Página, Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad

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"Mas vale que la vida se acabe haciendo algo bueno, que no haciendo nada".

LUNES. BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA, memoria obligatoriaLaudesSi las Laudes empiezan con el Invitato...
25/05/2026

LUNES. BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA, memoria obligatoria

Laudes

Si las Laudes empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente invocación y se dice el himno.

Invocación inicial

V.Dios mío, ven en mi auxilio.
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno

Oh, Virgen, resplandeciente estrella
de caridad para los santos
y manantial vivo y fecundo de esperanza
para nosotros, los mortales.

Tanto vales, gran Señora,
ante el piadoso corazón de tu Hijo,
que quien pide con confianza,
por ti, seguro lo alcanza.

La ayuda de tu bondad
no solo auxilia al que te implora,
sino que con gusto das
y el deseo de los suplicantes colmas.

En ti la misericordia,
en ti la grandeza;
tú contienes la bondad
que las criaturas poseen.

Gloria sea dada al Padre y al Paráclito
y al Nacido de ti,
que te han llamado a ser
la santa Madre de la Iglesia.
Himno latino
O gloriósa dómina,
excélsa super sídera,
qui te creávit próvide,
lactas sacráto úbere.

Quod Eva tristis ábstulit,
tu reddis almo gérmine;
intrent ut astra flébiles,
sternis benígna sémitam.

Tu regis alti iánua
et porta lucis fúlgida;
vitam datam per Vírginem,
gentes redémptæ, pláudite.

Patri sit et Paráclito
tuóque Nato glória,
qui veste te mirábili
circumdedérunt grátiæ. Amen.
Salmodia
Ant. 1.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor.
Salmo 89
Baje a nosotros la bondad del Señor
Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día (2 Pe 3, 8).
Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación.

Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios.

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó;
una vela nocturna.

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca.

¡Cómo nos ha consumido tu cólera
y nos ha trastornado tu indignación!
Pusiste nuestras culpas ante ti,
nuestros secretos ante la luz de tu mirada:
y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,
y nuestros años se acabaron como un suspiro.

Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan.

¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,
quién ha sentido el peso de tu cólera?
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos;
por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Danos alegría, por los días en que nos afligiste,
por los años en que sufrimos desdichas.
Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria.

Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor.
Ant. 2.
Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor.
Cántico
Is 42, 10-16
Cántico nuevo al Dios vencedor y salvador
Cantan un cántico nuevo delante del trono de Dios (cf. Ap 14, 3).
Cantad al Señor un cántico nuevo,
llegue su alabanza hasta el confín de la tierra;
muja el mar y lo que contiene,
las costas y sus habitantes;

alégrese el desierto con sus tiendas,
los cercados que habita Cadar;
exulten los habitantes de Petra,
clamen desde la cumbre de las montañas;
den gloria al Señor,
anuncien su alabanza en las costas.

El Señor sale como un héroe,
excita su ardor como un guerrero,
lanza el alarido,
mostrándose valiente frente al enemigo.

«Desde antiguo guardé silencio,
me callaba, aguantaba;
como parturienta, grito,
jadeo y resuello.

Agostaré montes y collados,
secaré toda su hierba,
convertiré los ríos en yermo,
desecaré los estanques;
conduciré a los ciegos
por el camino que no conocen,
los guiaré por senderos que ignoran;
ante ellos convertiré la tiniebla en luz,
lo escabroso en llano».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor.
Ant. 3.
Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.
Salmo 134, 1-12
Himno a Dios, realizador de maravillas
Vosotros sois... un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa (1 Pe 2, 9).
Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
—en medio de ti, Egipto—
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos,
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.
Lectura breve
Jdt 8, 25-26a. 27
Recordad cómo fueron probados nuestros padres para ver si verdaderamente servían a su Dios. Recordad cómo fue probado Abrahán, nuestro padre; y, purificado por muchas tribulaciones, llegó a ser amigo de Dios. Del mismo modo, Isaac, Jacob, Moisés y todos los que agradaron a Dios, le permanecieron fieles en medio de muchos padecimientos.
Responsorio
V.Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
R.Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
V.Cantadle un cántico nuevo.
R.Que merece la alabanza de los buenos.
V.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
Cántico evangélico
Ant.
Los discípulos perseveraban unánimes en la oración, con María, la Madre de Jesús.
Benedictus
Lc 1, 68-79
El Mesías y Precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado
y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra
de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró
a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta
del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia
de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Los discípulos perseveraban unánimes en la oración, con María, la Madre de Jesús.
Preces para consagrar a Dios el día y el trabajo
V.Ya que Cristo escucha y salva a cuantos en él se refugian, acudamos a él, diciendo:
R.Te alabamos, Señor, esperamos en ti.
1.Te damos gracias, Señor, por el gran amor con que nos amaste;

continúa mostrándote con nosotros rico en misericordia.
2.Tú que, con el Padre, sigues actuando siempre en el mundo,

renueva todas las cosas con la fuerza de tu Espíritu.
3.Abre nuestros ojos y los de nuestros hermanos,

para que podamos contemplar hoy tus maravillas.
4.Ya que nos llamas hoy a tu servicio,

haznos buenos administradores de tu múltiple gracia en favor de nuestros hermanos.
Pueden añadirse intenciones particulares que concluyen con la respuesta propuesta más arriba.
Oración dominical
V.Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Oración conclusiva
V.Oh, Dios, Padre de misericordia, cuyo Unigénito, clavado en la cruz, proclamó a la bienaventurada Virgen María, su Madre, como Madre también nuestra, concédenos, por su cooperación amorosa, que tu Iglesia, cada día más fecunda, se llene de gozo por la santidad de sus hijos y atraiga a su seno a todas las familias de los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R.Amén.
Conclusión
1.En la recitación individual, o si el que preside no es un ministro ordenado, se concluye:
V.El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
2.Si el que preside es un ministro ordenado, bendice al pueblo diciendo:
V.El Señor esté con vosotros.
R.Y con tu espíritu.
V.La paz de Dios,
que sobrepasa todo juicio,
custodie vuestros corazones
y vuestros pensamientos
en el conocimiento y el amor de Dios
y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R.Amén.
V.Y la bendición
de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo
V.+
V.y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros
y os acompañe siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
V.Podéis ir en paz.
R.Demos gracias a Dios.

🕯️ ¿Qué es el cirio pascual y qué se hace con él después de Pentecostés?El cirio pascual es uno de los símbolos más impo...
25/05/2026

🕯️ ¿Qué es el cirio pascual y qué se hace con él después de Pentecostés?

El cirio pascual es uno de los símbolos más importantes de la liturgia católica. Representa a Cristo Resucitado, la luz que vence la oscuridad, la muerte y el pecado. Se enciende por primera vez durante la Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo, y permanece iluminando las celebraciones durante los 50 días del tiempo pascual, hasta Pentecostés.

Durante esta solemne celebración se graban sobre él la cruz, el año en curso y las letras alfa y omega, recordando que Cristo es principio y fin de toda la historia. También se colocan cinco granos de incienso que representan las llagas gloriosas de Jesús.

Pero, ¿qué ocurre con el cirio cuando termina la Pascua? Según explica el P. Ramón Navarro, delegado episcopal de Liturgia de la Diócesis de Cartagena, tras la última Misa de Pentecostés el cirio “ha cumplido ya su función” y debe apagarse. Sin embargo, no desaparece del templo: se coloca cerca de la pila bautismal, donde sigue teniendo un profundo significado espiritual.

Fuera del tiempo pascual, el cirio se utiliza principalmente en dos momentos especiales: el Bautismo y las exequias. En el Bautismo, las velas de los nuevos cristianos se encienden de su llama como signo de la nueva vida en Cristo. En los funerales, acompaña el féretro como símbolo de la esperanza en la resurrección y la vida eterna.

La Iglesia recuerda así que la luz de Cristo sigue acompañando a los fieles desde el inicio de la vida cristiana hasta el paso definitivo hacia la eternidad.

Te invitamos a la Hora Santa en reparación por la vida.
25/05/2026

Te invitamos a la Hora Santa en reparación por la vida.

24/05/2026

5:00 pm Santa misa Dominical

DOMINGO DE PENTECOSTÉS, solemnidadLaudesSi las Laudes empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente invocación y se ...
24/05/2026

DOMINGO DE PENTECOSTÉS, solemnidad

Laudes

Si las Laudes empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente invocación y se dice el himno.

Invocación inicial

V.Dios mío, ven en mi auxilio.
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno

El mundo brilla de alegría.
Se renueva la faz de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Esta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.

Esta es la fuerza
que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas
y levanta testigos en el pueblo,
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.

Llama profunda,
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia,
y el amor ponga en vela la esperanza,
hasta que el Señor vuelva. Amén.
Himno latino
Beáta nobis gáudia
anni redúxit órbita,
cum Spíritus Paráclitus
effúlsit in discípulos.

Ignis vibránte lúmine
linguæ figúram détulit,
verbis ut essent próflui
et caritáte férvidi.

Linguis loquúntur ómnium;
turbæ pavent gentílium,
musto madére députant,
quos Spíritus repléverat.

Patráta sunt hæc mýstice
Paschæ perácto témpore,
sacro diérum número,
quo lege fit remíssio.

Te nunc, Deus piíssime,
vultu precámur cérnuo:
illápsa nobis caélitus
largíre dona Spíritus.

Dudum sacráta péctora
tua replésti grátia;
dimítte nunc peccámina
et da quiéta témpora.

Per te sciámus da Patrem
noscámus atque Fílium,
te utriúsque Spíritum
credámus omni témpore. Amen.
Ant. 1.
¡Oh cuán bueno y cuán suave es, Señor, tu Espíritu que habita en nosotros! Aleluya.
Salmo 62, 2-9
El alma sedienta de Dios
Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas.
Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
¡Oh cuán bueno y cuán suave es, Señor, tu Espíritu que habita en nosotros! Aleluya.
Ant. 2.
Manantiales y cuanto se mueve en las aguas, cantad un himno a Dios. Aleluya.
Cántico
Dan 3, 57-88. 56
Toda la creación alabe al Señor
Alabad al Señor, sus siervos todos (Ap 19, 5).
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Al final de este cántico no se dice "Gloria al Padre".
Ant.
Manantiales y cuanto se mueve en las aguas, cantad un himno a Dios. Aleluya.
Ant. 3.
Los apóstoles hablaban en lenguas extranjeras de las maravillas de Dios. Aleluya.
Salmo 149
Alegría de los santos
Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, se alegran en su Rey, Cristo, el Señor (Hesiquio).
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sion por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Los apóstoles hablaban en lenguas extranjeras de las maravillas de Dios. Aleluya.
Lectura breve
Hch 5, 30-32
El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.
Responsorio
V.Se llenaron todos de Espíritu Santo. Aleluya, aleluya.
R.Se llenaron todos de Espíritu Santo. Aleluya, aleluya.
V.Y empezaron a hablar.
R.Aleluya, aleluya.
V.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.Se llenaron todos de Espíritu Santo. Aleluya, aleluya.
Cántico evangélico
Ant.
Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados. Aleluya.
Benedictus
Lc 1, 68-79
El Mesías y Precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado
y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra
de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró
a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta
del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia
de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados. Aleluya.
Preces para consagrar a Dios el día
V.Oremos a Cristo, el Señor, que ha congregado su Iglesia por el Espíritu Santo, y digámosle con fe:
R.Renueva, Señor, la faz de la tierra.
1.Señor Jesús, que, elevado en la cruz, hiciste que manaran torrentes de agua viva de tu costado,

envíanos tu Espíritu Santo, fuente de vida.
2.Tú que, glorificado por la diestra de Dios, derramaste sobre tus discípulos el Espíritu,

envía este mismo Espíritu al mundo para que cree un mundo nuevo.
3.Tú que por el Espíritu Santo diste a los apóstoles el poder de perdonar los pecados,

destruye el pecado en el mundo.
4.Tú que prometiste darnos el Espíritu Santo para que nos lo enseñara todo y nos fuera recordando todo lo que nos habías dicho,

envíanos este Espíritu para que ilumine nuestra fe.
5.Tú que prometiste enviarnos el Espíritu de la verdad para que diera testimonio de ti,

envíanos este Espíritu para que nos haga tus testigos fieles.
Pueden añadirse intenciones particulares que concluyen con la respuesta propuesta más arriba.
Oración dominical
V.Y ahora digamos todos juntos la oración que Cristo, el Señor, nos ha enseñado:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Oración conclusiva
V.Oh, Dios, que por el misterio de esta fiesta santificas a toda tu Iglesia en medio de los pueblos y de las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y realiza ahora también, en el corazón de tus fieles, aquellas maravillas que te dignaste hacer en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R.Amén.
Conclusión
1.En la recitación individual, o si el que preside no es un ministro ordenado, se concluye:
V.El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
2.Si el que preside es un ministro ordenado, bendice al pueblo.
V.El Señor esté con vosotros.
R.Y con tu espíritu.
V.La bendición
de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo
V.+
V.y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros
y os acompañe siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.
R.Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.
3.Se puede utilizar también la siguiente bendición solemne.
V.El Señor esté con vosotros.
R.Y con tu espíritu.
V.El Dios, Padre de los astros, que en el día de hoy iluminó las mentes de sus discípulos derramando sobre ellas el Espíritu Santo, os alegre con sus bendiciones y os llene con los dones del Espíritu consolador.
R.Amén.
V.Que el mismo fuego divino, que de manera admirable se posó sobre los apóstoles, purifique vuestros corazones de todo pecado y los ilumine con su claridad.
R.Amén.
V.Y que el Espíritu que congregó en la confesión de una misma fe a los que el pecado había dividido en diversidad de lenguas os conceda el don de la perseverancia en esta misma fe, y así podáis pasar de la esperanza a la plena visión.
R.Amén.
V.Y la bendición
de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo
V.+
V.y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros
y os acompañe siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.
R.Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.

Es hoy 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
24/05/2026

Es hoy 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥

Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, Arquidiócesis de San Luis Potosí, México.Le invitamos a toda nuestra comunidad Parroquial, a está Gran Vigilia de ...

SÁBADO DE LA VII SEMANA DE PASCUA, feriaLaudesSi las Laudes empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente invocación...
23/05/2026

SÁBADO DE LA VII SEMANA DE PASCUA, feria

Laudes

Si las Laudes empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente invocación y se dice el himno.

Invocación inicial

V.Dios mío, ven en mi auxilio.
R.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno

El mundo brilla de alegría.
Se renueva la faz de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Esta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.

Esta es la fuerza
que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas
y levanta testigos en el pueblo,
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.

Llama profunda,
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia,
y el amor ponga en vela la esperanza,
hasta que el Señor vuelva. Amén.
Himno latino
Optátus votis ómnium
sacrátus illúxit dies,
quo Christus, mundi spes, Deus,
conscéndit cælos árduos.

Magni triúmphum prœlii,
mundi perémpto príncipe,
Patri præséntans vúltibus
victrícis carnis glóriam,

In nube fertur lúcida
et spem facit credéntibus,
iam paradísum réserans,
quem protoplásti cláuserant.

O grande cunctis gáudium,
quod partus nostræ Vírginis,
post dirá flagra, post crucem
patérnæ sedi iúngitur.

Agámus ergo grátias
nostræ salútis víndici,
nostrum quod corpus véxerit
sublime ad cæli régiam.

Sit nobis cm cæléstibus
commúne manens gáudium:
illis, quod semet óbtulit,
nobis, quod se non ábstulit.

Nunc, Christe, scandens aéthera
ad te cor nostrum súbleva,
tuum Patrísque Spíritum
emíttens nobis caélitus. Amen.
Salmodia
Ant. 1.
Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Aleluya.
Salmo 118, 145-152
XIX (Coph)
Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Aleluya.
Ant. 2.
Edificaste, Señor, un templo y un altar en tu monte santo. Aleluya.
Cántico
Sab 9, 1-6. 9-11
Dame, Señor, la sabiduría
Os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente... ningún adversario vuestro (Lc 21, 15).
Dios de los padres y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus criaturas,
y para regir el mundo con santidad y justicia,
y para administrar justicia con rectitud de corazón.

Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.

Pues, aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.

Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.

Mándala de tus santos cielos,
y de tu trono de gloria envíala,
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.

Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Edificaste, Señor, un templo y un altar en tu monte santo. Aleluya.
Ant. 3.
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Aleluya.
Salmo 116
Invitación universal a la alabanza divina
Los gentiles alaban a Dios por su misericordia (cf. Rom 15, 9).
Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Aleluya.
Lectura breve
Rom 14, 7-9
Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y mu***os.
Responsorio
V.El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R.El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V.El que por nosotros colgó del madero.
R.Aleluya, aleluya.
V.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
Cántico evangélico
Ant.
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.
Benedictus
Lc 1, 68-79
El Mesías y Precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado
y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra
de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró
a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta
del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia
de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.
Preces para consagrar a Dios el día y el trabajo
V.Nosotros, que hemos sido bautizados en el Espíritu Santo, glorifiquemos al Señor junto con todos los bautizados y roguémosle:
R.Señor Jesús, santifícanos en el Espíritu.
1.Envíanos, Señor, tu Espíritu Santo,

para que ante los hombres te confesemos como Señor y rey nuestro.
2.Danos una caridad sin hipocresía,

para que seamos cariñosos unos con otros, como buenos hermanos.
3.Dispón con tu gracia el corazón de los fieles,

para que acojan con amor y alegría los dones del Espíritu.
4.Danos la fortaleza del Espíritu Santo,

y haz que sane y vigorice lo que en nosotros está enfermo y débil.
Pueden añadirse intenciones particulares que concluyen con la respuesta propuesta más arriba.
Oración dominical
V.Empleando el modelo de oración propuesto por Cristo, nuestro Señor, digamos:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Oración conclusiva
V.Concédenos, Dios todopoderoso, a los que hemos celebrado las fiestas de Pascua, conservarlas, por tu gracia, en las costumbres y en la vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R.Amén.
Conclusión
1.En la recitación individual, o si el que preside no es un ministro ordenado, se concluye:
V.El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
2.Si el que preside es un ministro ordenado, bendice al pueblo.
V.El Señor esté con vosotros.
R.Y con tu espíritu.
V.La bendición
de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo
V.+
V.y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros
y os acompañe siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
Podéis ir en paz.
R.Demos gracias a Dios.
3.Se puede utilizar también la bendición solemne propia del tiempo pascual.
V.El Señor esté con vosotros.
R.Y con tu espíritu.
V.El Dios todopoderoso, por medio de su Hijo, que ascendió a lo alto de los cielos y os abrió el camino para seguirle hasta su reino, os colme de bendiciones.
R.Amén.
V.Jesucristo, que después de su resurrección se manifestó visiblemente a sus discípulos, se os manifieste también como Juez benigno cuando vuelva para juzgar al mundo.
R.Amén.
V.Y a quienes confesáis que está sentado a la derecha del Padre os conceda la alegría de sentir que, según su promesa, está con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.
R.Amén.
V.Y la bendición
de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo
V.+
V.y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros
y os acompañe siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
Podéis ir en paz.
R.Demos gracias a Dios.

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