26/08/2026
Cuando Santa Margarita María de Alacoque recibió las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús, contempló algo que marcó su alma para siempre: el amor infinito de Dios herido por la indiferencia de los hombres.
No vio solamente los pecados de su tiempo. Comprendió que el Corazón de Cristo, siendo eterno, abrazaba toda la historia humana. Cada blasfemia, cada sacrilegio, cada abandono de la fe, cada familia destruida, cada alma que rechaza la gracia, aparecía ante Él con una claridad que supera nuestra comprensión.
Por eso el Sagrado Corazón se manifestó rodeado de espinas.
No eran simples símbolos.
Representaban las ingratitudes de todas las generaciones.
También las nuestras.
Las del siglo XXI.
Las de una época que posee más tecnología que nunca, pero que muchas veces vive como si Dios no existiera.
Las de quienes fueron bautizados y abandonaron la Iglesia.
Las de quienes conocen la verdad y prefieren el pecado.
Las de quienes cambian la adoración por el entretenimiento y la oración por el ruido constante del mundo.
Sin embargo, lo más impresionante de aquellas revelaciones no fue el dolor.
Fue la misericordia.
Jesús no mostró su Corazón para condenar al mundo.
Lo mostró para salvarlo.
Mientras las espinas lo atravesaban, seguía ardiendo de amor.
Mientras era rechazado, seguía llamando.
Mientras era olvidado, seguía esperando.
Por eso la devoción al Sagrado Corazón no es una práctica antigua reservada para otras generaciones.
Es una respuesta urgente para nuestro tiempo.
Consagrate en guardia de honor para reparar los ultrajes, ofensas y sacrilegios que recibe el Sagrado Corazón de Jesús
Cada Hora Santa, cada comunión bien recibida, cada acto de reparación, cada rosario ofrecido con amor, se convierte en un consuelo para ese Corazón que continúa buscando a sus hijos.
Quizás el mayor milagro no sea que una santa haya contemplado el dolor de Cristo.
Quizás el verdadero milagro sea que, después de todo lo que la humanidad ha hecho, Él siga diciendo:
“Ven a Mí”.
Y siga amándonos con el mismo Corazón abierto que sangró por nuestra salvación. 🙏❤️