01/05/2026
2 CRÓNICAS 13
"Dios es mi jefe"
El capítulo relata la historia de la guerra entre Abias, rey de Judá, y Jeroboam, rey de Israel. Aunque Abias no era un rey perfecto, confió en Dios y se apoyó en Él para ganar la batalla. En un discurso emotivo, Abias llamó a Israel a volver a Dios y a reconocer su autoridad.
Abias hijo de Roboam, nieto de Salomón y bisnieto de David. Reino sobre Judá el reino del Sur, mientras que Jeroboam llevaba ya reinando dieciocho años en el reino del Norte. Es muy interesante que el cronista de Crónicas no dice nada respecto a los pecados de Abias y sus malas obras, como se puede ver en 1 Reyes. En los dos reinos las cosas no marchaban bien se encontraban lejos de los caminos de Dios. La situación del reino del Norte era terrible pues tenían una religión falsa. En ese contexto sucede lo que el capítulo de hoy narra.
“A los dieciocho años del rey Jeroboam, reinó Abías sobre Judá, y reinó tres años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Micaías hija de Uriel de Gabaa. Y hubo guerra entre Abías y Jeroboam. Entonces Abías ordenó batalla con un ejército de cuatrocientos mil hombres de guerra, valerosos y escogidos; y Jeroboam ordenó batalla contra él con ochocientos mil hombres escogidos, fuertes y valerosos.” (2 Crónicas 13:1-3).
“Y reinó tres años…” Su reinado fue muy corto. “Entonces ordenó Abías batalla…” Podemos ver aquí que no se presentó ningún profeta para impedir la guerra, como también podemos notar que Abias no consultó a Dios para pelear contra Israel.
“Un ejército de cuatrocientos mil hombres valerosos y escogidos…” Jeroboam también se armo de lo mejor que tenía solo que su ejercito era el dobe del ejercito de Abias. “Ochocientos mil hombres escogido, fuertes y valerosos…” Que tremendo desperdició de valor y fortaleza peleandose entre hermanos, en lugar de estar cumpliendo la misión de conquistar el mundo para Dios. Por sentido común el ejercito de Jeroboam derrotaría al ejercito de Abias, ademas la experiencia militar de Jeroboam rebasaba la inesperiencia de Abias.
La historia de la guerra entre Abias y Jeroboam es un ejemplo claro de cómo la fe y la confianza en Dios pueden superar incluso las mayores desventajas. Mientras que Jeroboam tenía un ejército de 800,000 hombres, Abijam solo tenía 400,000. La lógica humana diría que Jeroboam era el claro ganador, pero Abias decidió confiar en Dios y no en su propia fuerza.
La verdadera fuerza no está en los números. La lucha entre hermanos: La guerra entre Judá e Israel fue un desperdicio de valor y fortaleza, ya que ambos pueblos eran hermanos y debían estar unidos para cumplir la misión de Dios.
La fe es más poderosa que la fuerza bruta: La confianza en Dios es la clave para la victoria, no la cantidad de recursos o la experiencia. La importancia de la unidad: La unidad y la armonía son esenciales para cumplir la misión de Dios.
“Y se levantó Abías sobre el monte de Zemaraim…” El rey de Judá antes de inciar la batalla tuvo el valor de encarar al pueblo de Israel y hacerlos entrar en razón. “¿No sabéis vosotros?...” “ Jehová Dios de Israel dio el reino á David…” Abias menciona algo que los israelitas conocían. También la frase “bajo pacto de sal”En el oriente se ratificaban los pactos de amistad que eran inviolables con sal cuando compartían los alimentos. La sal es un gran símbolo representa pureza en el pacto (La sal permanece pura como un compuesto químico) un pacto que perdura (La sal preserva los alimentos) un pacto valioso (La sal era muy valiosa en esos días). Abias conocía bien la historia sagrada, la Ley de Dios que aunque no la practicaba, supo pronunciar a través del discurso verdades hermosas.
El pacto de Dios con David era inviolable. También les hace ver que ellos están confiando en dos becerros de oro que no son nada, que no valen nada. Les enfatiza que ellos habían dejado a Dios. “…mas vosotros le habéis dejado” El rey Abias termina su discurso diciendo: “Y he aquí Dios está con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros padres, porque no prosperaréis.” (2 Crónicas 13:12).
“Dios está con nosotros por jefe…” Mientras Abias estaba pronuniando su discurso Jeroboam de manera astuta e inteligente fue tendiendo una emboscada. Recordemos que eran ochocientos mil soldados esforzados y valientes, lo doble de los de Judá: “Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para venir a ellos por la espalda; y estando así delante de ellos, la emboscada estaba a espaldas de Judá.” (2 Crónicas 13:13).
"Dios está con nosotros por jefe" son un ejemplo de confianza absoluta en Dios. No es solo una declaración de fe, sino una afirmación de la presencia y la autoridad de Dios en la vida de su pueblo.Dios es nuestro líder, Dios está en control, Dios es nuestra fuerza: Abias sabe que con Dios a su lado, nada es imposible, y que Él es la fuente de su fuerza y su victoria.
“Cuando miró Judá, he aquí que tenía batalla por delante y a las espaldas; por lo que clamaron a Jehová, y los sacerdotes tocaron las trompetas. Entonces los de Judá gritaron con fuerza; y así que ellos alzaron el grito, Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judá…” (2 Crónicas 13:14).
Cuando tenemos a Dios por “jefe” y cuando confiamos en los recursos que tenemos a nuestro alcance. Los que clamaron a Jehová fueron todos los hombres de Judá y Dios les dio la victoria, los que confiaron en sus propios recurso y en dioses vanos fueron derrotados. Jeroboam fue derrotado: “Y nunca más tuvo Jeroboam poder en los días de Abías; y Jehová lo hirió, y murió.” (2 Crónicas 13:20).
“Pero Abías se hizo más poderoso.” (2 Crónicas 13:21). Desafortunadamente Abias tenía un buen discurso sobre Dios, pero no tuvo el privilegio de honrar a Dios de manera plena.
¡Es hora de rendirnos! Honremos a Dios y tengamoslo por jefe de nuestra vida. No solo es una decisión, es una declaración de fe y de confianza en Él. Cuando reconocemos a Dios como nuestro jefe, estamos diciendo que Él es el que manda, el que dirige y el que guía nuestra vida.
La vida es mejor con Dios como jefe. RInde tu vida a Dios y hazlo tu jefe. Él te ama y quiere lo mejor para ti.
Dios te bendiga.
Ptr. Martin Olvera García.