05/04/2026
La Resurrección de Cristo
1 Corintios 20-27 RVR1960
“Mas ahora Cristo ha resucitado de los mu***os; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los mu***os. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.”
En esta porción de la interpretación apostólica sobre la importancia de la resurrección, vemos la idea del vínculo existente entre Jesús y Adán en la función de Cristo como el nuevo Adán o como el segundo Adán. El primer Adán trajo la muerte al mundo. El nuevo Adán trae la resurrección de entre los mu***os. De modo que, el enemigo supremo que aflige la vida humana, la muerte misma, es vencida con la resurrección. Aquí vemos a Cristo la Victoria, no Cristo el Vencedor, no solo sobre Satanás, no solo sobre el pecado, sino que también es victorioso sobre la muerte misma, y no solo para sí mismo.
Sino que lo que el apóstol nos dice aquí es que Él se convierte en las primicias, de modo que en la resurrección Dios no solo levanta a Jesús de entre los mu***os, sino que también levanta a todos los que están en Cristo, que participarán en ese triunfo sobre la muerte.
Pablo concluye diciendo: 1 Corintios 15:50-57 “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los mu***os serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
Ese es el punto de Su obra, que Él es resucitado por el Padre, por el poder del Espíritu, no simplemente para Su propia vindicación, sino que fue levantado por nosotros. Él puede ser el primero en ser resucitado de esta forma, levantado en un estado glorificado, pero de ninguna manera será el último. Todos los que están en Cristo Jesús compartirán esta gloria de resurrección. Esa es nuestra esperanza. Esto está en el corazón y centro de la fe cristiana.
¡Glorias sean dadas a Cristo Jesús!