Iglesia Piedra Angular

Iglesia Piedra Angular Una iglesia para acercarse a Dios
y encontrar el propósito para tu vida.

27/03/2026

“La Escritura dice: «Tuve fe, y por eso hablé.» De igual manera, nosotros, con esa misma actitud de fe, creemos y también hablamos”

2 Corintios 4:13 (DHH)
Que importante es hablar a otros de lo que Dios ha hecho y hace hoy en nuestra vida. Cada día Dios nos da la oportunidad de dar testimonio a otras personas que están necesitadas de conocer al Señor, de contarles acerca de cuanto los ama Dios y de esa vida abundante que Él quiere dar a cada uno de sus hijos. Cuando damos testimonio vamos sembrando pequeñas semillas de fe con nuestras palabras y con nuestras acciones. Tenemos un tremendo desafío, porque el mundo solo habla de tragedias, de pérdidas, de violencia, de guerra, de crisis de todo tipo; matrimoniales, de salud, económicas, etc. Todo esto causa mucha angustia y depresión en la gente, y es por eso que Jesús nos manda testificarles de las buenas nuevas del evangelio. Pablo dice: Tuve fe, y por eso hablé. Si tenemos fe, no podemos callar. Si Jesús un día salió a nuestro encuentro, si hemos creído en Él, si hemos recibido y creído su Palabra, entonces debemos compartir esta verdad con tantos que están en oscuridad y sin esperanza. Nuestra responsabilidad es compartirles la verdad del evangelio, ellos tendrán la responsabilidad ante Dios de recibirlo y obedecerlo, o de rechazarlo. Nuestro comportamiento con los demás, es una manera poderosa de testificar a otros de nuestra fe; dejar que otros vean a Jesús a través de nosotros, en nuestros quehaceres diarios, en el trabajo, con nuestros familiares y amigos no creyentes, etc. Testifica de tu fe siempre que puedas, tu testimonio es muy importante y puede ser el instrumento que en algún momento puede tocar la vida de alguien que tenga la necesidad de tener un encuentro personal con el Señor. Tal vez para alguien, tu testimonio será la única Biblia que tendrá a su alcance.

“Si digo: No pensaré más en el Señor, no volveré a hablar en su nombre”, entonces tu palabra en mi interior se convierte en un fuego que devora, que me cala hasta los huesos. Trato de contenerla, pero no puedo”
Jeremías 20:9 (DHH)
Anny
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19/01/2026

DEVOCIONAL
“Rendir mis planes, cuidar mi corazón”

“Encomienda a Jehová tus obras,
y tus pensamientos serán afirmados.”
— Proverbios 16:3

“El corazón del hombre piensa su camino;
mas Jehová endereza sus pasos.”
— Proverbios 16:9

1. Hacemos planes… pero Dios tiene la última palabra
Proverbios 16 nos recuerda una verdad que cuesta aceptar:
podemos pensar, organizar y proyectar muchas cosas, pero al final, solo Dios ve el cuadro completo.
• “Del hombre son las disposiciones del corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua.” (v.1)

Podemos tener buenas ideas, pero la dirección perfecta viene de Él.
Por eso el sabio no solo se esfuerza… también se rinde en oración.

👉 Aplicación a nuetra vida
Antes de angustiarte por cómo saldrán las cosas, haz una pausa y dí:
“Señor, estos son mis planes, pero los dejo en tus manos.
Haz lo que tú sabes que es mejor.”

2. Cuando pongo a Dios primero, Él ordena lo demás
“Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.” (v.3)

No es al revés.
No es: “cuando todo esté claro, entonces confiaré en Dios”,
sino: “confío en Dios, y entonces mi mente se aquieta y se afirma”.
• Encomendar es entregar, no solo informar.
• Es decir: “Señor, esto es tuyo, úsalo como quieras”.

Cuando vivimos así, nuestro interior se ordena:
las ideas se alinean, los pensamientos se calman,
y lo que parecía caos empieza a tomar forma bajo Su mano.

PRACTICA:
Hoy puedes hacer un acto sencillo pero profundo:
mencionar delante de Dios por nombre esos planes, decisiones o preocupaciones
y decir: “Te los encomiendo, Señor. Dirige tú”

3. El orgullo rompe, la humildad preserva
En medio de tantos consejos, Proverbios 16 nos lanza una alerta muy clara:

“Antes del quebrantamiento es la soberbia,
y antes de la caída la altivez de espíritu.”
— v.18

Dios no se opone al que es débil, sino al que se cree suficiente.
La soberbia nos hace pensar:
“yo puedo solo”, “yo sé”, “yo decido”, “yo no necesito consejo”.

Pero el camino del sabio es otro:
• acepta corrección,
• sabe pedir perdón,
• reconoce cuando se equivoca,
• y sigue aprendiendo.

Por eso también dice:

“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte;
y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.” (v.32)

Dios llama más valiente al que domina su carácter
que al que conquista cosas grandes hacia afuera.

Pregúntate hoy:
• ¿Estoy escuchando los consejos que Dios me manda?
• ¿O estoy caminando “a mi manera”, sin dejarme corregir?

La sabiduría no se mide por lo que sé,
sino por cuánto dejo que Dios moldee mi corazón.

4. Palabras que sanan, caminos que honran

“Panal de miel son los dichos suaves;
suavidad al alma y medicina para los huesos.” (v.24)

En un mundo de respuestas duras y reacciones impulsivas,
Proverbios 16 nos recuerda que:
mis palabras pueden ser veneno o medicina.
• Cuando dejo que Dios guarde mi corazón,
también cuida lo que sale de mi boca.
• La sabiduría se ve en cómo hablo, cómo respondo, cómo corrijo y cómo consuelo.

Que te parece si hoy lo Aplicamos asi:
Pídele hoy al Señor que una persona sea bendecida
con una palabra tuya: un mensaje, una llamada, un abrazo, un “perdón” o un “gracias”.

Oración
Señor, hoy te entrego mis planes, mis ideas y mis decisiones.
Reconozco que yo veo solo una parte, pero tú ves el cuadro completo.
Endereza mis pasos, afirmas mis pensamientos
y líbrame del orgullo que me hace creer que no te necesito.
Enséñame a hablar con gracia, a reaccionar con dominio propio
y a vivir cada día guiado por tu sabiduría.
En el nombre de Jesús, amén.

⸻Salvo por Gracia

15/01/2026

DEVOCIONAL
“RAICES FIRMES EN UN MUNDO CAMBIANTE”

«El justo no será removido jamás;
pero los impíos no habitarán la tierra.»
— Proverbios 12:3

Proverbios 12 nos recuerda que la sabiduría no es algo superficial: es como una raíz que se hunde en Dios y sostiene toda nuestra vida.

En este capítulo vemos tres marcas de esa vida que tiene raíces firmes en el Señor:

1. Amar la corrección: el corazón que crece

«El que ama la instrucción ama la sabiduría;
mas el que aborrece la reprensión es ignorante.»
— Proverbios 12:1

A nadie le gusta ser corregido, pero la sabiduría empieza cuando dejamos de huir de la corrección y empezamos a verla como una herramienta de Dios para nuestro bien.
• Dios nos corrige por amor, no por vergüenza.
• Usa su Palabra, circunstancias y personas para alinearnos con su voluntad.
• El necio se ofende y se cierra; el sabio escucha, examina y cambia.

Para meditar:
¿Estoy dejando que Dios me corrija o solo escucho lo que me gusta?

2. Vivir en la verdad: labios que sostienen, no que hieren

«El labio veraz permanecerá para siempre;
mas la lengua mentirosa sólo por un momento.»
— Proverbios 12:19

Este proverbio nos recuerda que la mentira es rápida, pero frágil;
la verdad puede costar, pero permanece.
• La sabiduría se refleja en cómo hablamos:
¿edificamos o destruimos?, ¿curamos o lastimamos?
• Una palabra puede abatir un corazón…
pero también puede levantarlo:

«La congoja en el corazón del hombre lo abate;
mas la buena palabra lo alegra.»
— Proverbios 12:25

Dios nos llama a ser boca de consuelo, no eco de crítica.
En un mundo lleno de ruido, la buena palabra —verdadera, llena de gracia—
se vuelve luz en medio de la ansiedad.

Para meditar:
¿Qué sale más de mi boca: queja y chisme, o verdad y ánimo?

3. Diligencia: manos que honran a Dios

«El que labra su tierra se saciará de pan;
mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento.»
— Proverbios 12:11

«La mano de los diligentes señoreará;
mas la negligencia será tributaria.»
— Proverbios 12:24

La sabiduría también se ve en cómo trabajamos.
• El sabio es diligente: no lo hace todo perfecto, pero sí con fidelidad.
• No persigue atajos vacíos; cultiva lo que Dios le ha confiado.
• El necio pierde tiempo en lo que no produce fruto.

Dios no bendice la pereza espiritual ni emocional.
Él honra las manos que, aunque cansadas, siguen sembrando con fe.

Para meditar:
¿Qué “tierra” me ha dado Dios para labrar hoy? ¿Mi casa, mi trabajo, mi llamado, mi relación con Él?

Para el corazón en este día

Proverbios 12 nos invita a hacer una oración honesta:

“Señor, quiero raíces, no apariencias.
Quiero amar tu corrección, hablar con verdad
y ser diligente con lo que pusiste en mis manos.”

Oración
Padre, gracias por la sabiduría de tu Palabra.
Hoy te pido un corazón que ame la instrucción, que reciba tu corrección sin huir de ella.
Limpia mis labios de mentira, crítica y dureza,
y haz de mi boca un canal de verdad y consuelo.
Dale fuerza a mis manos para trabajar con diligencia
en lo que tú me has confiado.
Que mi vida tenga raíces firmes en ti
y que todo lo que haga hoy refleje tu carácter.
En el nombre de Jesús, amén.
___ Salvos por Gracia

28/10/2025

EL CORAZÓN

“Nada hay tan engañoso como el corazón.
No tiene remedio.
¿Quién puede comprenderlo?
«Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras».”
‭Jeremías‬ ‭17:9-10‬ ‭(NVI‬‬)

Los primeros perjudicados por los engaños del corazón somos nosotros mismos...
No podemos confiar en lo que sentimos o pensamos...

Somos los primeros en no ver las cosas tal como son; justificamos nuestros egoísmos, nuestras respuestas groseras, nuestros malos actos y tratamos de disfrazarnos de muchas formas para saciar nuestros deseos, nuestros hábitos, nuestras acciones, nuestras intenciones; nuestros pecados.
Dejamos a un lado nuestra relación con Dios; nuestra conciencia se cauteriza y todo lo que hacemos nos parece bien.

El resultado es una vida chata y sin fruto; terminamos justificándonos por todo y señalando a los demás.

Sin una relación renovada, estrecha y permanente con el Señor te conviertes en sal que no sala y luz que no alumbra.

El Señor conoce en profundo tu corazón y nada se escapa de Él.
Él es quien juzga con juicio Justo, quien otorga las recompensas y créeme que lo hará según tu propio andar y no según lo que pienses de ti ni de los demás.

Oremos:
Señor, examina mi corazón y perdona mi pecado.
Corrige mis pensamientos.
Permíteme ver las cosas tal como son, tal como tú las ves y ayúdame a cambiar mi conducta y ser un reflejo de tu amor.
En el nombre de Jesús, amén.

28/09/2025

Meditación diaria
Los sencillos actos de obediencia
Dios bendice cada acto de obediencia, sin importar cuán pequeño o insignificante pueda parecer.

28 de septiembre de 2025

Lucas 5.1-7

Obedecer a Dios en asuntos pequeños puede traer bendición a muchas personas. El pasaje de hoy ilustra vívidamente este principio.

Pedro, como pescador, trabajó toda la noche sin pescar nada. Mientras lavaba las redes, el Señor Jesús le pidió usar su barca para hablar a la multitud. Aunque cansado, Pedro accedió, y la multitud fue bendecida al escuchar a Cristo.

Las peticiones de Dios llegan en momentos inesperados. Podemos sentir la tentación de que otro responda, pensando que no importa quién. Pero recuerde que sus planes son para nuestro bien (Jer 29.11).

Más tarde, el Señor Jesús hizo una segunda petición: llevar la barca a aguas más profundas y echar las redes. Pedro dijo que el trabajo de la noche había sido completamente inútil. Sin embargo, hizo lo que Cristo pidió, y su cooperación resultó en una abundancia de peces.

El discípulo no obedeció buscando recompensa, pero esa fue la consecuencia. Sus sencillos actos de obediencia abrieron mayores oportunidades de servicio y bendiciones. Comprometámonos a seguir las instrucciones del Señor en asuntos pequeños y grandes, confiando en que Él hará bien cada acto de obediencia.

BIBLIA EN UN AÑO: SOFONÍAS 1-3, HAGEO 1-2

20/09/2025

Entender esto es esencial: La vida cristiana, la iglesia y nuestra fe no
tratan sobre nosotros; tratan sobre Él —de Su plan, Su reino, Su
gloria
En rea​li​dad, esta es la ba​ta​lla de ba​ta​llas. Para nin​gu​no de no​so​
tros es algo in​tui​ti​vo. Es aque​llo que oca​sio​na vi​das de​sas​tro​sas y
re​la​cio​nes con​flic​ti​vas. Es lo que des​vía nues​tros pen​sa​mien​tos y
se​cues​tra nues​tros de​seos. Es aque​llo que, más que cual​quier
cosa, re​fuer​za nues​tra ne​ce​si​dad de la gra​cia. Es aque​lla ba​ta​lla
de la que uno nun​ca po​drá es​ca​par. Es aquel lu​gar don​de diez de
cada diez ne​ce​si​tan ser res​ca​ta​dos. Es la ba​ta​lla que Dios pe​lea a
nues​tro fa​vor, para ayu​dar​nos a re​cor​dar que la vida no tra​ta
solo de no​so​tros, tra​ta de Dios —de Su plan, Su rei​no y Su glo​ria.
Esta es pre​ci​sa​men​te la ra​zón de por qué las pri​me​ras pa​la​
bras de la Bi​blia pu​die​ran ser las más im​por​tan​tes: “Dios, en el
prin​ci​pio”. ¿Por qué son tan im​por​tan​tes? Por​que es​tas pa​la​bras
cam​bian todo, des​de la for​ma como pien​sas so​bre tu iden​ti​dad,
tu sig​ni​fi​ca​do y tu pro​pó​si​to, has​ta la for​ma como abor​das las ta​
reas hu​ma​nas más tri​via​les. Todo lo crea​do fue he​cho por Dios y
para Dios. To​das las glo​rias del mun​do crea​do fue​ron di​se​ña​das
para apun​tar a Su glo​ria. El uni​ver​so es Suyo, di​se​ña​do para fun​
cio​nar de acuer​do a Su pro​pó​si​to y plan. Eso te in​clu​ye a ti y a
mí. No fui​mos he​chos para vi​vir vi​das in​de​pen​dien​tes y au​to​di​
ri​gi​das. No fui​mos crea​dos para exis​tir de acuer​do a nues​tros pe​
que​ños pla​nes egoís​tas, vi​vien​do para nues​tros pro​pios mo​men​
tos de glo​ria. ¡No! ¡Fui​mos crea​dos para vi​vir para Él!
¿Dón​de se su​po​ne que la vida pia​do​sa debe ser ex​pre​sa​da?
No solo en la di​men​sión re​li​gio​sa de nues​tras vi​das, sino en cada
as​pec​to de nues​tra exis​ten​cia. Me en​can​ta cómo Pa​blo des​cri​be
esto en 1 Co​rin​tios 10:31: “Ya sea que co​man o be​ban o ha​gan
cual​quier otra cosa, há​gan​lo todo para la glo​ria de Dios”. Cuan​
do Pa​blo pien​sa en el lla​ma​do a vi​vir para la glo​ria de Dios, no
pien​sa pri​me​ro en los mo​men​tos más es​pec​ta​cu​la​res y es​pi​ri​tua​
les de la vida. Aun las ta​reas más re​gu​la​res e in​sig​ni​fi​can​tes de
mi vida de​ben ser mol​dea​das y di​ri​gi​das por un de​seo pro​fun​do
por la glo​ria de Dios. Aho​ra, no sé tú, pero yo, en el aje​treo de la
vida, pier​do de vis​ta la exis​ten​cia de Dios, ¡y más aún la exis​ten​
cia de Su glo​ria!
Em​pe​ce​mos este nue​vo año ad​mi​tien​do que no hay nada
que sea me​nos na​tu​ral para no​so​tros que vi​vir para la glo​ria de
otro. Esta ad​mi​sión no con​du​ce a la de​ses​pe​ran​za, sino a la es​pe​
ran​za. Dios sa​bía que, como pe​ca​dor, tú ja​más po​drías vi​vir de
esta ma​ne​ra, así que en​vió a Su Hijo para vi​vir la vida que no po​
días vi​vir, a mo​rir en tu lu​gar y a re​su​ci​tar al ter​cer día, con​quis​
tan​do el pe​ca​do y la muer​te. Hizo esto no solo para que fue​ras
per​do​na​do por bus​car tu pro​pia glo​ria, sino para que tu​vie​ras
toda la gra​cia ne​ce​sa​ria para vi​vir para Su glo​ria. Cuan​do ad​mi​
tes tu ne​ce​si​dad de ayu​da, Dios te co​nec​ta con el res​ca​te que ya
ha pro​vis​to en Su Hijo, Je​sús. Ob​tén esa es​pe​ran​za y res​ca​te el
día de hoy.
Para pro​fun​di​zar y ser alen​ta​do: Sal​mo 115

13/09/2025

“Si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.” Salmo 127.1b (LBLA)

Cuán importante es esta advertencia para nosotros en estos días en que pareciera que hay una verdadera confabulación contra todo lo concerniente a Dios.
Para muchos en esta sociedad Dios es como un ser mitológico, y sus leyes algo del pasado, que en esta era moderna simplemente no encajan.
Me impresiona ver la soberbia del ser humano al creerse superior a Dios, y pienso como debe dolerle el corazón a Dios al ver en lo que se ha convertido el hombre, la joya de su creación.
El enemigo y el mundo se han encargado de distraer nuestra atención con lo que está ocurriendo, de esa manera logran que nuestra mente se centre en todo los conflictos que estamos viviendo en estos momentos, porque sin darnos cuenta nos estamos dejando atrapar y hemos dejado de sentarnos a los pies de Jesús para escucharlo a ÉL, y lo que ÉL quiere de nosotros en este tiempo tan convulsionado.
ÉL es el único SOBERANO, y es a ÉL a quién debemos escuchar.
No sigamos afanándonos por lo que viene, y dejemos de escuchar a los hombres (por no decir tanta basura) que lo único que hace es confundirnos cada vez más.
En Lucas capítulo 10:38 – 42 vemos a dos hermanas que hospedaron al Señor Jesús en su casa.
Una, Marta estaba afanada por atender al Señor tratando de darle toda clase de atenciones. La otra, María, se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que Él decía.
¿En qué lugar estás tú?
¿En el de Marta, afanándote y ocupando tu tiempo en informarte, aunque esto va llenado tu corazón de ansiedad?
¿O estás en el lugar de María, sentándote a los pies de Jesús para escucharlo a Él y de esa manera dejando que Su paz envuelva tu mente y corazón?
Piénsalo, decide por ser más como María, y deja de lado tus afanes para poder escuchar la voz del Señor.

“Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” Lucas 10:41-42 (RVR60)
Anny
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12/09/2025

“No te niegues a hacer el bien a quien lo necesita, cuando bien sabes que está en tu mano hacerlo” Proverbios 3:27 (NBV)

Los seres humanos tenemos una naturaleza que tiende al egoísmo y nuestra sociedad actual cada vez nos vuelve más egoísta.
Y lo más triste, es que muchos lo viven dentro de su propia familia, que es donde debería reinar el amor y la entrega mutua.
En el caso que alguien nos pida un favor, lo que muchos hacen rápidamente es decir: en este momento no puedo, o no estoy en condiciones ahora, y nosotros también hemos respondido lo mismo; ya sea por cansancio, por comodidad o simplemente por no ponernos en los zapatos de esa persona.
Lo más fácil es dar una disculpa.
Si realmente no puedes ayudarle, es lógico que no lo hagas; el problemas está cuando podemos hacer algo a favor de la persona y no lo hacemos, es ahí donde al primero que le estamos faltando es a Dios, desobedeciendo lo que nos manda este versículo.
Hay un antiguo refrán que dice: “haz bien y no mires a quien”
Porque cuando alguien que nos agrada nos pide ayuda, es fácil hacer el favor; el problema está cuando la persona que está solicitando ese favor es alguien que nos desagrada, nos ha hecho algún daño o nosotros pensamos que no contamos con su simpatía.
Ahí es donde debemos dejar actuar el amor de Cristo en nosotros, y créeme que no es nada fácil, es una lucha que tenemos que saber ganar, en obediencia al Señor y a favor de la persona, porque si Cristo vive en mí, debo dejarlo ser SEÑOR en cada área de mi vida, y el egoísmo ya no debe tener cabida en mi corazón.
“Mándales que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras y que estén dispuestos a dar y compartir lo que tienen”
1 Timoteo 6:18 (DHH)
Anny
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10/09/2025

“Sin embargo, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”
Lucas 18:8b (RVA2015)

Esta pregunta de Jesús a sus discípulos era seria, y les hace esta pregunta a continuación de contarles la parábola sobre la perseverancia de una viuda, la cual pudo lograr que juez malo le hiciera justicia gracias a que no se cansó de insistir hasta ser oída por el juez.
Tanto la parábola de la viuda como la pregunta que les hace Jesús, apuntaba a la necesidad de la oración perseverante y de fe; y esta fe no sería hallada en la tierra a menos que sus discípulos aprendieran a orar siempre y no desmayar.
Pablo en Romanos 10:17 dice que la fe viene por el oír la Palabra de Dios, por eso la importancia de leerla, estudiarla y compartirla. La maldad está aumentando en todo el mundo, y en nuestro país, como nunca antes, y como consecuencia muchos se apartarán de la fe verdadera, y lo que es peor aún, es que rechazarán a Dios.
Sólo la fe verdadera, esa que se va impregnando en todo nuestro ser en la medida que caminamos la vida junto al Señor, esa fe que va creciendo en nosotros en la medida que perseveramos en la lectura y el estudio de la Palabra de Dios, esa es la FE que nos ayudará a persistir a pesar de las dificultades, los obstáculos, la oposición y la desesperanza. Es una fe que cada día debemos pedirle a Dios, y que también debemos ejercitar, de modo que no vivamos tanto por la vista, sino en la práctica continua de confiar en el Señor y en sus promesas.
Cuando Cristo vuelva, ¿seremos de aquellos que Él encontrará perseverando por fe en oración?
“Pero cuando el Hijo del Hombre venga, ¿encontrará todavía fe en la tierra?”

“Así lo dicen las Escrituras: El justo por la fe vivirá” Romanos 1:17b (DHH)
Anny
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