26/08/2026
𝐎𝐜𝐭𝐚𝐯𝐨 𝐃𝐢́𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐍𝐨𝐯𝐞𝐧𝐚 𝐚 𝐒𝐚𝐧 𝐀𝐠𝐮𝐬𝐭𝐢́𝐧
𝑃𝑜𝑟 𝑙𝑎 𝑠𝑒𝑛̃𝑎𝑙 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑎𝑛𝑡𝑎 𝑐𝑟𝑢𝑧 +
𝑑𝑒 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑜𝑠 𝑒𝑛𝑒𝑚𝑖𝑔𝑜𝑠 +
𝑙𝑖́𝑏𝑟𝑎𝑛𝑜𝑠, 𝑆𝑒𝑛̃𝑜𝑟, 𝐷𝑖𝑜𝑠 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑜 +
𝐸𝑛 𝑒𝑙 𝑛𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑑𝑒𝑙 𝑃𝑎𝑑𝑟𝑒 𝑦 𝑑𝑒𝑙 𝐻𝑖𝑗𝑜 𝑦 𝑑𝑒𝑙 𝐸𝑠𝑝𝑖́𝑟𝑖𝑡𝑢 𝑆𝑎𝑛𝑡𝑜 +
𝐴𝑚𝑒́𝑛.
𝙊𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣 𝙞𝙣𝙞𝙘𝙞𝙖𝙡
Peregrino y enfermo vuelvo a ti, Dios mío, cansado de peregrinar fuera,
y agobiado por el peso de mis males.
He experimentado que lejos de tu presencia
no hay refugio seguro, ni satisfacción que dure, ni deseo que dé fruto, ni bien alguno que sacie los deseos del alma que creaste.
Aquí estoy, pobre y hambriento. ¡Dios de mi salud! Ábreme las puertas de tu casa: perdóname, recíbeme, sáname de todas mis enfermedades', úngeme con el óleo de tu gracia, y dame el abrazo de paz que prometiste al pecador arrepentido. ¡Oh Verdad! ¡Oh belleza infinitamente amable! ¡Qué tarde te amé, hermosura siempre antigua
y siempre nueva! ¡Qué tarde te conocí!
¡Qué desdichado fue el tiempo en que no te amé ni conocí! (Confesiones X)
𝙊𝙘𝙩𝙖𝙫𝙤 𝙙𝙞́𝙖
Lectura
El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor.
El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas.
Jn 10,10-13
𝙍𝙚𝙛𝙡𝙚𝙭𝙞𝙤́𝙣
Ya habéis oído lo que los malos pastores aman. Ved ahora lo que descuidan. No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a las heridas, es decir, a las que sufren; no recogéis a las descarriadas, ni buscáis a las perdidas, y maltratáis brutalmente a las fuertes, destrozándolas y llevándolas a la muerte. Decir que una oveja ha enfermado quiere significar que su corazón es débil, de tal manera que puede ceder ante las tentaciones en cuanto sobrevengan y la sorprendan desprevenida...
San Agustín Sermón 46
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
𝙊𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣 𝙁𝙞𝙣𝙖𝙡
Señor, estabas dentro de mi,
pero yo de mi mismo estaba fuera.
Y por fuera te buscaba... Estabas conmigo,
pero yo no estaba contigo.
Me mantenían alejado aquellas cosas que,
si en ti no fuesen, no existirían.
Pero me llamaste, gritaste, derrumbaste mi sordera. Brillaste, resplandeciste, ahuyentaste mi ceguera. Derramaste tu fragancia, la respiré y suspiro por ti. Gusté, tuve hambre y sed.
Me tocaste y ardo en deseos de tu paz.
Que yo te conozca, Dios mío,
de modo que te ame y no te pierda.
Que me conozca a mi mismo,
de tal manera que me desapegue de mis intereses y no me busque vanamente en cosa alguna.
Que yo te ame, Dios mío, riqueza de mi alma,
de modo que esté siempre contigo.
Que muera a mi mismo y renazca en ti.
Que sólo tú seas mi verdadera vida
y mi salud perfecta para siempre. Amén
En el nombre del Padre
y del Hijo
y del Espíritu Santo.
Amén.