25/02/2026
El ministerio de niños no es una guardería, pero cuando lo tratamos como tal, estamos sembrando mal en la tierra más fértil para la Palabra de Dios.
Los niños aprenden de forma concreta, sensorial, necesitan tocar, oler, ver, escuchar, probar.
El Espíritu Santo hace lo milagroso y cambia corazones. Pero nosotros tenemos que hacer nuestra parte con excelencia.
-Daniel Urquizo-