22/08/2026
“Estar y crecer en gracia”
Sábado XX del TO ciclo A
(Ez 43,1-7; Sal 84; Mt 23,1-12)
1. “Este es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo las plantas de mis pies. Aquí habitaré siempre con los hijos de Israel”. La lectura de Ezequiel, con la cual terminamos esta semana, anuncia la vuelta de la gloria de Yahvé a su morada sagrada, abandonada cuando Jerusalén fue tomada por Nabucodonosor. El capítulo 43 habla de ese retorno glorioso, de las medidas y la dedicación del altar, por parte del pueblo.
- Qué hermoso significado el que podemos sacar de este texto. Cuando fuimos bautizados fuimos hechos hijos de Dios, y el óleo del santo crisma nos hizo templos del Espíritu Santo. Después en la confirmación nos hicimos testigos de Cristo y se nos confirmó la inhabitación del Espíritu Santo, quien nos ayudaría a vivir con integridad nuestra fe católica. Pero cuántas veces hemos perdido esa vida de gracia por el pecado, otras tantas nos hemos desviado del camino y el Señor se ha ausentado de nuestra alma por nuestras debilidades. Sin embargo, cuando recuperamos esa gracia, el Señor vuelve al lugar de su trono para reinar, vuelve a habitar en nuestra alma para siempre.
2. Pero ¿qué significa vivir en gracia? Sabemos que Dios está en todas las cosas, y que Jesucristo está presente con su cuerpo, alma, sangre y divinidad en la Eucaristía. Pero de un modo especial está en el alma del que vive en gracia. Uno podría preguntarse: ¿para qué? Santo Tomás responde: “para que uno pueda g***r y disfrutar de Dios”.
- Así como el avaro se goza en las riquezas que posee, así como la madre se goza y disfruta con el hijo pequeño que tiene entre sus brazos, así Dios viene a nuestra alma para que disfrutemos de Él; para que podamos hablar con Él: como un hijo habla con su Padre, como el amigo con su amigo, como la esposa con su esposo; para que podamos escucharlo y así se convierta en nuestro Maestro; para que nunca estemos solos; para que lo que será el cielo después de esta vida, empiece ya en ésta. ¿Aún dudamos de estar en gracia? “Qué el Señor habite en nuestra alma”, invita el salmista.
3. Jesús en el evangelio recuerda a sus discípulos que Él es el único guía de nuestras almas. Unido al tema de la gracia, recordemos que no es suficiente “estar en gracia”, sino que “hay que crecer en gracia”, y para ello el Señor es nuestra Guía y Maestro.
- Y cuando nos pregunten ¿qué quiere decir estar en gracia? No sólo respondamos “no tener pecado mortal”, pues decimos la mitad. Es como si dijéramos que un palacio es un lugar donde no hay basura... Es más que eso: no sólo no hay basura, sino que hay orden, limpieza y un rey. Describimos la gracia por lo negativo, pero hay que hablar de ella por lo que tiene de positivo. Busquemos estar en gracia sí, pero sobre todo crecer en gracia (Cfr. 2Pe 3,18) y en la amistad con Dios.
- Los santos no solamente han estado en gracia, sino crecido en ella. Santa Teresita tuvo un sueño donde veía a los demonios aterrorizados por verle a ella en estado de gracia. Sabemos que esta santa crecía en las virtudes de la caridad, la obediencia, la humildad, la alegría, la sencillez, la confianza en Dios. ¡Esto es crecer!