14/08/2026
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Romanos 8:38-39
Hay palabras que necesitamos leer una y otra vez.
Porque hay días en los que sentimos que Dios está cerca.
Y hay otros en los que nuestras circunstancias nos hacen preguntarnos:
“¿Dónde está Dios?”
Cuando las cosas salen bien, es fácil confiar.
Pero cuando llega una enfermedad, una pérdida, una decepción, una crisis económica, una espera que parece interminable o una oración que todavía no tiene respuesta…
podemos comenzar a pensar que Dios se alejó.
Pero Pablo termina Romanos 8 con una declaración contundente:
Nada puede separarnos del amor de Dios.
Nada
Mira la lista.
Ni la muerte.
Ni la vida.
Ni lo presente.
Ni lo por venir.
Ni lo alto.
Ni lo profundo.
Ni ángeles.
Ni principados.
Ni potestades.
Y después de mencionar todo eso, Pablo agrega algo que lo incluye absolutamente todo:
“Ni ninguna otra cosa creada.”
Es como si estuviera diciendo:
“Si existe algo que todavía no mencioné, tampoco puede separarte.”
Nada.
Tus circunstancias no son la medida del amor de Dios
A veces medimos el amor de Dios según cómo está nuestra vida.
Si todo salió bien:
“Dios me ama.”
Si algo salió mal:
“¿Por qué Dios permitió esto?”
Pero el amor de Dios no sube y baja con nuestras circunstancias.
El amor de Dios quedó demostrado en Cristo.
La cruz es la evidencia.
No necesitas que cada día ocurra algo bueno para saber que Dios te ama.
No necesitas que todas tus oraciones sean respondidas como esperas para saber que Él está contigo.
No necesitas sentir su presencia constantemente para que su presencia sea real.
Su amor no depende de lo que sientes.
Y hay algo todavía más hermoso
Pablo no dice solamente:
“Dios nos ama.”
Dice:
“El amor de Dios, que es en Cristo Jesús.”
Nuestra seguridad está en Jesús.
No en nuestra capacidad de ser fieles.
No en nuestro estado de ánimo.
No en nuestra perfección.
No en que nunca dudemos.
Está en Cristo.
Por eso, cuando tú fallas, Jesús no deja de amarte.
Cuando tienes miedo, Jesús no deja de amarte.
Cuando estás confundido, Jesús no deja de amarte.
Cuando estás atravesando una temporada difícil, Jesús no deja de amarte.
Tu debilidad no tiene suficiente poder para romper lo que Cristo estableció.
Lo que viene tampoco puede separarte
Esta parte me encanta:
“Ni lo por venir.”
Pablo está hablando de algo que todavía no existe para nosotros.
El futuro.
Eso que todavía no sabes cómo será.
Eso que te preocupa.
Eso que imaginas durante la noche.
Eso que dices:
“¿Y si pasa…?”
Pues incluso eso ya está incluido.
Lo que todavía no ha sucedido no puede separarte del amor de Dios.
No conoces el futuro.
Pero Dios sí.
Y el Dios que estará contigo mañana es el mismo que está contigo hoy.
Entonces, descansa
Tal vez hoy no necesitas otra respuesta.
Tal vez necesitas recordar una verdad:
Nada puede separarte del amor de Dios.
No necesitas vivir intentando mantenerte cerca de Él como si cualquier error pudiera hacer que te rechazara.
No necesitas correr detrás de su amor.
Ya estás dentro de él.
Puedes acercarte.
Puedes descansar.
Puedes llorar.
Puedes preguntar.
Puedes volver.
Puedes confiar.
Porque nada creado tiene el poder de separarte de tu Padre.
Pensamiento del día
No importa lo que cambie a tu alrededor: hay algo que permanece firme. Nada podrá separarte del amor de Dios que es en Cristo Jesús.
Oración
Padre, gracias porque tu amor no depende de mis circunstancias ni de mi perfección. Gracias porque nada de lo que enfrento hoy, ni nada de lo que pueda enfrentar mañana, tiene poder para separarme de Ti. Cuando tenga miedo, recuérdame que estás conmigo. Cuando dude, recuérdame tu amor. Y cuando no entienda lo que estás haciendo, ayúdame a descansar en lo que ya sé: soy amado por Ti y nada podrá separarme de tu amor. Amén.
Su eterno amor es inmenso😇