13/04/2026
¿SABÍAS QUE PASAR AL “ALTAR” NO ES PASAR AL FRENTE A LLORAR?
EL ENGAÑO DEL ESCENARIO…
En la cultura de iglesia contemporánea, el "altar" es un lugar muy específico.
Es la plataforma de madera alfombrada que está al frente, donde el pastor predica y la banda toca. Al final del servicio, se hace el "llamado al altar". La gente pasa al frente, llora, recibe una oración, siente un alivio emocional, y vuelve a su asiento sintiéndose bendecida.
Hemos convertido el altar en un lugar terapéutico para buscar consuelo y recibir aplausos.
Pero para un hebreo antiguo, acercarse a un altar no era una experiencia relajante ni emocional. Era aterrador, sangriento y definitivo.
La palabra hebrea para altar destruye nuestra imagen moderna.
Y altar viene de la raíz זָבַח (Zavaj), que significa literalmente: DEGOLLAR, MATAR, SACRIFICAR.
AL ALTAR NO SE VA A CANTAR... SE VA A MORIR
Para los patriarcas y los sacerdotes, el altar no era un escenario con luces.
Era el lugar de la muerte. Era el lugar donde la carne se cortaba, la sangre se derramaba y todo se consumía por el fuego.
Cuando Abraham construyó un altar en el monte Moriah (Génesis 22), no fue para cantar una canción de adoración ni para pedir un ministerio exitoso.
Fue para acostar allí su orgullo, su lógica, su futuro y a su propio hijo Isaac.
El altar es el lugar donde tu voluntad y tu ego son degollados para que la voluntad del Padre pueda vivir.
EL PROBLEMA DE LOS "ALTARES" MODERNOS
Hoy tenemos congregaciones llenas de personas buscando el altar para que Dios les dé cosas.
Queremos el milagro, la prosperidad y la paz emocional, pero sin sacrificio.
Queremos el fuego, pero no queremos poner la carne sobre la leña.
El apóstol Pablo (Shaúl) entendía perfectamente esto cuando escribió Romanos 12:1:
"Que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios".
Él no dijo: "Pasen al frente a llorar".
Dijo: "Acuéstense todos los días sobre el altar y Mueran a sus deseos desordenados".
TU LLAMADO AL VERDADERO ALTAR
Si tu paso por el altar de tu iglesia no te cuesta nada, si no mueres a tu orgullo, si no perdonas al que te ofendió, si no abandonas el pecado que amas en secreto... entonces nunca estuviste en un altar. Solo fuiste a un escenario a tener un momento catártico.
Dios no está buscando estrellas para un escenario.
Está buscando sacrificios vivos para Su altar.
La próxima vez que vayas a orar, no vayas solo a pedir.
Ve al altar, Presenta tu voluntad como ofrenda y deja que el fuego de Su instrucción consuma lo que no sirve. ¡Solo después de la muerte viene la verdadera resurrección!