Escogidos del Rey

Escogidos del Rey Es una página para dar a conocer la palabra de Dios en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que es nuestro salvador.

29/04/2026

S. Marcos 4:1-41 RVR1960
[1] Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor de él mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sentó en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar. [2] Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: [3] Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar; [4] y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. [5] Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. [6] Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. [7] Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. [8] Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. [9] Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. [10] Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. [11] Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; [12] para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados. [13] Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? [14] El sembrador es el que siembra la palabra. [15] Y estos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. [16] Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; [17] pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. [18] Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, [19] pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. [20] Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. [21] También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? [22] Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. [23] Si alguno tiene oídos para oír, oiga. [24] Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. [25] Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. [26] Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; [27] y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. [28] Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; [29] y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado. [30] Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? [31] Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; [32] pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra. [33] Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. [34] Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos en particular les declaraba todo. [35] Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. [36] Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. [37] Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. [38] Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? [39] Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. [40] Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? [41] Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?

https://bible.com/bible/149/mrk.4.1-41.RVR1960

27/04/2026

S. Marcos 3:1-35 RVR1960
[1] Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. [2] Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. [3] Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. [4] Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. [5] Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. [6] Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle. [7] Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea, [8] de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él. [9] Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen. [10] Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él. [11] Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. [12] Mas él les reprendía mucho para que no le descubriesen. [13] Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. [14] Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, [15] y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: [16] a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; [17] a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; [18] a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, [19] y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa. [20] Y se agolpó de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan. [21] Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí. [22] Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. [23] Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? [24] Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. [25] Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. [26] Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. [27] Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa. [28] De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; [29] pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. [30] Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo. [31] Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. [32] Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. [33] Él les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? [34] Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. [35] Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

https://bible.com/bible/149/mrk.3.1-35.RVR1960

25/04/2026

S. Marcos 2:1-28 RVR1960
[1] Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. [2] E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. [3] Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. [4] Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. [5] Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. [6] Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: [7] ¿Por qué habla este así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? [8] Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? [9] ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? [10] Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): [11] A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. [12] Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa. [13] Después volvió a salir al mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba. [14] Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió. [15] Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido. [16] Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? [17] Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. [18] Y los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunaban; y vinieron, y le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan? [19] Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo? Entre tanto que tienen consigo al esposo, no pueden ayunar. [20] Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán. [21] Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. [22] Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. [23] Aconteció que al pasar él por los sembrados un día de reposo, sus discípulos, andando, comenzaron a arrancar espigas. [24] Entonces los fariseos le dijeron: Mira, ¿por qué hacen en el día de reposo lo que no es lícito? [25] Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; [26] cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban? [27] También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. [28] Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.

https://bible.com/bible/149/mrk.2.1-28.RVR1960

S. Marcos 1:1-45 RVR1960[1] Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. [2] Como está escrito en Isaías el prof...
24/04/2026

S. Marcos 1:1-45 RVR1960
[1] Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. [2] Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. [3] Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas. [4] Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados. [5] Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. [6] Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre. [7] Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado. [8] Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo. [9] Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. [10] Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él. [11] Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. [12] Y luego el Espíritu le impulsó al desierto. [13] Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían. [14] Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, [15] diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. [16] Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. [17] Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. [18] Y dejando luego sus redes, le siguieron. [19] Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes. [20] Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron. [21] Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba. [22] Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. [23] Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, [24] diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. [25] Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! [26] Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él. [27] Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen? [28] Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea. [29] Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. [30] Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. [31] Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía. [32] Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; [33] y toda la ciudad se agolpó a la puerta. [34] Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían. [35] Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. [36] Y le buscó Simón, y los que con él estaban; [37] y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. [38] Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. [39] Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios. [40] Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. [41] Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. [42] Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y quedó limpio. [43] Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego, [44] y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos. [45] Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.

Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. Voz del que cla

S. Mateo 28:1-20 RVR1960[1] Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y...
22/04/2026

S. Mateo 28:1-20 RVR1960
[1] Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. [2] Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. [3] Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. [4] Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como mu***os. [5] Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. [6] No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. [7] E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los mu***os, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. [8] Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, [9] he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. [10] Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán. [11] Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. [12] Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, [13] diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. [14] Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. [15] Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy. [16] Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. [17] Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. [18] Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. [19] Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; [20] enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

https://bible.com/bible/149/mat.28.1-20.RVR1960

21/04/2026

S. Mateo 27:1-66 RVR1960
[1] Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. [2] Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador. [3] Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, [4] diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! [5] Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. [6] Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. [7] Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. [8] Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre. [9] Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel; [10] y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor. [11] Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y este le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices. [12] Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. [13] Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? [14] Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho. [15] Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. [16] Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás. [17] Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? [18] Porque sabía que por envidia le habían entregado. [19] Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él. [20] Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese mu**to. [21] Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. [22] Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! [23] Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! [24] Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. [25] Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. [26] Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado. [27] Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; [28] y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, [29] y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! [30] Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. [31] Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. [32] Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a este obligaron a que llevase la cruz. [33] Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera, [34] le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo. [35] Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. [36] Y sentados le guardaban allí. [37] Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS. [38] Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda. [39] Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, [40] y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. [41] De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: [42] A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. [43] Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. [44] Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él. [45] Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. [46] Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? [47] Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama este. [48] Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. [49] Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. [50] Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. [51] Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; [52] y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; [53] y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. [54] El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente este era Hijo de Dios. [55] Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, [56] entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. [57] Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. [58] Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. [59] Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, [60] y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. [61] Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro. [62] Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, [63] diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. [64] Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los mu***os. Y será el postrer error peor que el primero. [65] Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. [66] Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.

https://bible.com/bible/149/mat.27.1-66.RVR1960

S. Mateo 26:1-75 RVR1960[1] Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: [2] Sabéis que dentro...
20/04/2026

S. Mateo 26:1-75 RVR1960
[1] Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: [2] Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. [3] Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, [4] y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. [5] Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo. [6] Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, [7] vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. [8] Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? [9] Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres. [10] Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. [11] Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. [12] Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. [13] De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella. [14] Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, [15] y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. [16] Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle. [17] El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua? [18] Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos. [19] Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua. [20] Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce. [21] Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. [22] Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor? [23] Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ese me va a entregar. [24] A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. [25] Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Le dijo: Tú lo has dicho. [26] Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. [27] Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; [28] porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. [29] Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. [30] Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos. [31] Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. [32] Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. [33] Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. [34] Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. [35] Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. [36] Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. [37] Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. [38] Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. [39] Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. [40] Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? [41] Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. [42] Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. [43] Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. [44] Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. [45] Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. [46] Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega. [47] Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. [48] Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ese es; prendedle. [49] Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. [50] Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron. [51] Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja. [52] Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. [53] ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? [54] ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? [55] En aquella hora dijo Jesús a la gente: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. [56] Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron. [57] Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos. [58] Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin. [59] Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, [60] y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, [61] que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. [62] Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti? [63] Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. [64] Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. [65] Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. [66] ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! [67] Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, [68] diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó. [69] Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. [70] Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. [71] Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También este estaba con Jesús el nazareno. [72] Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. [73] Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. [74] Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. [75] Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

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