23/04/2026
Hoy fue un día que marcó nuestro corazón 💛
El evangelista Francisco Aguilar nos compartió una palabra que fue de gran bendición. Nos recordó que la fe no depende de lo que vemos, sino de lo que creemos. Aunque no veamos a Dios, lo hemos escuchado, lo hemos sentido… y eso es suficiente.
Aprendimos que la fe debe ser sorda a los pensamientos negativos, a los “no se puede” y a los escenarios catastróficos. Y también que la fe es ciega, no se deja intimidar por el presente ni por lo que parece imposible. Porque cuando uno cree, basta una sola palabra… y todo puede cambiar.
Muchas veces hemos sido espectadores de milagros, viendo cómo Dios obra en otros. Pero hoy entendimos algo poderoso: no fuimos llamados a mirar, sino a vivirlos. El milagro ocurre cuando clamamos, buscamos, lloramos, nos rendimos y avanzamos hacia Dios.
Incluso en el silencio, Dios sigue presente. A veces calla porque quiere escucharnos, porque desea que clamemos con todo el corazón. Porque nadie va a orar con más fervor por nuestra necesidad que nosotros mismos.
Hoy el Señor nos recordó que Él está ahí: para la oveja perdida, para el que está lejos, para el enfermo, para el que carga un peso. Está esperando que dejemos de ser espectadores y nos convirtamos en protagonistas de nuestra fe.
📖 “Vete, tu hijo vive.” Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo… (Juan 4:50)
Hoy decidimos creer. Hoy decidimos acercarnos. Hoy decidimos vivir el milagro 🙏✨