13/08/2026
Predicación del padre Francisco Javier Rossel Peralta para el día 12 de agosto de 2026.
Homilía — Miércoles de la XIX semana del Tiempo Ordinario
Primera lectura: Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22
Salmo: Salmo 112, 1-2. 3-4. 5-6
Aclamación: 2 Corintios 5, 19
Evangelio: Mateo 18, 15-20
Hermanos, hoy la Palabra de Dios nos presenta un llamado muy fuerte a no ser indiferentes ante el mal, pero también a actuar siempre desde la caridad.
En el libro de Ezequiel vemos a Dios preocupado por aquellos que sufren y se lamentan ante el pecado que existe en su pueblo. Esto nos recuerda que un corazón que ama a Dios no puede acostumbrarse al mal ni permanecer indiferente.
En el Evangelio, Jesús nos enseña cómo debemos actuar cuando un hermano se equivoca: “ve y amonéstalo a solas”. Primero en privado, con respeto y amor; después, si es necesario, buscar ayuda. La finalidad no es señalar, humillar o condenar, sino “salvar al hermano”.
El Catecismo nos recuerda que la caridad implica buscar el bien del otro y practicar la corrección fraterna (CIC 1829; 1435). Por eso, nuestra acción concreta es acercarnos al hermano con misericordia; nuestra virtud debe ser la caridad, acompañada de humildad y prudencia; y debemos pedir al Espíritu Santo el don de discernimiento y consejo, para saber cuándo hablar, cómo hacerlo y cuándo guardar silencio.
Y Jesús nos da una esperanza maravillosa: “donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”. No estamos solos para construir la reconciliación: Cristo está presente cuando buscamos juntos el bien.
Oremos:
Señor Jesús, danos un corazón lleno de caridad, humildad y misericordia para corregir con amor, buscar siempre la reconciliación y nunca ser indiferentes ante el hermano que se aleja de Ti. Concédenos el don de discernimiento y consejo para saber cómo ayudarlo y, unidos en tu nombre, haznos instrumentos de tu paz. Amén.