15/04/2026
"𝙂𝙍𝘼𝘾𝙄𝘼𝙎 𝘿𝙊𝙉 𝘽𝙀𝙉𝙅𝘼𝙈Í𝙉, 𝙉𝙊𝙎 𝙑𝙀𝙈𝙊𝙎 𝙀𝙉 𝙀𝙇 𝘾𝙄𝙀𝙇𝙊"
Bajo la luminosa esperanza que marca el Tiempo Pascual, la Diócesis de Celaya se congregó, el día 15 de abril, para despedir con profundo sentimiento a S.E. Mons. Benjamín Castillo Plascencia, quien fuera Obispo Emérito de esta sede. En un ambiente donde el dolor de la pérdida se entrelazó con la fe en la vida eterna, la feligresía rindió tributo a quien fuera su guía y padre espiritual.
La Catedral de Celaya fue el escenario de la Misa Exequial marcada por la solemnidad y la gratitud. La celebración fue presidida por el Emmo. Sr. Cardenal Alberto Suárez Inda, en compañía de S.E. Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, Obispo de Celaya, además de obispos visitantes, el clero diocesano y la Vida Consagra y una abundante presencia de laicos, siendo insuficiente el espacio para manifestar el agradecimiento al Obispo Emérito.
Durante la homilía, Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma destacó la coincidencia espiritual del fallecimiento del Obispo Emérito con el inicio del ciclo pascual, recordándonos que la muerte no tiene la última palabra:
"En la Vigilia Pascual comenzó su paso de este mundo al Padre. En esta celebración agradecemos a Dios por el ministerio de nuestro Obispo Emérito Mons. Benjamín Castillo Plascencia. Él cargó con amor el peso de su Diócesis y predicó la resurrección; ahora, él se encuentra con esta hermosa realidad de contemplar a su Señor".
Con estas palabras, se exaltó la figura de un pastor que desgastó su vida anunciando que Cristo ha vencido a la muerte, haciendo eco de la promesa: "Yo soy la resurrección y la vida y el que cree en mí tiene vida eterna".
El consuelo para la familia y los fieles llegó también desde el Vaticano, al momento en que el Vicario General leyó las condolencias enviadas por el Papa León XIV, uniendo el dolor local al corazón de la Iglesia universal en este momento de tránsito.
Tras la emotiva ceremonia, los restos mortales de Mons. Benjamín Castillo Plascencia fueron depositados en la Catedral de Celaya. A partir de hoy, el recinto que custodió su labor pastoral, será también el lugar de su descanso, permaneciendo cerca al pueblo de Dios que tanto lo amó.
Fue significativa la presencia y participación de los alumnos y formadores de nuestro Seminario Diocesano de Celaya, asi como los cantos interpretados por el Conservatorio de Música.
La despedida cerró con las palabras que resumen el sentir de una comunidad que confía en la promesa de la Pascua: "Gracias, Don Benjamín, y nos veremos en el cielo".
Redacción: P. Eduardo Sánchez Ramírez
Fotos: Toni Quintana