24/05/2026
Pentecostés marca el nacimiento visible de la Iglesia.
Cincuenta días después de la Pascua, como narra Hechos 2, el Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles en forma de lenguas de fuego.
El contexto histórico es clave: Jerusalén estaba llena de peregrinos de distintas regiones del Imperio Romano por la fiesta judía de Shavuot. Por eso, cuando los apóstoles comienzan a predicar, cada uno escucha en su propio idioma.
Este detalle no es menor: desde el inicio, la Iglesia es universal.
Pentecostés cumple la promesa de Cristo y transforma completamente a los discípulos: de estar encerrados por miedo a salir a anunciar sin temor.
Es el momento en que la fe deja de ser solo experiencia personal… y se convierte en misión.