26/05/2026
Ayer recordamos que Dios no abandona a sus hijos, sino que sigue derramando su Espíritu sobre cada corazón dispuesto a escucharle. Hubo alegría, oración, lágrimas, sonrisas y esa paz que solo viene de la presencia de Dios.
Pentecostés nos recordó que la fe no es costumbre, es encuentro; que seguir a Cristo no es caminar solos, porque el Espíritu Santo nos sostiene, nos fortalece y nos impulsa a llevar amor donde hace falta esperanza. ✨❤️
Que lo vivido ayer no se quede en un momento bonito, sino que se convierta en una llama encendida en nuestra vida, capaz de iluminar también a quienes nos rodean.
Hoy más que nunca, que nuestro corazón siga diciendo:
Ven, Espíritu Santo. 🙏🔥