06/05/2026
Hoy nuestro corazón se llena de tristeza, pero también de gratitud por haber conocido la vida de un hombre que aprendió a servir en silencio y amar con hechos.
Te recordaremos subido en las vigas trabajando con esfuerzo, pintando con dedicación, ayudando a otros sin esperar reconocimiento, donando con discreción y sembrando amor donde muchos ni siquiera miraban. Te recordaremos detrás de las cámaras, grabando con esmero cada detalle para que otros pudieran ser bendecidos, y también levantando tus manos al cielo mientras entonabas alabanzas con un corazón sincero.
Hermano Sergio Morga, fuimos testigos de tu transformación. Antes de tu encuentro con Cristo había dolor, lucha y caos, pero cuando la luz de Jesús llegó a tu vida, todo cambió. Aprendiste que no hacía falta ser visto para ser valioso. Elegiste servir en silencio, ser útil para Dios aun cuando nadie alabara tu esfuerzo. Y precisamente allí, en esa humildad, reflejaste el verdadero amor de Cristo.
Hoy has partido después de una intensa batalla contra la enfermedad, una lucha que enfrentaste con valentía y fe hasta el último momento. Quedarán grabadas para siempre aquellas palabras tuyas que hoy nos estremecen y nos llenan de esperanza:
“Estoy esperando a Jesús de Nazaret para que venga por mí… estoy listo.”
Y sí, hermano amado, creemos que estabas listo. Listo para encontrarte con aquel a quien aprendiste a amar y servir con todo tu corazón.
Tu familia en Cristo no te dice adiós; solo te decimos hasta pronto. Tú te adelantaste a la presencia de Dios, mientras nosotros seguimos caminando y luchando por alcanzar ese mismo anhelo y esa misma certeza que había en tu corazón.
Hasta la eternidad, amado hermano Sergio Morga.
Tu vida dejó huellas profundas en nosotros, y tu ejemplo seguirá hablando aun en tu ausencia.
“Estoy listo… esperando por mi Jesús.”