cosas materiales.

Nuestra vida no depende de las posesiones que tenemos. Lo importante es aprender a vivir el hoy, porque el futuro es incierto y el pasado ya pasó. El apego trae sufrimiento y afán, porque cuando creemos que nuestra seguridad está en algo material, también vivimos con miedo a perderlo. Incluso las posesiones pueden llegar a impedirnos seguir correctamente a Cristo.

📖 Mateo 19:16-22

El joven rico tenía muchas cosas, pero su problema no era simplemente tener riquezas. El problema era atesorar y estar apegado a sus posesiones. Cuando Jesús le pidió que las dejara, no pudo hacerlo. Tenía tanto que, finalmente, aquello que poseía terminó poseyéndolo a él.

El apego a lo material puede desviarnos del camino. Hay cosas de Dios que no pueden esperar. También podemos recordar el ejemplo de la esposa de Lot, quien tenía un apego a aquello que estaba dejando atrás.

Tenemos que entender que nada es eterno. No aprovecharemos las riquezas el día de la muerte. En una catástrofe, el lujo no sirve para nada. Podemos tener mucho, pero llegará un momento en que nada de eso tendrá valor.

Nuestros padres morirán, nuestra vida terminará y las personas que hoy tenemos cerca no estarán para siempre. Por eso debemos aprender a honrar, disfrutar y amar mientras tenemos la oportunidad. No debemos esperar a perder algo para darnos cuenta de su valor.

El problema no es amar a las personas ni disfrutar lo que Dios nos ha dado. El problema es cuando el apego nos hace creer que algo nos pertenece para siempre. Podemos amar profundamente, pero también debemos aprender a entregar a Dios aquello que un día tendremos que soltar.

La verdadera paz está en Cristo Jesús.

Nuestra seguridad no está en nuestras posesiones, en el dinero, en las personas ni en aquello que creemos controlar. Cuando entendemos que todo le pertenece a Dios, podemos disfrutar lo que tenemos sin vivir aterrados por perderlo. Aunque las circunstancias cambien, Cristo permanece.

Entonces surge una pregunta importante:

¿Cuál es el antídoto para el apego?

La respuesta es: LA GENEROSIDAD.

La generosidad nos enseña a abrir la mano. El apego nos hace decir: "Esto es mío, no quiero perderlo." La generosidad nos enseña: "Lo que tengo viene de Dios y puedo compartirlo."

La viuda de Sarepta es un ejemplo de esto. Ella tenía muy poco y estaba en una situación de necesidad, pero aun así pudo compartir lo que tenía. Su situación no le impidió ser generosa. Esto demuestra que la generosidad no depende de cuánto tenemos, sino del lugar que ocupan las cosas en nuestro corazón.

Los niños también nos muestran que el apego aparece naturalmente en nosotros. Se apegan a sus cosas, a sus juguetes y a sus padres. No quieren prestar, no quieren compartir y no quieren soltar. Conforme crecemos, ese apego cambia de forma, pero puede seguir presente: podemos apegarnos al dinero, a las posesiones, a las personas, a nuestra posición, a nuestros planes o a aquello que creemos que nos da seguridad.

Por eso debemos aprender a SOLTAR.

Soltar no significa dejar de amar. Significa reconocer que nada nos pertenece para siempre. Todo lo que tenemos es algo que Dios nos permitió administrar durante un tiempo. Podemos disfrutarlo, cuidarlo y amarlo, pero debemos estar preparados para entregarlo cuando llegue el momento.

📖 2 Corintios 9:7

La verdadera generosidad no nace de la obligación ni de la presión. Dios no quiere que hagamos algo simplemente porque estamos obligados. Demos por amor, no por obligación.

Cada uno debe dar como propuso en su corazón. Cuando damos, demostramos que nuestra seguridad no está en lo que poseemos, sino en Dios. Dios ama al que da con alegría, al que puede abrir la mano y entregar sin vivir aferrado a las cosas.

📖 Génesis 4

La historia de Caín y Abel nos enseña que no solamente importa lo que entregamos, sino cómo y con qué corazón lo entregamos. Dios mira lo que hay detrás de nuestra entrega.

La generosidad es la medicina contra el apego porque nos enseña a soltar. El Señor es galardonador. Aquel que reparte, recibe más. Dios ya nos bendijo, por eso no damos para obligarlo a bendecirnos; damos porque reconocemos que ya hemos recibido de Él.

La mayor muestra de generosidad la encontramos en Dios mismo: Dios dio a su único Hijo porque nos ama. Él no dio por obligación ni porque alguien lo presionara; dio por amor. La verdadera generosidad nace precisamente de un corazón que ama y está dispuesto a entregar.

📖 1 Timoteo 6:7

Nada trajimos a este mundo y nada podremos llevarnos cuando partamos. Llegamos sin nada y nos iremos sin llevarnos nuestras riquezas, nuestros lujos ni nuestras pertenencias. Por eso no tiene sentido vivir aferrados a lo material.

Las personas muchas veces sufren porque no quieren soltar. Nos aferramos a personas, posesiones, etapas de la vida, planes, recuerdos o cosas que ya no podemos recuperar. Pero soltar no significa que aquello no haya sido importante. Significa aceptar que tuvo un tiempo en nuestra vida y que ahora debemos entregarlo a Dios.

Job tuvo que aprender a soltar. Le tocó perder y, en medio de su dolor, pudo reconocer:

"Dios dio, Dios quitó; sea el nombre de Dios bendito."

Job entendió que aquello que tenía nunca había sido suyo para siempre. Dios se lo había permitido administrar. Su seguridad no estaba en sus posesiones ni en sus circunstancias, sino en Dios.

Nosotros también tendremos momentos en los que tendremos que soltar. Y aunque duela, podemos decir: "Señor, esto estaba en mis manos por un tiempo, pero siempre estuvo en las tuyas."

El apego dice: "No quiero perderlo." La fe dice: "Si Dios lo dio, también puedo confiar en Él cuando tenga que entregarlo."

Por eso, aprender a soltar no significa que no nos duela. Significa que, aun con dolor, seguimos confiando en Dios.

❤️ CONCLUSIÓN

Nada es eterno. Nuestra vida es temporal, nuestras posesiones son temporales, las etapas cambian y las personas que amamos algún día tendremos que entregarlas a Dios. Por eso debemos dejar de vivir aferrados y comenzar a disfrutar, honrar, amar y compartir mientras tenemos la oportunidad.

No se trata de cuánto tenemos, sino de cuánto estamos dispuestos a entregar con un corazón agradecido.

Seamos generosos.

Demos por amor y no por obligación. Abramos la mano y reconozcamos que Dios ya nos bendijo. Nuestra seguridad no está en lo que poseemos; nuestra seguridad está en Cristo Jesús.

La verdadera paz llega cuando dejamos de luchar por retener aquello que algún día tendremos que soltar. Podemos disfrutar lo que Dios nos da, amar profundamente a quienes puso a nuestro lado y administrar fielmente aquello que ha puesto en nuestras manos, pero sin olvidar nunca que todo le pertenece a Él.

El antídoto para el apego es la generosidad.

Y cuando llegue el momento de soltar, que podamos hacerlo con fe, sabiendo que Dios sigue siendo Dios, que Él permanece y que podemos confiar plenamente en Él.

💒 Te esperamos mañana domingoa las 11 am,Cada servicio es una experiencia que tienes que vivir.🛐No hay nada mejor que es...
15/08/2026

💒 Te esperamos mañana domingoa las 11 am,
Cada servicio es una experiencia que tienes que vivir.
🛐No hay nada mejor que estar juntos en comunión con el Padre Celestial, dándole gracias por todo
Gilberto Lopez

11/08/2026

Cuando estás en la presencia de Dios, deseas que esos momentos no termien, cuando el Espíritu Santo te está guiando en adoración, deseas que el tiempo pase lento. Disfruta cuando estés en la presencia de Dios.
Gilberto Lopez

🍃 EL PODER DE UN CORAZÓN AGRADECIDO👤 Pr. Gil Ariana✨ IntroducciónEn la predicación anterior aprendimos que el ser humano...
11/08/2026

🍃 EL PODER DE UN CORAZÓN AGRADECIDO
👤 Pr. Gil Ariana

✨ Introducción

En la predicación anterior aprendimos que el ser humano es una máquina de deseos. Nuestro cuerpo tiene deseos naturales; nuestro espíritu también desea acercarse a Dios; pero la carne produce deseos que constantemente luchan contra los del espíritu.

También vimos que el deseo puede impulsarnos a alcanzar metas. Sin embargo, cuando alcanzamos una meta, inmediatamente aparece otra. Después otra más. Y luego otra. Entramos en un ciclo interminable donde siempre sentimos que nos falta algo. Cuando aquello que deseamos no se cumple, aparece la frustración, el dolor y muchas veces la tristeza.

Así, muchas personas pasan la vida intentando llenar un vacío que nunca termina de satisfacerse.
Pero hoy la pregunta es:

¿Cómo podemos ser verdaderamente felices?
No solo experimentar momentos de felicidad, sino vivir con plenitud, disfrutando el presente sin depender de que todos nuestros deseos se cumplan.

La respuesta de Dios es sencilla y poderosa:
El antídoto es un corazón agradecido.
📖 1 Tesalonicenses 5:18
La voluntad de Dios es que demos gracias en todo.
No significa agradecer solamente cuando todo sale bien.
Significa desarrollar una actitud permanente de gratitud, aun en medio de circunstancias difíciles.
La gratitud no depende de las circunstancias.
Depende de reconocer que Dios sigue siendo bueno.
📖 Filipenses 4:6-7
Pablo enseña que no debemos vivir afanados, sino presentar nuestras peticiones delante de Dios con acción de gracias.
Es interesante que la paz no llega únicamente cuando Dios responde nuestras oraciones.
La paz llega cuando aprendemos a confiar en Él.
Muchas veces nuestra ansiedad crece porque ponemos nuestra felicidad en un futuro idealizado.
Pensamos:
"Seré feliz cuando tenga ese trabajo."
"Seré feliz cuando me case."
"Seré feliz cuando compre esa casa."
"Seré feliz cuando tenga más dinero."
Vivimos esperando un mañana que quizá nunca llegue y dejamos de disfrutar el hoy que Dios ya nos regaló.
📖 1 Timoteo 6:6-8
Pablo habla del contentamiento.
Muchas veces nuestros vacíos interiores nos hacen buscar más y más.
Nunca parece suficiente.
Incluso hay quienes utilizan la Palabra de Dios para manipular el dar, convirtiéndolo en una carga y no en una respuesta genuina de gratitud.

La humanidad está desesperada buscando paz.
Se parece al hombre rico que acumuló bienes pensando disfrutar después, pero Dios le dijo: "Necio..."

La Biblia nos enseña algo diferente.
Disfruta lo que Dios te da hoy.
No vivas afanado por el mañana.
Porque el mañana siempre estará sujeto a la voluntad de Dios.
La gratitud no consiste únicamente en decir "gracias".
La gratitud es una disciplina del corazón.
Es una manera de vivir.
Es el medicamento que Dios nos dejó contra la ansiedad.
Cuando vivimos agradecidos, comenzamos a experimentar contentamiento.

🔹 1. La gratitud produce contentamiento
Una persona agradecida reconoce que Dios ha suplido sus necesidades.
Quizá no todo lo que ha querido.
Pero sí todo lo que realmente ha necesitado.
📖 Filipenses 4:11-12
Pablo aprendió a vivir en abundancia y también en escasez.
Su paz no dependía de las circunstancias.
Dependía de Dios.
Ese es el verdadero contentamiento.
Es importante entender algo.
El contentamiento no es resignación.
No es conformismo.
No es pereza.
No significa dejar de tener sueños.
Significa aprender a disfrutar el camino mientras Dios nos conduce hacia ellos.
Muchas veces estamos tan preocupados por llegar a la meta que olvidamos disfrutar el proceso.
La gratitud cambia el enfoque de nuestra mente.
En lugar de mirar únicamente lo que todavía nos falta, comenzamos a celebrar todo lo que Dios ya nos dio.
Lo menos que deberíamos hacer al venir a la casa de Dios es venir tristes.
Venimos a recordar quién ha sido Dios con nosotros.
Venimos a agradecer.
Venimos a celebrar su fidelidad.
Porque muchas veces, si no tenemos contentamiento, puede ser que en el fondo estemos molestos con Dios porque todavía no ha cumplido algún deseo nuestro.
Debemos aprender a festejar lo que hoy tenemos.
Volvamos a lo básico.
La Escritura dice que teniendo sustento y abrigo deberíamos estar contentos.
Pero cuando medimos el éxito por los lujos, el dinero o el mucho tener, inevitablemente aparecerá la ansiedad.
Porque siempre querremos más.

🔹 2. El contentamiento produce paz
Cuando aprendemos a agradecer, también aprendemos a descansar.
No porque todos los problemas desaparezcan.
Sino porque entendemos que Dios sigue teniendo el control.
Una persona que descansa en Dios deja de vivir desesperada.
Confía en los tiempos del Señor.
Y donde hay confianza, comienza a florecer la paz.
Dios actúa cuando el hombre descansa en Él.
El descanso demuestra confianza.
Y la confianza produce paz.

🔹 3. Menos deseos terrenales significan menos ansiedad
Vivimos en una sociedad que constantemente nos impulsa a querer más.
Más dinero.
Más éxito.
Más reconocimiento.
Más posesiones.
Pero mientras más cosas creemos necesitar para ser felices, mayor será nuestra ansiedad.
📖 Proverbios 27:20
Así como el Seol nunca se sacia, tampoco los ojos del hombre quedan satisfechos.
Siempre queremos más.
Cuando conseguimos una meta, inmediatamente aparece otra.
Por eso los deseos terrenales nunca terminan.
Si queremos más, sufriremos más.
Porque cada nuevo deseo trae una nueva preocupación.
Cuando vivimos agradecidos, los deseos dejan de gobernarnos.
Entonces disminuye la ansiedad.
Llega el contentamiento.
Y aparece la paz.
Muchas veces la frustración nace cuando nuestros deseos no se cumplen.
Cuando una puerta se cierra.
Cuando una oración tarda.
O cuando sentimos que Dios no hizo lo que esperábamos.
Pero la gratitud cambia completamente nuestra perspectiva.
Nos recuerda todo lo que Dios ya hizo.
Y nos enseña a confiar en lo que todavía hará.
📖 Salmo 37:4
"Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón."
Muchas veces pensamos que este versículo significa que Dios cumplirá cualquier deseo que tengamos.
Pero antes existe una condición.
Deléitate en Jehová.
Solo un corazón agradecido puede deleitarse verdaderamente en Dios.
Cuando aprendemos a disfrutar su presencia, nuestros deseos también comienzan a cambiar.
Ya no buscamos únicamente satisfacer la carne.
Comenzamos a anhelar aquello que agrada al Señor.
Y entonces, si es su voluntad, Dios concede los deseos de nuestro corazón.
No porque cumpla todos nuestros caprichos.
Sino porque nuestros deseos ya fueron transformados por nuestra comunión con Él.

✅ Conclusión
Muchas veces vivimos persiguiendo espejismos.
Creemos que seremos felices cuando tengamos más dinero, una mejor casa, otro trabajo, más reconocimiento o cuando se cumpla ese gran sueño.
Pero cuando finalmente llegamos, descubrimos que el corazón vuelve a querer algo más.
Así funcionan los espejismos.
Prometen satisfacción.
Pero nunca logran llenar el alma.
Por eso Dios nos invita a dejar de perseguir aquello que constantemente se aleja de nosotros.
No sigamos espejismos.
Aprendamos a mirar todo lo que Dios ya ha puesto en nuestras manos.
Agradezcamos por la vida.
Por la familia.
Por el alimento.
Por la salud.
Por el trabajo.
Por la salvación.
Por cada muestra de su fidelidad.
Agradezca a Dios y sea feliz con lo que hoy tiene.
Eso no significa dejar de tener metas.
Significa que nuestra felicidad ya no dependerá de alcanzarlas.
La verdadera felicidad llega cuando tomamos en cuenta a Dios.
Cuando Él ocupa el primer lugar.
Cuando aprendemos a deleitarnos en Él.
Entonces descubrimos que el mayor milagro no es tener más.
El mayor milagro es vivir con paz, contentamiento y un corazón profundamente agradecido.

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Boulevard Cafetales
Tapachula
30798

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