04/09/2023
En aquel tiempo el rey Nabucodonosor mandó edificar una estatua de 60 codos de alto y ordenó que todos debían inclinarse a ella y quién no lo hicierá sería echado al horno de fuego, pero Sadrac, Mesac y Abed-nego se negaron a inclinarse diciendo:
"Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder, su majestad; pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado."
Daniel 3:17-18