IPAR «La Santísima Trinidad»

IPAR «La Santísima Trinidad» Servicios:
1. Escuela Bíblica Dominical, Domingos 10:00 am.
2. Culto de Adoración, Domingos 11:00 am.
3. Oración y Estudio Bíblico, Miércoles 7:00 pm.
4.

Reunión de Oración, último Viernes 7:00 pm.
¡Bienvenidos son Todos! Primera Iglesia Presbiteriana Asociada Reformada de México, fundada en 1879. Pastor: Pbro. José Othoniel Juárez Báez. Correo: othoniel-.com
Celular: 8333289047

26/08/2026

¿Cuáles son las causas de la duda?

SAN JUAN 16:32-33 He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."

Al adentrarnos en las profundidades de la duda de Juan el Bautista, tratamos de comprender qué le llevó a cuestionar su fe. Al descubrir estos factores, descubriremos que resuenan con nuestras propias luchas y dudas.

El primer elemento que encontramos es el peso de las circunstancias difíciles. La duda de Juan no surgió de la nada, sino que estaba profundamente arraigada en su dura realidad. En este punto de Mateo 11, Juan lleva aproximadamente un año confinado en prisión. Las condiciones de su cautiverio siguen envueltas en la incertidumbre, pero una cosa está clara: un espíritu libre como Juan, acostumbrado al desierto, debió de encontrar insoportable su encarcelamiento.

Para agravar su angustia, el ministerio del Señor Jesús continuaba sin cesar. La vocación divina de Juan era preparar el camino para el Mesías, pero ahora, mientras languidecía en prisión, pudo sentirse olvidado y pasado por alto. Aquí es donde nuestra fe se enfrenta a menudo a su prueba más dura: en medio de una adversidad prolongada.

Tendemos a mantenernos firmes cuando nos enfrentamos a dificultades que esperamos que duren poco. Racionalizamos fácilmente tales pruebas, creyendo que sirven para fortalecer nuestra fe y nuestro carácter. Sin embargo, cuando estas dificultades persisten (los días se convierten en semanas, las semanas en meses y quizá incluso en años), la duda puede infiltrarse gradualmente en nuestra mente.

Los creyentes no son inmunes a las tribulaciones de la vida. El propio Jesús afirmó esta verdad en Juan 16:33: «En el mundo tendréis tribulación». Como creyentes, nos enfrentamos a enfermedades, experimentamos p***s y pérdidas, lidiamos con dificultades económicas y, a veces, sufrimos persecución. De hecho, podría afirmarse que los creyentes a menudo soportan más penurias en este mundo que los no creyentes.

El encarcelamiento de Juan fue un duro recordatorio de esta realidad. Su prolongado cautiverio, unido al hecho de ser testigo de la continuidad del ministerio de Jesús, le hizo luchar contra las dudas.

Las preguntas que surgieron podrían ser un eco de las que atormentan a muchos creyentes hoy en día durante sus propios períodos de adversidad. Así pues, te pregunto: ¿Está siendo atacada tu fe? ¿Han empezado a introducirse dudas en tu corazón y en tu mente mientras atraviesas circunstancias difíciles que parecen no tener fin? Reconocer que los tiempos difíciles pueden ser el caldo de cultivo de la duda es esencial. Sin embargo, en medio de estas luchas, existe una oportunidad para que tu fe emerja más fuerte que nunca. Hay una oportunidad, ahora mismo, de ver que puedes utilizar estas pruebas para hacer crecer tu fe en el carácter inquebrantable de Dios.

Richard Caldwell

25/08/2026

¿JUAN CREÍA REALMENTE?

SAN JUAN 1:32-34 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios."

Juan no era un hombre común. Era un vaso elegido, lleno del Espíritu Santo incluso desde el vientre de su madre. Su misión divina era clara: ser el heraldo del Mesías.

Juan el Bautista estaba comprometido con la verdad de Dios. Independientemente del público, Juan no temía proclamar el arrepentimiento y la justicia. Se enfrentó al pecado, abordando las faltas de la gente común y desafiando sin miedo a los líderes religiosos y políticos que se habían desviado del camino de la rectitud. Su singular atuendo, hecho de pelo de camello, y su dieta de langostas y miel silvestre le marcaron como un hombre de carácter inconfundible.

Los implacables llamados de Juan al arrepentimiento hacían hincapié en la inminente llegada del Reino de los Cielos. Sus poderosas palabras hacían eco de la profecía de Isaías, que proclamaba: «Voz del que clama en el desierto:“Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas”» (Mateo 3:3). La gente acudía a Juan, confesando sus pecados y recibiendo su bautismo en el río Jordán.

A pesar de su audacia y convicción, la fe de Juan iba más allá de su valiente predicación. Su profunda comprensión de Jesucristo le distinguía como hombre de notable perspicacia. Reconoció a Jesús como el Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo (Juan 1:29). Juan comprendió la misión y la identidad divinas de Jesús, reconociéndole como el que restauraría el reino a Israel, el Hijo de Dios y la fuente de la vida eterna.

Sin embargo, ni siquiera un hombre de la talla de Juan era inmune a los momentos de duda. En un giro inesperado, encontramos a Juan encarcelado y luchando con la incertidumbre. Al enterarse de las obras y el ministerio de Jesús, envía a sus discípulos una pregunta desconcertante: «¿Eres tú el esperado, o debemos buscar a otro?».

La pregunta de Juan no significa apostasía o incredulidad. Más bien refleja la duda y la profunda prueba de la fe de un creyente. Ante las pruebas, Juan busca consuelo, una súplica que Jesús no desestima. Refleja el grito sincero del centurión de Marcos 9:24: «Creo; ayuda mi incredulidad».

Entonces, ¿qué llevó a Juan a experimentar la duda? ¿Cómo se pasa de la fe a la debilidad? ¿Te sientes como Juan? ¿Sabes todo lo correcto, pero aún luchas con la duda? Tómate un tiempo ahora mismo para dejarla en la cruz de Cristo. En el próximo devocional analizaremos los factores que creo que le llevaron a dudar.

Richard Caldwell

24/08/2026

¿LOS CRISTIANOS PUEDEN TENER DUDAS?

San Mateo 11:2-3 "Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?

En Mateo 11, encontramos una notable historia de fe y duda en torno a Juan el Bautista, el precursor de Cristo, la voz que clamaba en el desierto para preparar el camino al Mesías. Su vida estuvo marcada por un profundo compromiso con el propósito de Dios. La fe de Juan era el cimiento sobre el que se sostenía, incluso cuando se enfrentaba a tremendos desafíos.

Pero, ¿pueden los creyentes auténticos, como Juan, tener momentos de duda? Por supuesto que sí. Incluso los más fieles pueden enfrentarse a preguntas poderosas y a dudas inesperadas en la vida.

Para algunos, la duda aflora en el ámbito de la salvación. ¿Has cuestionado alguna vez la autenticidad de tu salvación, preguntándote si realmente perteneces a Cristo? Tales dudas pueden causar incomodidad, pero no son infrecuentes. Pueden servir como proceso de refinamiento y fortalecer nuestra fe.

¿Dudas alguna vez del amor y el favor de Dios hacia ti? No es que dudes del carácter de Dios, sino que cuestionas tu posición en su amor. A veces, parece que Dios está distante y dudamos de su cercanía.

La provisión es otra área en la que la duda suele asomar la cabeza. A pesar de las promesas de Dios de satisfacer nuestras necesidades, a veces nos preocupamos por nuestra situación económica, olvidando que Él es nuestro Proveedor definitivo.

Y luego está la duda sobre la sabiduría de Dios. Puede que nos cueste entender el propósito que hay detrás de ciertas circunstancias, pensando erróneamente que nuestros planes son mejores que los de Dios.

La duda nunca agrada a Dios. No le glorifica y entorpece nuestra relación con Él. Santiago 1:6 nos dice que dudar es como ser zarandeado por el viento, lo que da lugar a una vida inestable. Romanos 14:23 subraya que todo lo que no procede de la fe es pecado.

Sin embargo, la Buena Noticia es que Dios comprende nuestras dudas. Se compadece de nosotros, conoce nuestras debilidades y flaquezas, nuestra humanidad. Esto es reconfortante. Está dispuesto a fortalecer nuestra fe y a ayudarnos a superar la duda. Así como un padre se compadece de sus hijos, el Señor se compadece de los que le temen.

Conoce nuestra condición; recuerda que no somos más que polvo (Salmos 103:13-14).

Hoy quiero animar a los creyentes que, como Juan el Bautista, luchan contra las dudas. Nuestra fe puede vacilar, pero Dios permanece firme. En los próximos devocionales, profundizaremos en la experiencia de Juan y descubriremos valiosas ideas que nos ayudarán a superar las dudas y a fortalecer nuestra fe. La gracia de Dios siempre es suficiente para sacarnos adelante.

Richard Caldwell

21/08/2026

RESPUESTA DE FE

HEBREOS 11:6 "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."

La respuesta de fe de Sadrac, Mesac y Abed-nego fue una cuestión de consideración sensata. Basaron su creencia en dos cosas. Primero, creyeron en la habilidad de su Dios. El rey dijo:«¿Quién es el Dios que los librará de mis manos?». Ellos dijeron, de hecho: «Nuestro Dios lo hará. Nuestro Dios tiene la habilidad». Tiendo a pensar que tenían una idea en sus corazones de que Dios estaba a punto de mostrar su majestuoso poder, debido a la forma en que está redactada su respuesta: «He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará» (Daniel 3:17).

La segunda cosa que los jóvenes habían considerado, además de la capacidad de Dios para salvarlos, era la soberanía de Dios.«Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado» (Daniel 3:18). Su respuesta refleja que saben de la capacidad y soberanía de su Dios. No tienen derecho a asumir que Dios los librará. Puede que Él haya elegido no hacerlo, pero aun así su decisión fue firme.

Su respuesta de fe fue una cuestión de convicción, fue una cuestión de consideración sensata, y también fue una cuestión de evaluación de costos. Habían considerado el precio: «Si no, todavía no adoraremos esa imagen. Estamos listos para entregar nuestros cuerpos si eso significa ser fieles en nuestras almas. Perderemos nuestra vida para ser fieles a nuestro Dios».

Esa respuesta de fe tuvo un impacto en el rey Nabucodonosor. Después de que el Señor los liberó: «Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios» (Daniel 3:28). El rey vio su fe y obediencia. Estos hombres calcularon el precio. Estaban listos, si era necesario, a morir para ser fieles a Dios y su Palabra.

Sabes que tienes una convicción cuando has considerado el alto costo, y aun así no cedes.

Richard Caldwell

20/08/2026

CONVICCIONES Y CONCIENCIA

2 CORINTIOS 1:12 "Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros."

Las convicciones se forman sobre las bases de la revelación, la santidad y la sabiduría. Las convicciones también se desarrollan sobre la base de la conciencia. Decir que vives una vida de convicción es decir que no violarás tu conciencia. Sadrac, Mesac y Abed-nego tenían sus conciencias ligadas a la verdad de la Palabra de Dios. Las Escrituras les enseñaron que la idolatría era un gran pecado ante los ojos de Dios. No trataron de razonar eso o justificar un comportamiento que les habría salvado la vida; no violarían su conciencia.

¿Nuestra conciencia siempre tiene razón? No, una conciencia puede ser mal informada. Puedes sentirte culpable por cosas de las que no deberías sentirte culpable. También puedes no sentirte culpable por cosas por las que deberías sentirte culpable. Quienquiera que diga: «Deja que tu conciencia sea tu guía», está equivocado.

Tu conciencia es un mecanismo de juicio dado por Dios; hace juicios basados en la información proporcionada. Por lo tanto, tu conciencia opera juzgando si estás siendo fiel a lo que dices que crees y a tu estándar de lo correcto y lo incorrecto. Informa a tu conciencia con la Palabra de Dios.

Es necesario formar una convicción antes de un momento de crisis. No esperas hasta que sea una cuestión de vida o muerte para decidir lo que crees. ¿Por qué Sadrac, Mesac y Abed-nego no tuvieron que orar o discutir entre ellos su respuesta al rey? Sus acciones ya habían declarado que no eran idólatras. Eso se resolvió mucho antes de que el rey estableciera su ídolo en la llanura de Dura.

Seguido les digo a los jóvenes que no están listos para comenzar una relación de noviazgo hasta que hayan elaborado, por sí mismos, un conjunto de estándares para esa relación basados en la Palabra de Dios,estándares que no quebrantarán, incluso si eso significa que nunca tendrán una cita romántica. Como creyente, debes estudiar la Palabra de Dios, entender lo que el Señor requiere de ti y mantener esas cosas en tu corazón como convicciones firmes. Si no tienes ese tipo de preparación, no estás listo para salir con alguien porque inevitablemente serás tentado a violar la voluntad de Dios si no eres un hombre o una mujer de convicción.

¿Tienes convicciones ya establecidas en tu vida, incluso en áreas donde aún no has sido probado?

Richard Caldwell

19/08/2026

CONVICCIONES

ROMANOS 12:2 "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."

Sadrac, Mesac y Abed-nego vivieron sus vidas con convicciones. Estaban dispuestos a morir antes de ir en contra de sus creencias. ¿Cómo se llega a tomar tal postura?

Primero, una convicción se forma sobre la base de la revelación. Una convicción no se basa en opiniones o especulaciones. «Dios lo ha dicho, por lo tanto, lo creo; Por lo tanto, para mí, está resuelto. Lo que Dios diga, esa es la verdad». Así es como alguien vive una vida de convicción; viven su vida basada en la revelación de Dios. Eso es lo que es la fe. La fe es creerle a Dios; es tomar a Dios en serio por su Palabra. Entonces, si lo que llamas una convicción no se basa en la verdad, solo tienes una opinión personal sólida porque una convicción se basa en la revelación.

Segundo, una convicción se forma sobre la base de la santidad. Una convicción tiene que ver con tu creencia en la verdad de Dios, la cual te separa de un mundo incrédulo, de todo lo que no es fe. El pueblo de Dios vive sus vidas con convicción porque creen en Él. Esa fe en la Palabra de Dios los separa de un mundo que ignora la revelación de Dios,la verdad de Dios.

Una vida de convicción es una vida que no se conforma al molde del mundo. En Romanos 12:2 el apóstol Pablo nos advirtió: «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento».Existe una presión constante sobre la forma de pensar del creyente. Para vivir una vida de convicción, debemos rechazar la filosofía mundana y comprometernos con lo que Dios ha dicho en su Palabra.

En tercer lugar, una convicción se forma sobre la base de la sabiduría. Podrías preguntar: «¿La Biblia tiene algo específico que decir acerca de cada decisión que debo tomar?». La respuesta es: «No». No tenemos un versículo bíblico para cada decisión que enfrentamos, pero tenemos todo lo que necesitamos para la vida y la piedad en Cristo en la Palabra de Dios.

A medida que estudiamos la Palabra de Dios y tenemos una vida saturada de ella, entonces, incluso cuando las cosas no se abordan directamente en ella, tenemos suficiente revelación para formar nuestro juicio y poder discernirlo que es bueno y lo que es malo,lo que es lícito y lo que edifica. Si estamos comprometidos a ser guiados por la Palabra de Dios, nuestras vidas tendrán convicciones que son expresiones de sabiduría.

Richard Caldwell

18/08/2026

¿OPINIONES O CONVICCIONES?

DANIEL 3:16-18 "Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado."

Nos enfrentamos al orgullo del rey y a lo que se convierte en una prueba a lo largo de la primera parte del libro de Daniel: Nabucodonosor contra el Dios viviente. El rey Nabucodonosor dice: «Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?». El Dios viviente está a punto de mostrarle quién es ese Dios.

Esta es una oferta misericordiosa del rey: «Amigos, sean sensatos. Si no hacen lo que estoy diciendo, morirán. Tomen una decisión razonable. Muéstrenme respeto; Inclínense tan pronto como escuchen la música». Debemos ser honestos y admitir que estar frente a este hombre sería, para cualquier ser humano, una situación muy temible e intimidante.

¿Tenemos la garantía de nunca enfrentar una prueba de nuestra fe que pueda poner en riesgo nuestra vida? En EE. UU., nos hemos acostumbrado a la libertad religiosa. Gracias a Dios vivimos donde hemos disfrutado dicha libertad. Normalmente no asociamos la fidelidad hacia Dios con arriesgar nuestras vidas, pero eso es lo que estos hombres están enfrentando. ¿Serás fiel a Dios, aunque te cueste la vida?

Sadrac, Mesac y Abed-nego no dijeron: «Gracias, rey, por otra oportunidad. ¿Podríamos tener algo de tiempo para orar al respecto?».No necesitaban consultar entre sí para considerar su respuesta. No necesitaban esperar a que sonara la música para saber qué harían. Ya habían tomado su decisión.

Estos no eran jóvenes rebeldes. Eran fieles al Dios viviente, por lo que no podían obedecer al rey con respecto a su ídolo. Su decisión fue clara y ya estaba tomada. Fue tan firme como su decisión anterior de no contaminarse con la comida y el vino del rey (Daniel 1). No se inclinaríanante el ídolo puessu respuesta de fe era una cuestión de convicción.

Cuando pensamos en nuestra fe en Jesucristo, el Dios viviente y la Palabra de Dios, ¿pensamos en nuestra convicción? ¿Cuáles son algunas de las convicciones en las que basas tu vida? No preferencias y opiniones, sino convicciones no negociables. Estos hombres operan sobre una base de convicciones; no tienen que pensar en ello, orar o recibir consejo al respecto. Ya está decidido.

Richard Caldwell

18/08/2026

DECIDE EN TU CORAZÓN

DANIEL 2:12-13 "Por esto el rey con ira y con gran enojo mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia. Y se publicó el edicto de que los sabios fueran llevados a la muerte; y buscaron a Daniel y a sus compañeros para matarlos."

El rey Nabucodonosor era un rey furioso. Sabemos que tenía un problema de ira porque lo vemos actuar en un ataque de rabia más de una vez. Estoy seguro de que eso era normal para los reyes en esa época; ciertamente era normal en Nabucodonosor. También era muy orgulloso pues construyó una imagen, probablemente de sí mismo, y exigió la adoración del mundo. Cada vez que se sentía ignorado o menospreciado, actuaba con enojo y con falta de respeto por la vida. Si estaba enojado, alguien iba a morir.

Vemos el desprecio del rey por la vida en Daniel 2:11-13, donde quería que primero se le contara su sueño y luego le dieran la interpretación. Por supuesto, nadie podía hacer eso. La Biblia dice que debido a esto, el rey estaba furioso. En un ataque de ira, ordenó que todos los sabios de Babilonia fueran destruidos.

En Daniel 3:14-15, vemos el cuestionamiento intimidante del rey hacia Sadrac, Mesac y Abed-nego. Él les dijo: «¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?».

Así, Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron llevados ante el rey. El rey comenzó su urgente y agudo interrogatorio. Él les preguntó: «¿Es verdad?». Sin siquiera esperar una respuesta, los puso a prueba: «Ahora, olvidaremos esto si se inclinan ahora». Estoy seguro de que el rey pensó que esto era un acto misericordioso. En ese momento, él era el rey de reyes que tenía poder sobre el mundo entero. Estos jóvenes le habían faltado el respeto y habían desobedecido, pero el rey estaba dispuesto a pasar por alto la ofensa si hacían lo «sensato» y admitían su error.

Pero en sus corazones, los tres hombres ya habían decidido que honrarían a Dios y solo a Dios.

Richard Caldwell

16/08/2026

Cuto Intersemestral Verano 2026 - Comunidad Reformada De Estudios Superiores - CRES
Sábado 15 de Agosto de 2026

15/08/2026

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