17/05/2026
DIOS VE Y OYE TODO 17mayo2026
EL MUNDO NO CREE EN VERDAD QUE DIOS TODO LO VE Y LO OYE
El ser humano a menudo piensa que sus actos ocultos quedan en el olvido o que Dios ignora el sufrimiento de los justos. Sin embargo, la Escritura afirma que la soberanía de Dios abarca cada detalle, palabra y lágrima, manifestándose siempre a su debido tiempo.
Sal 53:1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien.
Sal 53:2 Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios.
DIOS VE Y OYE Y CALLA EL SILENCIO NO ES AUSENCIA El silencio de Dios no es aprobación
La falsa seguridad del malvado: El impío aborrece la corrección y usa la palabra de Dios solo de boca, mientras participa activamente en el pecado
Sal 50:16 Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes,
Y que tomar mi pacto en tu boca? Sal 50:17 Pues tú aborreces la corrección, Y echas a tu espalda mis palabras. Sal 50:18 Si veías al ladrón, tú corrías con él, Y con los adúlteros era tu parte. Sal 50:19 Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño. Sal 50:20 Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
El peso del silencio: Dios calla por un tiempo, pero esto no significa que sea igual al hombre; el silencio precede a la reprensión cara a cara . Sal 50:21 Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.
La advertencia y la promesa: Hay un llamado urgente a entender antes del juicio, garantizando la salvación a quien ordena su camino.
Sal 50:22 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre.
Sal 50:23 El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.
EL MAL PARECE REINAR PERO DIOS ESTÁ VIENDO LA FE DE SUS HIJOS Y SERÁ RECOMPENSADA
El peligro de la impaciencia: La prosperidad del malo produce envidia e ira, emociones que debilitan la fe del creyente
Sal 37:1 No te impacientes a causa de los malignos,
Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
Sal 37:2 Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán.
LAS CUATRO ACCIONES DE LA FE: CONFIAR, DELEITARSE, ENCOMENDAR Y GUARDAR SILENCIO ANTE JEHOVÁ
Sal 37:3 Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Sal 37:4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Sal 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.
Sal 37:6 Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía.
Sal 37:7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.
Sal 37:8 Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.
El destino final: La maldad es temporal como la hierba, pero los que esperan en Dios heredarán la tierra
Sal 37:9 Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Sal 37:10 Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí.
EL TEMOR DE JEHOVA HACE LA DIFERENCIA ENTRE EL JUSTO Y EL MALO
Mal 3:13 Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?
Mal 3:14 Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos?
Mal 3:15 Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon.
EL LIBRO DE MEMORIA DA TESTIMONIO DE LA FE DE LOS HIJOS DE DIOS
Mal 3:16 Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.
Mal 3:17 Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
Mal 3:18 Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.
DIOS VE NUESTRA ANGUSTIA NECESIDAD Y ACTUA A NUESTRO FAVOR
AUNQUE HAYAMOS PECADO
Gén 21:8 Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac.
Gén 21:9 Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.
Gén 21:10 Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.
Gén 21:11 Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo.
Gén 21:12 Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.
Gén 21:13 Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente.
Gén 21:14 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.
Gén 21:15 Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto,
Gén 21:16 y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.
Gén 21:17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.
Gén 21:18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.
Gén 21:19 Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.
Gén 21:20 Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.
Gén 21:21 Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.