14/05/2026
En 1917, en un pequeño pueblo llamado Fátima, la Virgen María se apareció a tres pastorcitos con un mensaje que sigue tocando corazones hasta hoy.
La Virgen de Fátima vino a recordarnos algo muy sencillo, pero muy poderoso:
que el Rosario tiene fuerza, que la conversión es posible y que Dios nunca abandona a sus hijos.
Su mensaje no fue de miedo, sino de esperanza.
Un llamado a volver a Jesús, a vivir con humildad y a confiar en el amor del Inmaculado Corazón de María.
“Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará.”