18/05/2026
Caminando cerca de la Cruz
A unos instantes antes de la crucificaron de Jesus se relata la historia de un hombre llamado Simon de Cierene y un grupo de mujeres que van llorando por el camino.
Estas dos historias, aunque las pasamos por alto, tienen una gran enseñanza sobre Cómo el Señor nos instruye a caminar cerca de la cruz.
Hablemos en primer lugar de Simón del Cirene. Este personaje, es la representación de un discípulo que toma su cruz cada dia y sigue al maestro.
Marcos dice que este Simon fue el padre de Alejandro y Rufo. Marcos 15:21
Cargar la cruz de manera obligada lo llevo a conocer a Jesus y compartir el Evangelio a sus hijos. Pero, no solo eso, su esposa tambien es mencionada en la carta a los Romanos 16:13 Paablo dice: saluden a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre, que lo es tambien mia.
La historia de Simón de Cirene es una historia fructífera de un hombre que cargó la cruz de Cristo, su vida fue impactada, la vida de sus hijos, lo fue tambien. Incluso podríamos pensar que fue de gran bendición junto con su esposa para la vida y ministerio del apóstol Pablo.
La siguiente historia es la de las mujeres que iban llorando por el sufrimiento de Jesus. El Señor Quien había estado en silencio durante los juicios que enfrentó, cuando ve a estas mujeres llorando por Él, se detuvo y dio un mensaje.
El mensaje era
1. No lloren por mi. Instruyendo a estas mujeres que representaban a la nación de Israel que su dolor y sufrimiento, era pasajero y que por lo tanto, no debían llorar por Él.
2. Lloren por ustedes mismas. Con esto, el Señor estaba recordando la necesidad de un arrepentimiento genuino. Como antes lo dijo en las bienaventurados: "Bienaventurados los que ahora lloran porque reireis.
Jesus concluyó este mensaje, profetizando un juicio sobre Jerusalén que tuvo su cumplimiento en el año 70.
Jesus dijo que por causa de haberlo rechazado, vendria un gran juicio que para estas mujeres, hubiese sido mejor no haber tenido hijos.
Dos finales muy diferentes: Simón, un hombre gentil termino impactando sus descendientes.
Las mujeres a menos que se arrepintieran, terminarían lamentándose por sus descendientes.
Caminamos cerca de la cruz, tomando cada dia nuestra cruz y llorando pero por un arrepentimiento sincero por nuestra condición pecaminosa...