19/08/2026
🌹 ¿Qué ocurrió el 13 de julio de 1917?
Los tres pastorcitos —Lucía dos Santos, Francisco Marto y Jacinta Marto— acudieron a la Cova da Iria, en Fátima, Portugal, donde ya habían visto a la Virgen en mayo y junio.
Ese día había muchísima gente. El acontecimiento se produjo en medio de una gran expectativa porque la noticia de las apariciones se había extendido por la región. Una fuente de la Santa Sede señala que había varios miles de personas alrededor de los niños.
Según el relato de Sor Lucía, aproximadamente al mediodía apareció nuevamente la “Señora”, que los niños identificaban como la Virgen María.
La Virgen les pidió que continuaran rezando el Rosario diariamente y les anunció que volvería el mes siguiente. También les pidió oración y sacrificios por los pecadores.
🙏 Entonces ocurrió algo especialmente importante
Durante esa aparición, la Virgen mostró a los tres niños una visión del in****no.
Sor Lucía describió posteriormente que los niños vieron un lugar de sufrimiento y muchas almas. La experiencia impresionó particularmente a Jacinta.
Después de aquella visión, según el testimonio de Lucía, la Virgen les dijo:
«Habéis visto el in****no, adonde van las almas de los pobres pecadores.»
Y les explicó que Dios quería establecer en el mundo la devoción a su Inmaculado Corazón.
La finalidad de sus peticiones era la conversión, la oración, la penitencia y la reparación por el pecado.
El papa Juan Pablo II destacó posteriormente que la visión produjo una profunda impresión en Jacinta y que los tres niños comenzaron a rezar con especial insistencia por la conversión de los pecadores.
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✨ ¿Y de dónde sale exactamente la oración?
Después de la visión, la Virgen enseñó una oración que debía incorporarse al Rosario.
La formulación atribuida a Nuestra Señora, conservada en las memorias de Sor Lucía, es esencialmente:
«Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del in****no, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas.»
De ahí procede la tradicional Oración de Fátima que millones de católicos rezan después de cada misterio del Rosario.
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🌍 El mensaje del 13 de julio fue mucho más amplio
La aparición no consistió solamente en enseñar esa oración.
Según las memorias de Sor Lucía, la Virgen habló también de:
la necesidad de rezar el Rosario todos los días;
ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores;
la devoción al Inmaculado Corazón de María;
la conversión de las personas;
la paz del mundo;
y acontecimientos futuros relacionados con la Iglesia.
La Santa Sede publicó en 2000 el texto de la llamada tercera parte del secreto de Fátima, que Sor Lucía había escrito en 1944. El documento señala expresamente que se trataba de una visión recibida el 13 de julio de 1917.
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❤️ Lo más hermoso de la oración
La oración no debe entenderse únicamente como una petición para “evitar el in****no”.
Su centro es la misericordia de Jesús.
Cuando decimos:
“Oh Jesús mío…”
nos dirigimos directamente a Cristo.
Cuando decimos:
“Perdona nuestros pecados…”
reconocemos nuestra necesidad de misericordia.
Cuando pedimos:
“Lleva al cielo a todas las almas…”
estamos intercediendo por los demás.
Y cuando terminamos:
“Socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”
hacemos una oración por quienes más necesitan de Dios.
Por eso esta pequeña oración está profundamente vinculada con todo el mensaje de Fátima: oración, conversión, penitencia, reparación y confianza en la misericordia de Dios. La Santa Sede ha destacado precisamente la insistencia de los pastorcitos en orar por los pecadores.
📿 ¿Y por qué se reza después de cada misterio?
Porque la petición de Fátima quedó incorporada a la práctica del Rosario como una jaculatoria después de cada misterio, convirtiéndose en una de las formas más conocidas de vivir el mensaje de Fátima.
Así que, cuando hoy rezamos:
“Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…”
estamos retomando una oración que está vinculada directamente con aquel 13 de julio de 1917, cuando tres niños recibieron un mensaje que los llevó a dedicar gran parte de su vida a rezar por la conversión y salvación de las almas.