15/10/2023
En el evangelio de este domingo Jesús nos habla de la respuesta que se ha de dar a la invitación de Dios –representado aquí por un rey– a participar en un banquete de bodas (Cfr. Mt 22, 1-14). La invitación tiene tres características: la gratuidad, la generosidad, la universalidad... Son muchos los invitados, pero sucede algo sorprendente: ninguno de los escogidos acepta participar en la fiesta, pues dicen que tienen otras cosas que hacer. Es más, algunos muestran indiferencia, extrañeza e incluso fastidio... Dios es bueno con nosotros, nos ofrece gratuitamente su amistad y la alegría de
su salvación, pero muchas veces nosotros no somos capaces de acoger sus dones, ya que ponemos en primer lugar nuestras preocupaciones materiales, nuestros intereses.
Todos estamos llamados a no reducir el Reino de Dios a las fronteras de la «iglesita» –nuestra «pequeña iglesita»– sino a dilatar la Iglesia de Jesucristo a las dimensiones del Reino de Dios. Solamente hay una condición: vestir el traje de bodas, es decir, testimoniar la caridad hacia Dios y hacia el prójimo. [Sintetizado de: Papa Francisco, Ángelus, 12-X-2014].