30/12/2025
Hecho nuevo
Vivimos en un mundo fascinante, donde las orugas se transforman en mariposas, los renacuajos en sapos, y las semillas en imponentes árboles.
Es algo espléndido. Y aun así, palidece en comparación a la fundamental transformación que ocurre cuando pertenecemos a Cristo.
“Por tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” 2 Corintios 5:17 NVI
Al escribir a los creyentes en Corinto, Grecia, el apóstol Pablo quería que sus amigos, los corintios, entendieran el poder renovador de vida de Jesus. Porque lo había conocido y lo había vivido.
Si alguna vez pensaste que eras muy malo como para que Dios te ame, o estabas muy lejos del alcance de Dios, analiza la vida de Pablo…
Pablo perseguía agresivamente a quienes seguían el camino de Jesús, los arrestaba, apresaba, e incluso los ejecutaba. Hizo todo esto hasta el día en que fue transformado por Cristo.
Así de cierto, Pablo ejecutaba a los cristianos. Hasta que se convirtió en uno de ellos.
Este es el mismo Pablo que tuvo el encuentro con Jesús que cambió su vida, su carrera, su nombre. El mismo Pablo que posteriormente fundó muchas iglesias por el mundo Greco-Romano del primer siglo. El mismo Pablo que escribió más del Nuevo Testamento que los otros autores. El mismo Pablo que dedicó su vida a difundir el Evangelio, las buenas noticias de la gracia salvadora de Jesús.
Ezequiel 36:26-27 habla de Dios dando a su pueblo un nuevo corazón y un nuevo espíritu, su Espíritu. En Romanos 6:6 explica que, una vez que hemos sido salvados por Jesús, ya no estamos exclavizados por el pecado. Efesios 2:8-9 nos dice que somos salvos por gracia, un don que no podemos conseguirlo con nuestro esfuerzo ni atribuirnos el mérito al recibirlo. 1 Pedro 1:3-4 nos dice que por ese nuevo nacimiento a una esperanza viva, se nos ha dado una herencia que no se puede destruir, contaminar o marchitar.
Cuando estamos en Cristo, comenzamos a ver las cosas de manera diferente. Pensamos diferente. Incluso comenzamos a ver las cosas de modo diferente, no porque tengamos que hacerlo, sino porque deseamos hacerlo.
Dios no solamente salva nuestras almas para la eternidad, sino que también nos renueva, aquí mismo, ahora mismo.
Recuerda, si estás en Cristo, eres una nueva creación. Tu antigua vida de pecado y de egoísmo ha pasado. ¡Tu nueva vida de redención y restauración ha comenzado! Día a día, Dios está renovando tu mente. Momento a momento, Dios te está transformando.