25/08/2026
No es bueno que el hombre esté solo
Por Su Gracia; martes, 25 de agosto 2026
Isaías Espinoza
«Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él» (Génesis 2:18).
Todo lo que Dios hace es perfecto. Había creado al hombre con sentimientos y con actitudes de socialización, con la capacidad de cantar, soñar, componer poemas, admirar la belleza, desear, hablar, experimentar su sexualidad y muchas otras cosas más, pero no había con quién compartir. Los animales del jardín del Edén, aunque eran lindos, no podían entenderlo ni experimentar lo mismo que él. Estaba solo en medio de una belleza indescriptible sin tener a alguien igual a él para disfrutarlo.
Entonces Dios hizo el complemento perfecto, su otro yo. La creación y diseño de Eva nació en la mente de Dios tan atrayente pero diferente: bella y misteriosa, amable y coqueta, inteligente y cálida, soñadora y dulce. Dios tomó una de las costillas de Adán para formar a Eva y la trajo ante su presencia cuando despertaba justo después de su creación. El Señor se la entregó y él exclamó: «Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne» (vers. 23).
¿Te puedes imaginar a Adán? Como niño con un regalo inimaginable a su lado, vuelto loco de la alegría. Me imagino que tomó a Eva, la abrazó fuertemente, agarró su mano y juntos corrieron por el jardín del Edén mientras Adán iba contándole todo lo que había, mostrándole cada animalito y cómo se llamaba, cada árbol y lo extraordinario que era, cada fruto y lo delicioso que sabía.
Ahora tenía con quién compartir, con quién hablar, con quién soñar y con quién compartir su sexualidad. Era lo más extraordinario que le había pasado en el jardín del Edén: eran una pareja inocente, perfecta, que podía g***r con todos sus sentidos al cien por ciento todo lo creado por Dios. Ese era el plan original, que la pareja humana viviera por la eternidad sin una sola sombra de tristeza o dolor, que se procrearan y llenaran la tierra con sus descendientes perfectos para formar la familia de la raza humana.
Ahora sabes que ya no es así, pero que lo volverá a ser. El plan de Dios se cumplirá y todo lo que el diablo ha echado a perder todo lo que el pecado ha destruido tendrá un final. Nuevamente, Dios se tomará el tiempo para rehacer las cosas como fue el plan original y todos aquellos que lo acepten podrán mirar esta recreación hecha una realidad. Y tú, ¿estarás ahí? No dudes más, acepta a Jesús como tu Dios y salvador. Él es la esperanza de la raza humana, porque todo es por su gracia.