09/03/2021
Saber que absolutamente todo lo creado por Dios, está sustentado, movido y controlado por Dios, es increíble. Todo es para Dios, para la gloria y honra de Su nombre. Dios es el único digno de ser engrandecido, exaltado y glorificado.
¿Has sentido frustración por no haber podido realizar algo? Tal vez has intentado hacer ejercicio y fallado en el intento, o tal vez te hayas sentido frustrado por no quedarte en la escuela que querías. Si nos hemos sentido así, tal vez sea porque nuestra motivación y enfoque no sea el correcto.
Por ejemplo, es genial el querer hacer ejercicio para mejorar nuestro aspecto físico y cuidarnos, es increíble que querramos esforzarnos para quedarnos en la escuela que deseemos y sacar buenas notas, sin embargo, no debemos dejar que cosas como estas sean quiénes tengan el control de nuestras decisiones.
Nuestro enfoque y motivación no debería ser la fama, las riqueza, los títulos o el buen aspecto físico porque son cosas pasajeras. No debemos perder el enfoque de mirar hacia lo eterno, que nuestra motivación en todo lo que hagamos sea agradar a Dios, sea para darle gloria y honra a Él. Es decir, regresando al ejemplo del ejercicio, podemos realizarlo pero ahora sin la motivación de mejorar nuestro aspecto físico, y cambiarlo a la motivación de que al hacer ejercicio y cuidar de nuestro cuerpo honramos a Dios.
Nuestra motivación ya no está en los resultados, ahora está en Dios. Y es increíble porque al tener como prioridad a Dios no quiere decir que no vayamos a tener resultados externos, resultados que no nos agraden o que no nos haga sentir felices, porque es todo lo contrario. El cambio interno que Dios hace en nosotros en cada área de nuestra vida se refleja en nuestro exterior, es imposible ocultar lo maravilloso y lo amoroso que es Dios. Pero ahora ya no se trata de nosotros, ahora se trata Dios.
Nosotros vivimos para Él, por lo que estudiar, prepararnos, usar lo que Él nos ha dado para Él y su reino. Y podemos servirle a Él por su gracia y misericordia, porque Él nos ha servido a nosotros primero.
Nuestra recompensa está en agradar a Dios, porque NO SE TRATA DE NOSOTROS, SE TRATA DE DIOS.