Párroco Juan A.

Párroco Juan A. "HAY TANTA NECESIDAD HOY DE MISERICORDIA Y ES IMPORTANTE QUE LOS FIELES LAICOS LA VIVAN Y LLEVEN". PAPA FRANCISCO

25/08/2026

Santa Misa - Martes, 25 de Agosto - 12:00hrs.

Desde el Santuario del Cristo Negro Señor de San Román.
Campeche, México.

25/08/2026

La solidaridad humana
La solidaridad se manifiesta en primer lugar en la distribución de bienes y la remuneración del trabajo.
Por: Catecismo de la Iglecia | Fuente: Catecismo de la Iglecia

El principio de solidaridad, expresado también con el nombre de ‘amistad’ o ‘caridad social’, es una exigencia directa de la fraternidad humana y cristiana :

Un error, ‘hoy ampliamente extendido, es el olvido de esta ley de solidaridad humana y de caridad, dictada e impuesta tanto por la comunidad de origen y la igualdad de la naturaleza racional en todos los hombres, cualquiera que sea el pueblo a que pertenezca, como por el sacrificio de redención ofrecido por Jesucristo en el altar de la cruz a su Padre del cielo, en favor de la humanidad pecadora’ .

La solidaridad se manifiesta en primer lugar en la distribución de bienes y la remuneración del trabajo. Supone también el esfuerzo en favor de un orden social más justo en el que las tensiones puedan ser mejor resueltas, y donde los conflictos encuentren más fácilmente su solución negociada.

Los problemas socioeconómicos sólo pueden ser resueltos con la ayuda de todas las formas de solidaridad: solidaridad de los pobres entre sí, de los ricos y los pobres, de los trabajadores entre sí, de los empresarios y los empleados, solidaridad entre las naciones y entre los pueblos. La solidaridad internacional es una exigencia del orden moral. En buena medida, la paz del mundo depende de ella.

La virtud de la solidaridad va más allá de los bienes materiales. Difundiendo los bienes espirituales de la fe, la Iglesia ha favorecido a la vez el desarrollo de los bienes temporales, al cual con frecuencia ha abierto vías nuevas. Así se han verificado a lo largo de los siglos las palabras del Señor: ‘Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura’ (Mt 6, 33):

Desde hace dos mil años vive y persevera en el alma de la Iglesia ese sentimiento que ha impulsado e impulsa todavía a las almas hasta el heroísmo caritativo de los monjes agricultores, de los libertadores de esclavos, de los que atienden enfermos, de los mensajeros de fe, de civilización, de ciencia, a todas las generaciones y a todos los pueblos con el fin de crear condiciones sociales capaces de hacer posible a todos una vida digna del hombre y del cristiano (Pío XII, discurso de 1 junio 1941).

25/08/2026

Crecer también toma tiempo
La vida oculta de Jesús nos enseña que el crecimiento más profundo ocurre en la fidelidad a lo cotidiano.
Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.net

Durante muchos años no ocurrió nada extraordinario en la vida de Jesús. El Evangelio resume ese largo periodo con una frase sencilla: "Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres". Detrás de esas palabras caben casi treinta años de vida ordinaria.

Nos cuesta aceptar que las cosas importantes necesitan tiempo. Queremos resultados rápidos, cambios inmediatos y respuestas definitivas. Sin embargo, la mayor parte de la vida transcurre lejos de los momentos espectaculares. Se construye en la repetición de los días, en el trabajo constante, en las pequeñas decisiones que casi nadie observa.

Jesús también conoció esa escuela. Aprendió un oficio, convivió con sus vecinos, celebró las fiestas de su pueblo y compartió la mesa con su familia. Antes de predicar, aprendió a vivir.

Quizá por eso no deberíamos despreciar las etapas silenciosas de nuestra propia historia. Hay temporadas en las que parece que nada cambia, cuando en realidad estamos creciendo por dentro. La paciencia también forma parte de la obra de Dios.

25/08/2026

3 sencillos hábitos que pueden ayudarte a comenzar y terminar cada jornada poniendo tu vida en sus manos.

25/08/2026

MARTES 25 AGOSTO 2026
XXI SEMANA T ORDINARIO

REY DE FRANCIA


PRIMERA LECTURA
Conserven la doctrina que les hemos enseñado.

2 Tesalonicenses 2, 1-3. 14-17

Hermanos: Por lo que toca a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestro encuentro con él, les rogamos que no se dejen perturbar tan fácilmente. No se alarmen ni por supuestas revelaciones ni por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que los induzcan a pensar que el día del Señor es inminente. Que nadie los engañe en ninguna forma.
Dios los ha llamado para que, por medio del Evangelio que les hemos predicado, alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así pues, hermanos, manténganse firmes y conserven la doctrina que les hemos enseñado de viva voz o por carta.
Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 95

R. Alégrense los cielos y la tierra.

∙ “Reina el Señor”, digamos a los pueblos.
Él afianzó con su poder el orbe,
gobierna a las naciones con justicia. R.

∙ Alégrense los cielos y la tierra,
retumbe el mar y el mundo submarino;
salten de gozo el campo y cuanto encierra,
manifiesten los bosques regocijo. R.

∙ Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Heb 4, 12
R. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. R.


Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 23, 23-26

✝️ En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

25/08/2026
24/08/2026

SANTA MISA | Fiesta de San Bartolomé, Apóstol

24/08/2026

Como Soldados
El peor enemigo es nuestro "yo". Dice Santa Teresa de Jesús que "no hay peor ladrón que nosotros mismos"
Por: Marlene Yañez Bittner | Fuente: Catholic.net

Como soldados de un ejército de lucha queriendo alcanzar un ideal, aquel ideal que mueve el mundo, el motor de los mayores esfuerzos de la humanidad. Me refiero a un ideal manifestado en el consumismo, en las ansias de poder, en el arribismo, en el egoísmo, en la ambición, en las envidias, en los rencores, en el dinero y en todo aquello que nos aleja del único ideal verdadero: alcanzar el Reino de los Cielos.

El fervor no se desvanece, aunque el cansancio se hace notar, pero debemos lograr nuestro objetivo, muchas veces a cualquier precio. Y es que hemos perdido el centro, simplemente nos hemos olvidado de Dios. Ya no hay espacio ni tiempo para darle acogida en nuestro corazón, pues estamos tan enceguecidos que nada más importa que nuestros propios intereses.

El peor enemigo es nuestro "yo". Dice Santa Teresa de Jesús que "no hay peor ladrón que nosotros mismos". Se refiere a las tendencias egoístas que tenemos que combatir, pues impiden nuestra libertad espiritual.

Nos creemos dueños de la verdad y súper héroes capaces de tejer solos nuestras vidas, creyendo que lo hacemos con suma perfección. Nos hemos transformados en pequeños Dioses a quienes adoramos: nos adoramos a nosotros mismos.

Recordemos el hermoso poema de Santa Teresa de Jesús, quien no perdió el centro y en donde manifiesta que todo está demás si vivimos con el Señor, pues con Él ya todo lo hemos conseguido.

“Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: Sólo Dios basta.”

Sólo en Cristo Jesús encontramos fuente de vida, salud para el alma, calma en nuestras vidas y fortaleza para afrontar cualquier obstáculo que se nos presente en el camino.

“Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.” (Juan 6,35)

Estamos invitados a mirar hacia dentro de nosotros mismos y preguntarnos. ¿Qué lugar ocupa Dios en mi día a día? ¿Puedo dejar mis importantes asuntos a un lado y permitir que Él entre en mi vida? Pues mientras no dejemos ser tocados y renovados por el Espíritu de Dios, no lograremos un cambio de actitud y continuaremos luchando hambrientos de todo, sin jamás ser saciados.

“Jesús le contestó: «En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.” (Juan 3,5)

La apretada agenda que nos lleva a una rutina diaria nos robotiza realizando tareas sistemáticas, muchas veces inconscientes y maximizando siempre el tiempo disponible. Una rutina de ejercicios al principio nos cuesta trabajo y esfuerzo realizarla, pero luego se hace más amigable y termina siendo sencilla. Al principio nos cuesta tomar el ritmo, pero luego pasa a ser parte de nuestra rutina. Así mismo podemos pensar en nuestra relación con Dios mediante la oración. No hay tiempo ni espacio en nuestra agenda, pero si incorporamos una visita a la parroquia más cercana, asistir a misa al menos todos los Domingos o destinar una hora a la semana en Adoración Eucarística, iremos sintiendo poco a poco una cierta libertad en el alma. Veremos como este ejercicio formará parte de nuestra rutina y ya no nos costará trabajo realizarla y lentamente la iremos necesitando. Sólo debemos abrirle las puertas y dejar que Dios obre en nuestros corazones.

“Cuando la Escritura dice: Si hoy escuchan su voz, no endurezcan su corazón como en el tiempo de la Rebelión,” (Hebreos 3,15)

Mientras más tiempo destinemos a Dios, más lo iremos necesitando. Mientras más oremos, más necesitaremos orar. Mientras más tiempo pasemos junto a Jesús en el Sacramento del Altar, más deseos tendremos de visitarlo.

No dejaremos de ser soldados, pero lentamente nos iremos transformando en soldados de Cristo luchando por alcanzar la Gloria de Dios.

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