12/10/2026
En muchas historias de la Biblia se relata cómo se ungía a reyes, sacerdotes, profetas y otras personas escogidas por Dios.
La unción no solo habla de recibir el poder de Dios, sino también de ser apartado y enviado para cumplir Su propósito.
El Espíritu Santo es un hermoso regalo que Jesús nos dejó, y su presencia nos capacita para vivir conforme a la voluntad de Dios.
Por lo tanto, una iglesia poderosa es aquella que opera bajo la unción.
La unción nos capacita para cumplir el propósito de Dios en nuestra vida y caminar conforme al plan que Él tiene para nosotros.
Necesitamos permanecer conectados a la fuente, cultivando nuestra comunión con Dios y viviendo una vida apartada para Él.
A mayor entrega y consagración, mayor disposición para ser usados por Dios.
En estos tiempos, en los que el mundo necesita ver la manifestación del poder de Dios, es necesario que, como hijos suyos, entendamos que tenemos un Dios santo que también nos llama a vivir en santidad.
Sé que parece difícil permanecer apartados de tantas cosas que intentan controlar nuestro caminar. Sin embargo, no podemos acostumbrarnos a llevar una vida común cuando fuimos llamados a caminar en el Espíritu.
La Escritura nos dice:
“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya”.
ISAÍAS 61:1-3 RVR1960
Si deseas ver esta Palabra hecha realidad en tu vida, si anhelas ser instrumento de libertad, restauración, consuelo y esperanza para otros…
¡NECESITAS LA UNCIÓN!
Por lo tanto, este es un llamado a buscar estar lleno de Su presencia.
Alimenta tu espíritu, profundiza tu comunión con Dios y permite que Su Espíritu transforme tu interior. Cuando aprendas a reconocer Su voz y a obedecer Su dirección, comenzarás a caminar conforme a Su voluntad.
¡No fuimos llamados a vivir una fe superficial, sino a ser portadores de Su presencia y reflejo de Su gloria!
Esta es nuestra oración: que hoy Dios despierte hambre y sed de Su presencia en ti; que nunca te conformes con lo que ya has experimentado, sino que anheles conocerlo más, crecer en santidad y avanzar en Su propósito.
Que tu mayor anhelo no sea solamente recibir Su poder, sino también tener un corazón rendido, dispuesto y obediente para que Él pueda usarte.