18/05/2026
💒 Evangelio del día: Lunes, 18 de Mayo
💒 Evangelio según San Juan 16,29-33
Los discípulos le dijeron a Jesús: "Por fin hablas claro y sin parábolas.
Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios".
Jesús les respondió: "¿Ahora creen?
Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo".
[Palabra de Dios]
En el Evangelio de hoy, los discípulos creen finalmente comprender las palabras de Jesús y afirman con seguridad su fe en Él. Sin embargo, Jesús conoce la fragilidad del corazón humano y les anuncia que llegará el momento en que, por miedo, se dispersarán y lo dejarán solo.
Estas palabras nos muestran una realidad que también vivimos muchas veces nosotros. Hay momentos en los que sentimos una fe fuerte y confiada, pero cuando llegan las pruebas, los problemas o el sufrimiento, podemos sentir miedo, dudas o incluso alejarnos de Dios. Jesús conoce nuestras debilidades y aun así no deja de amarnos ni de acompañarnos.
Lo más hermoso de este Evangelio es la promesa que Cristo nos deja: “Les digo esto para que encuentren la paz en mí.”
La paz de Jesús no significa ausencia de problemas, sino la certeza de que Dios permanece con nosotros en medio de cualquier dificultad. El mundo puede traer preocupaciones, dolor, incertidumbre y luchas, pero quien se apoya en Cristo encuentra una fuerza interior que nada puede destruir.
Jesús también nos dice claramente: “En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.”
Estas palabras son una invitación a no dejarnos vencer por el desánimo. Cristo ya venció el pecado, el miedo y la muerte. Por eso, aunque atravesemos momentos difíciles, sabemos que la última palabra no la tiene el sufrimiento, sino el amor y la victoria de Dios.
Cuántas veces necesitamos recordar esto cuando sentimos cansancio, tristeza o soledad. Jesús nunca prometió un camino fácil, pero sí prometió caminar siempre a nuestro lado.
Hoy podemos preguntarnos:
¿Dónde busco mi paz en medio de las dificultades?
¿Confío verdaderamente en Jesús cuando llegan las pruebas?
¿Permito que el miedo me aleje de Dios o me acerco más a Él?
Que este Evangelio fortalezca nuestra fe y nos ayude a vivir con esperanza, recordando que Cristo permanece con nosotros y que, junto a Él, siempre podemos encontrar paz y valentía para seguir adelante.