21/08/2026
LA DOBLE MORAL RELIGIOSA: CUANDO LA FE DE UNOS ES “SANTA” Y LA DE OTROS ES “BRUJERÍA”
Obá Oriaté Leonel ALAMITÓ ABBERÓ
Hay una máscara que algunas instituciones religiosas llevan siglos utilizando: la máscara de la superioridad espiritual.
Se presentan como dueños de la verdad, como guardianes de la moral y como jueces de las creencias ajenas. Desde ese pedestal observan otras religiones como la africanas y criollas y rápidamente aparecen las mismas palabras: idolatría, paganismo, fetichismo, brujería, superstición y todo un coro repetitivo detrás!
Pero cuando uno mira hacia dentro de su propia tradición, la historia comienza a resultar bastante más incómoda.
¿Qué nombre recibe la veneración de huesos, restos humanos, cuerpos de santos, reliquias, imágenes, objetos consagrados y lugares considerados milagrosos?
¿Es idolatría?
No.
Se llama veneración.
¿Y cuando alguien se arrodilla ante una imagen, le enciende velas, le lleva flores, le reza, la carga en procesión y le atribuye una intervención sobrenatural?
No es superstición.
Es devoción.
Pero cuando un africano, cubano, haitiano, mexicano hace algo que pertenece a su propia cosmovisión religiosa, entonces cambia el diccionario.
Lo que para uno es reliquia, para el otro es fetiche.
Lo que para uno es sacramento, para el otro es brujería.
Lo que para uno es milagro, para el otro es superstición.
Y lo que para uno es tradición, para el otro es paganismo.
¿No resulta conveniente esa manera de juzgar?
La cuestión nunca fue solamente qué hace el creyente.
Durante siglos también fue quién tenía el poder de ponerle nombre a lo que hacía el creyente.
Y ahí está una de las heridas más profundas de la historia religiosa: mientras determinadas instituciones de la iglesia podían declarar sagrado aquello que pertenecía a su tradición, las religiones africanas eran perseguidas, prohibidas, demonizadas y obligadas a esconder sus símbolos y prácticas.
Y todavía hay quienes pretenden que aceptemos ese antiguo discurso como si fuera una verdad divina.
No.
La religión Yoruba no necesita convertirse al cristianismo para demostrar que es una religión.
No necesita que una iglesia certifique la existencia de Olodumare.
No necesita que un sacerdote cristiano explique quién es un Orisha.
Y mucho menos necesita pedir permiso para existir.
Porque la Osha no nació de la imaginación de quienes la criticaron.
Tiene cosmología, ética, ritualidad, sacerdocio, iniciaciones, sistemas de adivinación, concepciones sobre el destino, el carácter, los ancestros y la relación entre los seres humanos y las divinidades.
Y precisamente por eso molesta tanto cuando alguien pretende reducirla a cuatro palabras:
“Eso es brujería.”
No.
Eso es ignorancia cuando quien habla no conoce aquello que está condenando.
Y aquí es donde algunos religiosos deberían quitarse el hábito, dejar por un momento el púlpito y hacerse una pregunta incómoda:
¿Realmente están defendiendo a Dios o simplemente están defendiendo la religión que aprendieron a considerar superior?
Porque una cosa es tener fe.
Otra muy diferente es utilizar la propia fe como arma para despreciar la fe ajena.
Eso no es espiritualidad.
Es soberbia religiosa.
Y la historia está llena de hombres que hablaron en nombre de Dios mientras despreciaban culturas, perseguían creencias y decidían qué pueblo tenía derecho a llamar sagrado a aquello que veneraba.
Por eso no confundamos religión con infalibilidad.
Una institución religiosa puede tener historia, poder, templos, millones de seguidores y siglos de tradición y aun así ser cuestionada.
Porque la antigüedad de una institución no convierte automáticamente cada una de sus afirmaciones en verdad.
Y aquí está la verdadera provocación:
Si para defender tu religión necesitas convertir las creencias del otro en basura, quizás no estás defendiendo la verdad. Estás defendiendo tu superioridad.
Yo no necesito llamar falsa a tu religión para que la mía exista sabiendo incluso que tú religión tiene bases turbias en los fundamentos de la humanidad.
Pero tampoco voy a aceptar que llames falsa, primitiva, demoníaca o supersticiosa a la mía simplemente porque no comprendes sus fundamentos o creencia.
Estudia primero.
Después cuestiona.
Pero si vas a juzgar mi religión utilizando una vara que jamás aplicarías a la tuya, entonces no estás haciendo teología.
Estás practicando doble moral.
Y esa máscara, por mucho que la disfracen de Biblia, sotana, púlpito, incienso o discurso de salvación, sigue siendo una máscara. Y aquí se observan esas máscaras, esa hipocresía religiosa dónde juzgar es tan común que por siglos siguen practicando adorando y generando lo mismo que le critican juzgan a los africano, afrocubanos, afeolatinos y otras religiones en el mundo.
Oloddumare me los bendiga y permita crecerce en el camino de la verdad.
Olorun agbe.
A los pies de Olodumare