28/05/2024
La mayoría de nosotros no escogió su religión, muchas personas simplemente adoptaron la religión de sus padres o las creencias y tendencias religiosas de su país, muchos otros andan probando de religión en religión tratando más de encontrar la bendición terrenal que encontrar una verdadera relación personal con Dios.
Cuando la religión es más importante que la relación que puedas tener con tu Creador tendremos una mente cerrada y aún ofenderías y matarías por defender tu Fe, pero es incongruente si en la mayoría de las religiones se enseña el amor hacia el prójimo, entonces ahí nos damos cuenta que la mayoría solo oye hablar de Dios pero no conocen a Dios.
Porque si tuvieran que comprobar que su elección es la más correcta, probablemente tendrían una respuesta religiosa más no una convicción de saber quiene es y hacia a donde va.
Por eso las religiones son más tradición, ceremonias y formas externas que verdadera obediencia a los valores de Dios y predicación del propósito de la vida (2 Timoteo 3:5). Como dijo Jesucristo, “este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres” (Marcos 7:6-8).
Eso nos muestra que la diversidad de religiones se genera porque la gente se hace seguidora de hombres en vez de Dios, pero nunca es tarde para conocerlo en El Espíritu, ver más allá de la letra y saber que ante cualquier aflicción Dios estará ahí para fortalecernos y consolarnos.
Si quieres conocer a Dios búscalo en oración y a través de las escrituras, si lo haces habrá una conversión verdadera en tu interior que se reflejará en tu exterior, y experimentarás una mente renovada dejando de ser religioso a ser verdaderamente un hijo y siervo de Dios.
Porque la verdadera religión ama al prójimo como Dios te ama a ti, muestra misericordia, no condena sino intercede, acepta la voluntad de Dios sea cual sea nuestro problema porque se tiene la certeza que hay una esperanza.
Proverbios 2:1-6
Hijo mío, si recibieres mis palabras,
Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares,
Y la escudriñares como a tesoros,
Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
Diana Barragán Ipp