25/05/2026
📖 LECTIO DIVINA
Lee la siguiente Escritura dos o tres veces.
San Juan 19, 25-34
1️⃣ Lectura – ¿Qué dice el texto?
Junto a la cruz de Jesús están su Madre, la hermana de su Madre, María de Cleofás y María Magdalena.
Al ver a su Madre y al discípulo amado, Jesús dice a María: «Mujer, ahí tienes a tu hijo»; y al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Desde entonces, el discípulo la recibe en su casa.
Después, sabiendo que todo estaba cumplido, Jesús dice: «Tengo sed». Le acercan una esponja con vinagre.
Entonces pronuncia: «Todo está cumplido», e inclinando la cabeza entrega el espíritu.
Uno de los soldados le atraviesa el costado con una lanza, y al instante brotan sangre y agua.
⸻
2️⃣ Meditación – ¿Qué me dice Dios a mí hoy?
En medio del dolor más grande, Jesús sigue amando y entregándose. Desde la cruz nos da a María como Madre y abre su corazón para todos.
Su «tengo sed» no es solo sed física: es sed de amor, de almas, de que volvamos a Él.
La sangre y el agua que brotan de su costado son signo de la vida nueva que nace de su entrega total.
La cruz no es derrota: es el lugar donde el amor llega hasta el extremo.
⸻
3️⃣ Oración – ¿Qué le respondo a Dios?
Señor Jesús,
al contemplarte en la cruz, entiendo cuánto me amas.
Gracias por entregar tu vida hasta el final
y por darme a María como Madre.
Que nunca me acostumbre a tu sacrificio.
Hazme permanecer junto a tu cruz,
con un corazón agradecido, fiel y abierto a tu amor.
Amén.
⸻
4️⃣ Contemplación – ¿Qué me lleva a hacer este texto?
Contemplo a Jesús crucificado… su mirada llena de amor, su corazón abierto.
Veo a María permaneciendo firme junto a la cruz.
Permanezco en silencio ante ese costado abierto del que brota vida, misericordia y salvación.
⸻
5️⃣ Acción – ¿A qué me compromete este texto?
Hoy miraré la cruz con más amor y gratitud.
Buscaré acercarme a María en la oración, confiándole mi vida y mis luchas.
⸻
❓ Preguntas para la reflexión
¿Soy consciente del amor inmenso que Jesús me mostró en la cruz?
¿Permanezco fiel junto a Jesús también en los momentos difíciles?
¿He recibido verdaderamente a María como Madre en mi vida espiritual?.