IPAR «La Santísima Trinidad»

IPAR «La Santísima Trinidad» Servicios:
1. Escuela Bíblica Dominical, Domingos 10:00 am.
2. Culto de Adoración, Domingos 11:00 am.
3. Oración y Estudio Bíblico, Miércoles 7:00 pm.
4.

Reunión de Oración, último Viernes 7:00 pm.
¡Bienvenidos son Todos! Primera Iglesia Presbiteriana Asociada Reformada de México, fundada en 1879. Pastor: Pbro. José Othoniel Juárez Báez. Correo: othoniel-.com
Celular: 8333289047

03/05/2026

Escuela Bíblica Dominical
Domingo 3 de mayo de 2026
Serie: El gran panorama Divino
Tema: El reino parcial (parte 4)
Pastor: José Othoniel Juárez Báez

03/05/2026

PERDÓN APLICADO POR EL ESPÍRITU: 2 Tesalonicenses 2:13

El Espíritu Santo es la persona de la Trinidad que aplica el perdón a nuestras vidas. El Padre puso los planes y el Hijos llevó a cabo la expiación. Pero nuestros pecados no son perdonados hasta que el Espíritu Santo haga su obra.

Cuando primeramente venimos a la fe, el Espíritu nos reconcilia con Dios perdonando todos los pecados que hemos cometido hasta ese punto. Él también nos da una nueva vida espiritual al regenerar nuestros espíritus, tal como Jesús lo mencionó en Juan 3:5-8. Hechos 11:18 habla acerca de esta experiencia como “arrepentimiento para vida” porque la regeneración y la fe siempre involucran tristeza y confesión de nuestra pecaminosidad. Esta idea es confirmada en muchos pasajes, tales como 1 de Corintios 6:11.

Y el Espíritu continúa aplicándonos el perdón durante toda nuestra vida. Él es el que mantiene nuestra fe, el que nos guía a un arrepentimiento diario, y que continuamente aplica el perdón a nosotros. Observamos esto en lugares como Romanos 8:1-16 y Gálatas 5:5.

Para citar un ejemplo, consideremos lo que Pablo escribió en 2 de Tesalonicenses 2:13: Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.

Aquí, Pablo escribió que los creyentes son salvados por las obras el Espíritu que nos limpia del pecado y la injusticia, esto es, las obras del Espíritu que aplican el perdón a nosotros. Y el Espíritu nos continúa aplicando el perdón mientras nosotros continuamos creyendo en la verdad.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo todos demuestran la gracia salvífica hacia nosotros. Y esto tiene al menos tres implicaciones para nuestra vida. Primero, cuando nosotros pecamos y apelamos a Dios para perdón y otros aspectos de la salvación, estamos correctos en hacer conocer nuestras peticiones a estas tres personas divinas. Segundo, cuando recibimos estas bendiciones, nosotros deberíamos de dar gracias a estas tres personas de Dios. Y tercero, podemos tener gran confianza en nuestra salvación, sabiendo que las tres personas de la Trinidad nos aman y obran para asegurar nuestra redención. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan juntos, para nuestro beneficio, para resolver el problema del pecado.

Van Gayton

02/05/2026

EL PERDÓN REALIZADO POR EL HIJO: Efesios 1:7

La gracia divina que lleva a cabo nuestro perdón también involucra al Hijo, quien es nuestro redentor.

En cumplimiento de la promesa del Padre, el Hijo fue enviado al mundo, encarnándose como Jesús, el tan esperado Mesías, para expiar por el pecado humano. Encontramos esta enseñanza en muchos lugares como Romanos 3:25-26, y Hebreos 2:14-17, y 10:5-10.

Jesús expió por el pecado al morir en la cruz en lugar de los pecadores. Él recibió la maldición divina que había sido justificada por nuestro pecado. Y su perfecta justicia fue acreditada a nuestro favor, para que pudiéramos ser contados no como pecadores, sino como obedientes hijos de Dios. Para citar algunos pasajes en los que este tema aparece, lo encontramos en Juan 10:14-18, Gálatas 2:20, 2 de Corintios 5:21, y Hebreos 10:9-14. Como Pablo escribió en Efesios capítulo 1 versículo 7: En [Jesucristo] tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.

Nuestros pecados son perdonados no porque Dios los ignora, sino porque Él los ha castigado en Cristo. Y este es el por qué la Escritura nos anima a tener la confianza en nuestra salvación.

Van Gayton

01/05/2026

PERDÓN PLANEADO POR EL PADRE: Romanos 3:25

El perdón empezó con el Padre porque Él es el que lo planeó. El Nuevo Testamento explícitamente enseña que el Padre envió al Hijo al mundo y lo designó como el redentor. Observamos esto en Juan 3:16-18, Hechos 2:34-36, y Hebreos 3:1-2.

El Nuevo Testamento también enseña que el Padre autorizó a Jesús dándole poder como redentor de su pueblo, y prometió aceptar el sacrificio de Jesús en la cruz como pago por el pecado. Leemos acerca de estos roles del padre en pasajes como Juan 10:14-18, Colosenses 1:18- 20 y Hebreos 2:10.

De hecho, Romanos 3:25 dice que fue el Padre quien ofreció a Jesús como sacrificio. Consideremos lo que Pablo escribió aquí: A quien Dios puso como propiciación.

El Padre es el gran arquitecto de la redención. Es su clemente plan y misericordioso deseo perdonar nuestros pecados y bendecirnos. Y es su autoridad que hace la salvación tanto posible como cierta.

La idea de que en la cruz, Jesús está tratando de alejar la ira de su Padre celestial en contra de su pueblo de tal manera que Jesús está amando y el Padre no, es en realidad una interpretación errónea de lo que está sucediendo en la obra expiatoria de Jesucristo. La obra de Jesús en la cruz es en realidad la expresión del amor que el Padre tuvo primero para con su pueblo. Pensemos que tan seguido en el Nuevo Testamento se resalta que la venida de Jesús a este mundo y el llevar la cruz es de hecho el resultado del amor del Padre. El versículo que la mayoría de nosotros quizás hemos memorizado al empezar nuestras vidas cristianas, es Juan capítulo tres versículo dieciséis que enfatiza, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” Ahora, ¿Qué amor está siendo enfatizado en ese versículo? No quiero decir de ninguna manera que dejemos de lado el amor de Jesús, pero es el amor del Padre Celestial al dar a su Hijo, el que está siendo enfatizado en ese pasaje.
J. Ligon Duncan III

30/04/2026

CONSECUENCIAS DEL PECADO: Romanos 5:12,19

La Escritura indica que después de que Adán y Eva pecaron, Dios juzgó y maldijo a toda la raza humana. Esta maldición afectó cada aspecto de nuestro ser. Resultó inmediatamente en la muerte espiritual de la cual se habla a través de la Escritura, como en Juan 5:24 y 25, Efesios 2:1 al 5, y Colosenses 2:13 y 14. También produjo corrupción en nuestro ser, tanto en cuerpo y alma, como lo vemos en Jeremías 17:9 y Romanos 7:18 al 8:11. Y ultimadamente nos conduce a la muerte física, como leemos en Génesis 3:19 y Romanos 5:12. Finalmente, el pecado obtuvo para la humanidad eterno sufrimiento bajo el juicio de Dios en el in****no, como aprendemos de pasajes como Mateo 5:29 y 30.

El bien conocido pastor Charles Spurgeon, quien vivió de los años 1834 a 1892, habló de la maldición de Dios para Adán y Eva en su sermón La maldición removida. Consideremos lo que él dijo:

¿Qué es lo que incluye la maldición? Involucra muerte, la muerte de este cuerpo… incluye la muerte espiritual, una muerte de la vida interior que tenía Adán - la vida del espíritu, que ahora ha huido, y que sólo puede ser restaurada por [el] Espíritu Santo… E incluye, el final de todo, y lo peor de todo, la muerte eterna… todo lo que se puede reunir en esa terrible, horrible… palabra “in****no”.

Lo que es peor, las consecuencias del pecado de Adán y Eva también se propagaron a toda la raza humana - a todos los que descienden de ellos a través de la generación natural. Observamos la extensión universal del pecado en pasajes como 1 de Reyes 8:46, Romanos 3:9-12, Gálatas 3:22, y Efesios 2:3. Consideremos la forma en que Pablo habló acerca del pecado de Adán en Romanos 5:12-19: El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron… por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores.

Como hemos visto en una lección anterior, Adán era el representante del pacto de toda la raza humana. Y Pablo enseño que debido a esto, el pecado de Adán fue acreditado a todos sus descendientes. Y como resultado, somos pecadores por naturaleza. Venimos a este mundo espiritualmente mu***os, sujetos al dolor y privaciones, y destinados a la muerte física.

Es imposible incluso entender la completa consecuencia del pecado. Pero nuestro pecado es una rebelión en contra del Creador. Es un esfuerzo para robarle de su gloria, es quebrantar su ley, caer corto de su gloria. Es en todo sentido situarnos a nosotros mismos como enemigos de Dios. Interrumpe nuestra relación con Dios debido a que Dios es santo. Él no puede mirar al pecado. Como consecuencia de su santidad, Él debe derramar su ira sobre el pecado. Entonces, cuando vemos la pecaminosidad de los humanos, es todo lo que necesitamos saber sobre nuestro problema y acerca de nosotros mismos. El pecado es la psicología de seis letras que nos ayuda a entender lo que vemos en el espejo, y lo que sabemos que es. También nos recuerda que no hay forma de que podemos rescatarnos a nosotros mismos de este apuro. Sólo Dios puede hacerlo, y lo hace en Cristo. Dr. R. Albert Moehler, Jr.

El problema del pecado es realmente terrible. Toda la humanidad está absolutamente perdida y condenada. No tenemos manera de redimirnos a nosotros mismos. Estamos perpetuamente condenados a sufrir bajo el juicio de Dios. No hay forma para que nosotros ganemos su favor de vuelta, o para hacer compensaciones por nuestro pecado. Aparte del perdón misericordioso de Dios, absolutamente no hay esperanza de salvación.

Van Gayton

29/04/2026

ORIGEN DEL PECADO: Génesis 1:26-31

Muchos de nosotros estamos familiarizados con los eventos registrados en Génesis 3, la historia de cuando nuestros primeros padres Adán y Eva se rebelaron en contra de Dios al comer del fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y del mal. Desde un punto de vista bíblico, este hecho no fue un evento aislado. Causó que la humanidad entera se convirtiera en culpable del pecado, y fuera corrompida por el pecado. Los teólogos comúnmente se refieren a este evento como la caída de la humanidad en pecado, o simplemente la caída.

Génesis 1:26-31 nos menciona que cuando Dios creó a la humanidad, nosotros éramos muy buenos. En este caso, la palabra “bueno” significa que nosotros éramos precisamente lo que Dios quería que fuésemos. Nuestros primeros padres fueron moralmente, puras imágenes de Dios, perfectamente adecuados para servirle y señorear sobre todo el mundo que Dios había creado.

Como Pablo indicó en Romanos 5:12, el pecado no había entrado en la humanidad antes de la caída. Nosotros nunca habíamos cometido pecado, no estábamos inclinados hacia el pecado, no éramos corruptos por el pecado, y no estábamos revestidos por el pecado.

Pero incluso en el estado de no pecado, nosotros si teníamos la habilidad y la oportunidad de pecar. Cuando Dios creó a Adán y Eva y los puso en el jardín del Edén, él les reveló muchas cosas a ellos. Pero un mandamiento rápidamente se trasladó a primer plano como una prueba de su disposición de servir a Dios. En Génesis 2:16-17, leemos que Dios permitió a Adán y Eva el comer de cualquier árbol en el jardín excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Y la posibilidad de quebrantar esta ley presentó una oportunidad para Adán y Eva de pecar.

Trágicamente, como sabemos de Génesis 3:1-6, la serpiente engañó a Eva a comer del fruto prohibido. Entonces Eva ofreció algo del fruto a Adán, y él comió también. Adán y Eva violaron la ley justa de Dios y voluntariamente escogieron pecar. Apocalipsis 12:9 indica que la serpiente era Satanás, y 1 de Timoteo 2:14 indica que Eva fue engañada. Pero ni la tentación de Satanás ni la tontería de Eva excusaron el pecado de nuestros primeros padres. Ambos fueron culpables de escoger el mal en contra del bien.

En estos eventos observamos de nueva cuenta que el pecado es fundamentalmente una cuestión de violar la ley de Dios, su voluntad revelada. Cuando nosotros pensamos, hablamos o actuamos de formas que difieren de la ley revelada de Dios, estamos escogiendo el mal en contra del bien. E incluso si somos engañados o burlados al pecar, Dios nos sigue manteniendo responsables de lo que hemos hecho. Este es el por qué es de mucha ayuda el guardar la palabra de Dios en nuestros corazones - no sólo para que la conozcamos, pero también para que la amemos. Cuando conocemos la ley de Dios, nos ayuda a reconocer el pecado para que no seamos engañados. Y cuando amamos la ley de Dios, se nos hace más fácil el escoger obedecerle.

Van Gayton

28/04/2026

DEFINICIÓN DEL PECADO: 1 Juan 3:4

La Biblia habla acerca del pecado en una variedad de formas. Usa palabras como infracción, rebelión, transgresión, ofensa, maldad, perder la marca, y una variedad de otras palabras para describir las cosas que son pecaminosas. Y cada una de estas palabras agrega algo a nuestro entendimiento del pecado.

Pero cuando las Escrituras hablan del pecado abstractamente - cuando ofrece su propia definición del pecado - una palabra tiende a levantarse sobre las otras: infracción. En el vocabulario bíblico, el pecado es fundamentalmente una violación a la ley de Dios.

Tal como lo escribió el apóstol Juan en 1 Juan 3:4: Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

Observamos este énfasis del pecado como infracción en lugares como Romanos 7:9-25, y 1 de Corintios 15:56. Este concepto básico del pecado también es reflejado en la teología de muchas tradiciones cristianas diferentes.

Por citar un ejemplo, consideremos la pregunta y respuesta número 14 del Catecismo menor de Westminster. Respondiendo a la pregunta: ¿Qué es el pecado?

El catecismo responde: El pecado es la falta de conformidad con la ley de Dios o la transgresión de ella.

Notemos que esta respuesta identifica dos tipos generales de violación a la ley de Dios: falta de conformidad a la ley, y transgresión de la ley.

Por una parte, falta de conformidad de la ley es el fallo en hacer lo que ordena la Escritura. Esto muchas veces es llamado pecado de omisión debido a que omitimos o descuidamos lo que deberíamos de hacer. Por otra parte, transgresión de la ley es hacer lo que la Escritura prohíbe. Este tipo de quebrantamiento es muchas veces llamado pecado de comisión debido a que nosotros activamente cometemos el pecado al pensar, sentir o hacer algo que la Escritura prohíbe.

Ahora, cuando hablamos de la ley de Dios como el estándar que define al pecado, es importante mencionar que la ley de Dios no es arbitraria o casual. Por el contrario, la ley es la reflexión del carácter perfecto de Dios.

Consideremos la manera en que Pablo describió la ley en Romanos 7:12: De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.

Como dijo Pablo, los mandamientos de Dios son santos, justos y buenos, tal como Dios es en sí mismo. Los mandamientos de Dios siempre están de acuerdo con su naturaleza.

Esto es el por qué la Escritura enseña que si amamos a Dios, guardaremos sus mandamientos. Si amamos a Dios, nosotros también amaremos aquellas cosas que reflejan a Dios, tal como lo es su ley. Observamos esto en Deuteronomio 5:10 y 6:5 y 6, Mateo 22:37-40, Juan 14:15-24, y muchos otros pasajes. Consideremos lo que Juan escribió en 1 de Juan 5:3: Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos.

El amor a Dios es manifestado en obediencia a su ley. Entonces, cuando quebrantamos su ley, no estamos actuando en amor a Dios. Y por lo tanto, estamos pecando.

Van Gayton

27/04/2026

UNIÓN CON LOS CREYENTES: Juan 17:22-23

Debido a que cada persona en la iglesia invisible es unida a Cristo, los creyentes también son unidos el uno con el otro en él. Vemos esto en Romano 12:5, Gálatas 3:26-28, Efesios 4:25, y en otros pasajes.

Consideremos la forma en que Jesús habló al Padre acerca de esta comunión en Juan 17:22-23: La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Mientras que nuestra unión con la iglesia visible es relacional y experimental, nuestra unión con la iglesia invisible es espiritual y ontológica. Nuestros propios seres están unidos conjuntamente a través de Cristo y su Espíritu. Como resultado, todos nosotros tenemos igual dignidad en Cristo, como Pablo lo enseñó en 2 de Corintios 5:14-16, Gálatas 3:28, y Colosenses 3:11. Y nosotros incluso hemos experimentado los gozos y dolores de otros, como leemos en 1 de Corintios 12:26.

Y la comunión de la iglesia invisible no está limitada a la iglesia en la tierra; también se extiende a la iglesia en el cielo, con aquellos creyentes que ya han mu**to y se han ido para estar con el Señor. Tal como los creyentes en la tierra tienen una comunión mística los unos con los otros en y a través de Cristo, nosotros también tenemos la misma comunión con todo aquel que es unido a Cristo - incluyendo los creyentes que están ahora en el cielo. La Escritura enseña esta idea en pasajes como Hebreos 11:4 y 12:22-24.

Una imagen llamativa que usa la Escritura para enseñarnos este hecho es la descripción de la iglesia como la esposa de Cristo. Hay un sentido en el cual la iglesia visible es tratada como la novia de Cristo, pero es siempre con la visión hacia la perfección de la novia en la iglesia invisible. Vemos esto en el Antiguo Testamento en Isaías 54:5-8, Oseas 2:19-20, y en el Nuevo Testamento en Efesios 5:26-27. Y el cumplimiento de estas imágenes aparece en la iglesia invisible perfeccionada en Apocalipsis capítulo 19.

Consideremos la descripción de la visión de Juan en Apocalipsis 19:6-8: Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Dennis Johnson

26/04/2026

Escuela Bíblica Dominical
Serie: El Gran Panorama Divino
Tema: El Reino Parcial (parte 3)
Pastor: Pbro. José Othoniel Juárez Báez

26/04/2026

LOS MEDIOS DE GRACIA: Romanos 10:14

Medios de gracia son: Herramientas o mecanismos que Dios usa ordinariamente para aplicar gracia a su pueblo.

Juan Wesley, uno de los fundadores de la iglesia Metodista, describió los medios de gracia de una manera que reflejan las creencias de muchas tradiciones cristianas.

Consideremos lo que él escribió en su sermón número 16, basado en el texto de Malaquías 3:7:

“Medios de gracia,” según entiendo, son las señales exte­riores, palabras o acciones ordenadas e instituidas por Dios, con el fin de ser las vías ordinarias por medio de las cuales puede comunicar a los hombres la gracia que previene, jus­tifica o santifica.

Los medios de gracia, (que muchas personas los refieren como disciplinas espirituales u obras de piedad, dependiendo de la tradición de donde uno venga). Cuando escucho la frase, ¿Cómo obran? Lo que siempre quiero decir es, ellas no obran, es Dios quien obra, es la gracia de Dios la que está obrando. Pero, los medios de gracia nos proveen con oportunidades de recibir y procesar esa gracia. Crean el tiempo y el espacio para que prestemos atención a la gracia de Dios obrando en nuestras vidas. Me gusta pensar en esto como si fueran tuberías. No queremos confundir la tubería con el agua. Es el agua de vida la que queremos recibir. Pero son las tuberías las que ayudan a traernos el agua. Para que podamos beberla, los medios de gracia nos permiten beber el agua de vida. Dr. Steve Harper

Hablando de forma práctica, hay muchos medios que Dios usa para impartir gracia a nosotros, incluyendo cosas tales como la adversidad y sufrimiento, fe, caridad y el compañerismo mismo. Pero tradicionalmente, los teólogos se han enfocado especialmente en tres medios de gracia particulares: la palabra de Dios, los sacramentos del bautismo y la cena del Señor, y la oración. Estos tres medios de gracia pertenecen a la iglesia visible, incluyendo tanto a creyentes como a no creyentes.

El Catecismo Menor de Westminster, un resumen tradicional protestante de enseñanzas cristianas, describe los medios de gracia en esta forma en su pregunta y respuesta número 88: ¿Cuáles son los medios externos y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención?

Los medios externos y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención, son sus ordenanzas, y especialmente, la palabra, los sacramentos y la oración; a todos los cuales hace él eficaces para la salvación de los elegidos.

La Escritura habla acerca de los beneficios de estos medios de gracia en lugares como Romanos 10:14, 1 de Corintios 10:17, y 1 de Pedro 3:12-21.

Dennis Johnson

25/04/2026

LA SALVACIÓN EN LA IGLESIA VISIBLE: Lucas 22:20

Como hemos dicho, los miembros vivos de la iglesia invisible ordinariamente pertenecen a la iglesia visible. Por esta razón, muchos teólogos han mencionado el punto de que la salvación no es ordinariamente posible para aquellos que están afuera de la iglesia visible. Esto es, si una persona no es parte de la iglesia visible, ordinariamente no tiene la oportunidad de ser salva.

Cipriano, padre de la iglesia primitiva, quien vivió del 200 al 258 DC., lo puso de esta forma en su tratado Sobre la Unidad de la Iglesia:

Todo el que se separa de la iglesia, se une a una adúltera, se separa de las promesas de la iglesia, no llegará a los premios de Cristo el que abandona la iglesia de Cristo. Es un extraño, un excomulgado, un enemigo… No puede tener a Dios por padre el que no tiene a la iglesia por madre.

Aquí, Cipriano está argumentando en contra de aquellos que han dejado la iglesia visible. Y su punto fue que alguien no puede entrar a la iglesia invisible para recibir las recompensas de Cristo a menos que también sea parte de la iglesia visible. Este argumento es consistente con lo que hemos mencionado acerca de la iglesia visible teniendo pacto con Dios.

El punto en cuestión es que la salvación en sí misma es una bendición del pacto de Dios. Observamos esto en Jeremías 31:31-34, Lucas 1:69-75, Romanos 11:27, Hebreos 7:22-25, y en muchos otros pasajes.

Para mencionar un ejemplo, consideremos las palabras de Jesús en Lucas 22:20, cuando el instituyó la cena del Señor: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.

En la noche de su arresto, Jesús dijo que la sangre que él derramaría en sacrificio por nuestros pecados sería un pacto. En otras palabras, la salvación en la sangre de Cristo viene sólo a través de Su pacto. Ya que el pacto de Dios es hecho con la iglesia visible, la salvación ordinariamente viene a través de la iglesia visible. Esto sucede cuando la gente dentro de la iglesia visible viene a la fe, o cuando la iglesia visible gana conversos a través del evangelismo. Por supuesto, algunas personas son salvas independientemente de alguna interacción con la iglesia. Pero cuando esto sucede, es importante reconocer que algo inusual está aconteciendo- algo extraordinario.

Debido a que la iglesia invisible es universal, sólo aquellos que son fieles al pacto de Dios pueden ser salvos. No hay esperanza a que la gente de otras religiones vayan al cielo por ser buenos dentro de los estándares de sus propias religiones. Nosotros debemos de evangelizar. Debemos de decirle a la gente acerca del único salvador. Debemos traerlos a la única comunidad del pacto, el reino terrenal de Dios, y enseñarles a amar y obedecer a su Señor y rey. La universalidad de la iglesia invisible es alentadora para todos los que somos salvos - es nuestra solidaridad en Cristo. Pero es también una advertencia terrible para todo aquel que no ha venido a Cristo.

Dennis Johnson

24/04/2026

ÚNICO SALVADOR: Hechos 4:12

La Escritura enseña claramente que Jesucristo es el único Salvador disponible para la humanidad. Él es el único que ha tenido el poder para salvarnos, y él único que siempre lo tendrá.

Pedro menciona en Hechos 4:12: Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Jesucristo siempre ha sido el único Salvador disponible para los seres humanos.

Jesucristo mismo proclamó esta verdad en Juan 14:6 donde el habló estas palabras: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

¿Por qué es Jesús el único que puede salvarnos? Bueno, el Salvador debe de ser un hombre perfecto así como un Dios perfecto, y Jesús tenía que ser un hombre perfecto para poder tomar nuestro lugar, para ser nuestro sacrificio, para ser nuestro substituto, y Jesús es el único que pudo cumplir ese rol. Y, por supuesto, esto es preparado en la historia de la redención cuando Dios asignó al León de David para ser el grande, para ser el Mesías de Dios, ser el ungido. Y Jesús es el gran rey que vino después de David, y Jesús tiene este oficio, y todo el Antiguo Testamento nos prepara para la venida de Jesús. Entonces, Jesús es el único que cumple con los criterios para salvar a su pueblo completamente del pecado. Dr. John Frame

Jesús es el salvador de los Presbiterianos, Bautistas, Anglicanos, Metodistas, Luteranos, Católicos Romanos, Ortodoxos Orientales, y todos aquellos en otras denominaciones de la iglesia visible.

Sólo hay una única iglesia invisible porque cualquiera que es salvo es unido al mismo Cristo, el mismo salvador. Él es la fuente de nuestra unidad. Y debido a que él mismo no puede ser dividido, nosotros tampoco.

Dennis Johnson

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