16/08/2026
Hay cosas que tus ojos pueden mirar, pero tu corazón no alcanza a entender. Puedes estar frente a una obra de Dios y llamarla coincidencia. Puedes recibir una respuesta y pensar que fue suerte. Puedes ver una puerta abrirse y creer que simplemente se dieron las circunstancias. Pero hay momentos en los que Dios está haciendo algo delante de ti y, si no tienes discernimiento espiritual, vas a mirar lo sobrenatural como si fuera algo común. 👁️
El problema no siempre es que Dios no esté hablando. A veces el problema es que estamos intentando escuchar a Dios con un corazón acostumbrado solamente a lo natural. Queremos entenderlo todo con la lógica, medirlo todo con nuestros sentidos y explicar todo con lo que conocemos. Pero Dios no cabe dentro de lo que tú puedes calcular. Hay cosas que solamente se reconocen cuando el Espíritu de Dios abre los ojos del entendimiento. 🔥
Por eso algunas personas pueden mirar lo mismo que tú y sacar una conclusión completamente diferente. Tú puedes ver una prueba y ellos pueden ver una preparación. Tú puedes ver una demora y ellos pueden discernir que Dios está trabajando. Tú puedes ver una puerta cerrada y ellos pueden entender que Dios está evitando que entres por un lugar que terminaría destruyéndote. La circunstancia es la misma. Lo que cambia es la capacidad de discernirla. 🙏
Hay personas que se burlarán de lo que tú crees porque no pueden percibir lo que tú estás viendo. No te desesperes intentando convencerlas de algo que todavía no pueden entender. El hombre natural puede mirar una vida entregada a Dios y pensar que estás perdiendo el tiempo. Puede mirar tu obediencia y llamarla locura. Puede mirar tu espera y llamarla debilidad. Pero que alguien no entienda lo que Dios está haciendo en ti no significa que Dios no esté haciendo nada. ⚔️
Recuerda esto: no todo lo que parece casualidad es casualidad, y no todo lo que puedes explicar con tus ojos explica lo que Dios está haciendo en tu espíritu. Hay encuentros que Dios permitió. Hay puertas que Dios cerró. Hay personas de las que Dios te apartó. Hay momentos que parecían pérdidas y terminaron siendo protección. Hay caminos que no entendiste mientras los caminabas, pero después descubriste por qué Dios no te permitió quedarte allí. ✨
Por eso necesitas discernimiento. Porque sin discernimiento puedes llorar por una puerta que Dios cerró para protegerte. Puedes perseguir a una persona de la que Dios te está separando. Puedes desesperarte por algo que Dios está reteniendo porque todavía no es el momento. Puedes llamar abandono a un proceso en el que Dios está formando tu carácter. Y puedes rechazar una respuesta de Dios simplemente porque no llegó de la manera que tú esperabas. 🔥
Pídele a Dios algo más profundo que una bendición. Pídele ojos para reconocerlo. Pídele sensibilidad para escuchar su dirección. Pídele sabiduría para distinguir su voz de tus emociones. Porque cuando Dios abre tus ojos espirituales, empiezas a comprender cosas que antes te parecían absurdas. Entonces entiendes que algunas lágrimas tenían propósito. Que algunas despedidas fueron necesarias. Que algunos silencios estaban formando algo dentro de ti. Y que Dios nunca estuvo tan lejos como pensabas. 🙌
No permitas que lo que no puedes ver te haga negar lo que Dios está haciendo. Hay realidades que no se disciernen con los ojos. Se disciernen con el espíritu. Y cuando Dios te da discernimiento, empiezas a mirar la misma vida con otros ojos. Lo que antes parecía locura comienza a tener sentido. Lo que antes parecía pérdida comienza a revelar propósito. Y aquello que otros no pueden entender, tú comienzas a reconocerlo: Dios estaba allí todo el tiempo. 🕊️
“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”
1 Corintios 2:14