04/10/2026
Hoy celebramos con alegría, gratitud y profundo sentido de pertenencia el Día del Emefecista, una fecha que nos recuerda que el Movimiento Familiar Cristiano no es solamente una organización, sino una gran familia de fe que camina unida al encuentro de Cristo.
Desde aquel acuerdo establecido en 1982 durante la XI Asamblea General del SPLA, cuando se instituyó la celebración del primer domingo de octubre para todos los emefecistas de Latinoamérica, esta fecha se ha convertido en una oportunidad para agradecer el don de la fraternidad, el servicio y la entrega apostólica de quienes conforman nuestro movimiento: matrimonios, jóvenes y MaRes.
Ser emefecista significa responder al llamado de Dios desde nuestra propia vocación. Es abrir el corazón para servir con amor, acompañar a las familias, fortalecer los matrimonios, escuchar a los jóvenes y sembrar esperanza en cada hogar. Es comprender que la transformación del mundo comienza en la familia, y que cada pequeño acto de servicio realizado con amor tiene un valor inmenso ante los ojos de Dios.
El Día del Emefecista también nos invita a renovar nuestro compromiso. A preguntarnos con sinceridad: ¿cómo estoy viviendo mi vocación de servicio?, ¿cómo estoy contribuyendo a la unidad de mi familia y de mi comunidad?, ¿cómo puedo ser un mejor instrumento del amor de Dios para los demás?
Que esta celebración fortalezca nuestra identidad emefecista y nos impulse a seguir caminando juntos, con entusiasmo y esperanza, sabiendo que cada esfuerzo realizado por amor nunca es en vano. Que la Sagrada Familia de Nazaret sea nuestro modelo, y que María, nuestra Madre, nos enseñe siempre a servir con humildad, alegría y generosidad.
Que el Señor bendiga abundantemente a cada matrimonio, a cada joven y a cada MaRe que, con amor y entrega, hacen vida la misión del Movimiento Familiar Cristiano. Sigamos construyendo familias más unidas, comunidades más fraternas y un mundo más humano y cristiano.
"Miren cómo se aman" (Jn 13,35). Que este sea siempre el sello que distinga nuestro caminar emefecista.