07/09/2025
Carlo Acutis, hoy reconocido como el primer santo millennial, fue un joven que supo demostrar que la fe puede vivirse con alegría, sencillez y hasta con tecnología. Nació en 1991 y, como cualquier adolescente, le encantaban los videojuegos, vestir ropa casual y pasar tiempo con amigos. Sin embargo, había algo en él que lo hacía distinto: desde niño decidió poner a Dios en el centro de su vida. Iba a misa todos los días, rezaba el rosario y tenía una especial devoción a la Eucaristía.
Lo sorprendente de Carlo es que, en lugar de alejarlo de su fe, la tecnología se convirtió en su herramienta para evangelizar. A los 14 años creó una página web donde documentaba milagros eucarísticos de todo el mundo, con el objetivo de acercar a las personas a Dios a través de internet. Por eso muchos lo llaman “el influencer de Dios”: usó el lenguaje de su tiempo para hablar de lo eterno.
A pesar de ser un chico común, Carlo vivía con una bondad extraordinaria. Se preocupaba por los pobres, compartía lo que tenía y defendía a quienes eran víctimas de burlas o exclusión. Su vida fue breve —murió en 2006 a los 15 años por una leucemia fulminante—, pero intensa en amor y servicio. Su testimonio dejó huella, y pronto comenzaron a atribuirse milagros a su intercesión: la curación de un niño en Brasil y la de una joven en Costa Rica.
Por todo esto, la Iglesia reconoció en él un ejemplo luminoso para nuestra generación. Después de ser beatificado en 2020, el Papa León XIV lo canonizó oficialmente el 7 de septiembre de 2025, en el marco del Jubileo. Hoy Carlo descansa en Asís, vestido con ropa deportiva y zapatillas, como recordándonos que la santidad no es un ideal lejano ni reservado a unos pocos, sino un camino posible aquí y ahora, en medio de nuestra vida cotidiana.
San Carlo Acutis nos invita a no perder el tiempo en lo que no vale la pena, y a usar nuestros talentos —incluso la tecnología— para construir un mundo mejor y acercarnos más a Dios. Su vida es una respuesta clara: la santidad no pasa de moda, y se puede vivir con un corazón joven y auténtico.