19/01/2023
Hola que tal amigos del Periodiquito, mi nombre es Omar Rubio González, nací el 7 de abril del 2003, originario de Jaquetas, rancho que pertenece al municipio de San Ignacio Cerro Gordo, Jal. Mis padres son Juanita González Landeros y Nicolás Rubio Arámbula, Soy el cuarto de cinco hijos. Actualmente estoy cursando mi quinto año de formación en el Seminario Mayor en San Juan de los Lagos. Mi historia al igual que muchas ha estado llena de retos y oportunidades, de momentos alegres, pero también de otros no tan agradables. Soy proveniente de una familia de agricultores y ganaderos, toda mi niñez la pasé en el campo, allí aprendí gracias a mi papá y hermanos, a jugar futbol cosa que después sería clave como motivación a ingresar al seminario. Cuando yo era muy pequeño jugaba a celebrar la misa sobre una mesa, y considero que desde allí comenzaba mi llamado. Posteriormente tuve el gusto de colaborar como monaguillo, al mismo tiempo que también acompañaba a mi papá que era ministro extraordinario de la comunión porque me gustaba visitar enfermos y llevarles la sagrada comunión. Parte importantísima en mi vida siempre ha sido el testimonio de rectitud de mis padres y su profunda fe puesta en Dios. Un dato curioso es que yo nunca estuve en algún grupo de la parroquia, además nunca un sacerdote o seminarista me llegó a invitar a un preseminario. Si conocí esta vocación fue por mi familia especialmente por mi hermano, él era quien me investigaba las fechas de preseminarios. Yo siempre fui un joven extrovertido que le encantaba divertirse y andar con sus amigos, con planes de una familia, una carrera un trabajo, etc… Pero Dios poco a poco va acomodando las piezas. Mi primera aproximación con el seminario fue a mis 8 años cuando uno de mis hermanos ingresó al seminario Menor en Lagos de Moreno, y fue así como conocí la casa de formación, posteriormente a mis doce y trece años viví un par de preseminarios en el seminario Ojo de Agua, de ambos quedé enamorado y fascinado, aunque en un primer instante mi motivación primordial fue solo el deporte con eso fue suficiente para yo querer ingresar a la preparatoria en el Seminario. La vocación en el paso del tiempo la he experimentado como una constante conversión a reconocer en todo momento mi pequeñez humana de la cual Dios se vale para hacer su obra salvadora. Además de que el pasado 13 de noviembre de 2022 recibí mi sotana en el Seminario de San Juan de los Lagos. Ya para despedirme además de agradecer quiero motivar a que nos dejemos amar por Cristo y amemos la obra que él mismo tiene preparada para sus hijos que quiere formar sacerdotes. Es verdad que la familia y todo el cuerpo de la Iglesia sostienen y animan a las vocaciones, las que hay y las próximas. Que Dios y la Santísima Virgen de San Juan les recompense su amor y apoyo al seminario, GRACIAS.