10/11/2022
Para *REFLEXIONAR*: Al acercarse su fiesta: La vida de *San Martín Caballero*
En el año 337, durante un frío invierno en el pueblo de Amiens, Francia, Martín, soldado del ejército romano, se encontró con un mendigo que tiritaba de frío.
Quiso darle algo para protegerlo del frío. Pensó que como el ejército le había cobrado el 50% del costo de su uniforme, la mitad de éste pertenecía al ejército, pero la otra mitad era suya y podía disponer de ella, así que con su espada, cortó su capa y le dio su mitad al mendigo.
Según la tradición, aquella misma noche, el buen soldado fue visitado por Jesucristo, quien vistiendo la media capa que el militar le había regalado al mendigo, le dijo: “Gracias, Martín”.
Al día siguiente el soldado romano, de 21 años, tomó la decisión de retirarse del ejército para bautizarse como seguidor de Cristo; sin embargo, el permiso le fue denegado por sus superiores debido a que era uno de los mejores combatientes. Pero Martín no claudicó en su decisión.
Tiempo después, cuando los romanos se alistaban a combatir a los invasores bárbaros, el emperador visitó a su ejército para darle a cada uno de los soldados un incentivo económico antes de la batalla. Al llegar a Martín, éste le dijo: “Emperador, he luchado por ti, permite que ahora luche por Dios. Yo soy soldado de Cristo, y no me es lícito seguir en el ejército ni aceptar tu dinero”.
En el Ejército Romano no estaba permitida la deserción, por lo que el emperador podía haber mandado ejecutar al soldado, pero Martín era apreciado por todos y, de hacerlo, bajaría la moral y ocasionaría descontento en la tropa en víspera de la batalla.
Por ello, el emperador prefirió burlarse de él, diciéndole: “Los bárbaros nos atacarán mañana y tu actitud, querido Martín, parece movida por el miedo más que por tu fe. Dices ser cristiano por miedo de enfrentarte y derramar sangre”. Martín le respondió: “Mañana déjeme en primera línea de batalla, sin armas, sin escudo y sin casco, así le probaré mi valor y fidelidad, y le demostraré que el miedo que tengo no es a morir, sino a derramar la sangre de otros hombres”. Así lo acordaron.
Sin embargo, no hubo necesidad de ello, pues los bárbaros se rindieron antes de iniciar la batalla. Unos dicen que fue el miedo ante el numeroso ejército romano, pero otros aseguran que lo que les espantó fue saber, por boca de sus espías, que los romanos estaban tan seguros de la victoria que incluso había soldados que acudirían al combate sin armas.
El emperador permitió entonces a Martín dejar la vida militar, y así, aquel buen soldado llegó a ser obispo y defensor fiel de la fe en Cristo.
*Su vida*
San Martín de Tours (Sanctus Martinus Turonensis en latín), o San Martín de Loba, nace en Sabaria, Panonia; actual Szombathely, Hungría, 316 y fallece en Candes, actual Candes-Saint-Martin, Francia, 397. Fue un obispo católico de Tours elevado a santo, patrono de numerosos lugares. Con numerosas iglesias y basílicas bajo su advocación, una de las más destacadas es la basílica de San Martín de Tours.
Nació en el año 316 en la actual Szombathely, Hungría, en el seno de una familia de un oficial del ejército romano, siendo bautizado en el año 334. Recibió su educación en Pavía, e ingresó con 15 años en la guardia imperial romana.
La leyenda más famosa en torno a su vida sucedería hacia el año 337. Estando Martín en Amiens, encontró cerca de la puerta de la ciudad a un mendigo tiritando de frío, a quien dio la mitad de su capa, pues la otra mitad pertenecía al ejército romano en el que servía. Esa noche, soñó con Jesús vestido con la media capa y diciendo a una multitud de ángeles que le rodeaba: «Martín, siendo todavía catecúmeno, me ha cubierto con este vestido». Esta es la escena que iconográficamente se ha preferido para su representación.
Martín dejó el ejército romano en el año 356, encontrándose en Worms, Alemania.
Se unió a los discípulos de Hilario de Poitiers, en la ciudad de Poitiers, en la provincia de la Galia (la actual Francia). Poco después, Hilario tuvo que exiliarse. Tras la partida de este, emprendió un viaje que le llevó a su pueblo natal, donde pudo convertir al cristianismo a su madre, pero no a su padre.
Desde allí partió a Milán, donde entró en contacto con un grupo de hombres que llevaban una vida de retiro, oración y ascetismo. Al poco tiempo fue expulsado por el obispo Auxencio, seguidor de las doctrinas de Arrio. Entonces se trasladó a la isla Gallinara, frente a la costa de Génova, donde llevó una vida ascética con un compañero.
Hacia el 361 se enteró del regreso de Hilario y se trasladó de nuevo a Poitiers a su encuentro. El obispo Hilario le nombró diácono y presbítero. Decidido a llevar una vida religiosa, se instaló en el cercano lugar de Ligugé, donde levantó el primer monasterio conocido de Europa, permaneciendo en este durante diez años.
En el año 371 es nombrado obispo de Tours. Su vida pastoral se caracterizó por la evangelización y la lucha contra las costumbres paganas. Perseguía las teorías del gnosticismo y maniqueísmo de Prisciliano.
Cuando este fue detenido, Martín acudió ante el emperador Magno Clemente Máximo para evitar que Prisciliano fuese sentenciado a muerte. Por otro lado, el obispo lusitano Idacio de Mérida era favorable a la ejecución, y se decidió que finalmente Prisciliano fuese ejecutado. Martín, afligido y enfadado por este hecho, rompió sus relaciones con Idacio. Más tarde tuvo que reconciliarse con él, cuando el emperador más importante de la época se lo exigió como condición a cambio de terminar con las ejecuciones de priscilianistas.
Fundó, a unos tres kilómetros de esta ciudad, una comunidad denominada Maius Monasterium, más conocida como Marmoutier, llegando a juntarse allí unos 80 discípulos, algunos de los cuales fueron luego obispos.
Durante 25 años, viajó por las regiones de Turena, Chartres, París, Autun, Sens y Vienne.
Su biógrafo, Sulpicio Severo, conoció a san Martín en los últimos años de su vida. Falleció en Candes en el año 397. Al poco tiempo, se levantó una capilla sobre su sepulcro y, con el tiempo, se construyó una basílica. Esta fue destruida por los normandos en el siglo V y por los hugonotes en 1526. La actual basílica de San Martín de Tours fue inaugurada en 1925.
Su festividad se celebra el 11 de noviembre coincidiendo con la matanza del cerdo en muchas regiones de España, de ahí el origen de la expresión «A cada cerdo le llega su San Martín».
Santa Teresita del Niño Jesús llevaba en su breviario una estampa de san Martín de Tours, que le recordaba la importancia del amor al prójimo.
En 2005, el Consejo Europeo aprobó la ruta de san Martín de Tours por diversos países europeos vinculados con el santo.
San Martín de Tours es patrono de los soldados, de Francia, de Hungría y de numerosas poblaciones en todo el mundo. / *DATOS*: Desde la Fe y Wikipedia / *FOTO*: INAH (https://lugares.inah.gob.mx/es/museos-inah/exposiciones/sala-piezas/11855-11855-san-mart%C3%ADn-caballero.html)