31/07/2026
“Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.”
Filipenses 4:20
La gloria nunca fue diseñada para el hombre; siempre le pertenece a Dios.
Cuando aprendemos a darle a Él el reconocimiento por cada bendición, cada milagro y cada avance, nuestro corazón permanece humilde y Él continúa obrando en nuestra vida.
Quien busca su propia gloria termina agotado tratando de sostener una imagen. Pero quien vive para glorificar a Dios experimenta Su respaldo constante.
La victoria no es el resultado de nuestra fuerza, sino de Su presencia actuando en nosotros.
Toda la gloria pertenece a Dios; cuando Él recibe la gloria, nosotros recibimos la victoria.
Padre, hoy reconozco que toda la gloria es tuya. Gracias por cada victoria, porque sé que proviene de tu mano. Guarda mi corazón de la soberbia y enséñame a vivir para exaltar tu nombre en todo lo que hago. Que mi vida sea un reflejo de tu grandeza y que cada triunfo apunte hacia Ti, en el nombre de Jesús, Amén.
Si lo crees, decláralo:
Hoy declaro que viviré para la gloria de Dios. Todo lo que soy y todo lo que tengo proviene de Él. Mientras le doy toda la gloria, caminaré en Su favor, Su respaldo y Su victoria.
YO LO CREO!!!
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Casa de Dios
Ps. Edgar Martínez