22/08/2026
ME DETENGO FRENTE A TI
Jesús Sacramentado, comienza un nuevo día y, antes de enfrentar todo lo que me espera, quiero detenerme un momento delante de ti. Afuera ya comienza el ruido, las prisas y tantas cosas que reclaman mi atención; pero aquí, frente a tu presencia, quiero recordar que no todo depende de mí.
Señor, muchas veces despierto queriendo tener todo bajo control. Quiero saber qué sucederá, cómo se resolverán mis problemas, cuándo llegará aquello que espero y de qué manera saldré de las situaciones que hoy me preocupan. “Y cuando no encuentro respuestas, mi corazón se llena de miedo. Por eso esta mañana vengo a entregarte aquello que no puedo controlar.”
Te entrego las personas que amo y que no puedo proteger todo el tiempo. Te entrego mi salud, mi familia, mi trabajo, mi economía, mis proyectos y esas situaciones que quisiera resolver con mis propias manos, pero que me superan. También te entrego aquello que podría suceder y que tantas veces imagino antes de tiempo: esos escenarios que construyo en mi mente, esas noticias que temo recibir y esos problemas que quizá nunca llegarán, pero que ya me están robando la paz.
Cuántas veces he sufrido por un mañana que todavía no existe. Hoy quiero aprender a vivir este día contigo. Si aparece una dificultad, dame sabiduría para enfrentarla. Si recibo una buena noticia, que no olvide agradecerte. Si algo no sale como esperaba, ayúdame a no pensar que todo está perdido… y si hoy debo atravesar algo que no comprendo, dame la certeza de que no tendré que atravesarlo solo.
Jesús Eucaristía, hay cosas que llevo demasiado tiempo intentando resolver. He pensado, he buscado caminos, he tocado puertas y he hecho todo lo que estaba en mis manos. Hoy quiero descansar de esa lucha y decirte desde lo más profundo de mi corazón: “Señor, ahora haz Tú lo que yo no puedo hacer.”
Entra en mi casa, entra en mi familia, entra en mis necesidades. Entra en esa situación que nadie conoce completamente y en ese lugar de mi corazón donde tantas veces escondo mi preocupación para no preocupar a los demás. Tú conoces el peso que estoy cargando y sabes cuánto me ha costado seguir adelante cuando por dentro quería detenerme.
Y si durante este día vuelvo a sentir miedo, recuérdame suavemente: “No necesitas conocer todo el camino cuando sabes quién camina contigo.” Quizá hoy no pueda resolverlo todo, quizá algunas preguntas seguirán sin respuesta cuando termine este día. Pero no quiero medir tu amor por lo que sucede a mi alrededor… quiero confiar en ti incluso cuando no entiendo.
Así que esta mañana abro mis manos y dejo delante de ti aquello que tanto he querido controlar. Haz con mi vida lo que sea mejor. Ordena lo que está confundido, abre las puertas que vienen de ti, cierra aquellas que puedan apartarme de tu voluntad y dame serenidad para aceptar aquello que hoy no puedo cambiar.
Jesús Sacramentado, no sé todo lo que sucederá hoy, pero sé algo que me basta para comenzar: antes de que yo llegue a cualquier lugar, Tú ya estarás ahí. Camina conmigo. Quédate a mi lado cuando tenga fuerzas y, sobre todo, cuando me falten. “Que hoy no me preocupe tanto por tener todas las respuestas, sino por permanecer cerca de ti.”
Este día es tuyo, mis preocupaciones son tuyas y mi vida también. Amén. 🙏🏼
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