21/06/2026
¡MUCHAS FELICIDADES, PAPÁ!
Hoy elevo mi voz con respeto y gratitud, para abrazar con mis palabras a todos los hombres buenos que la vida me ha permitido conocer.
A mis hermanos de sangre, que han compartido conmigo alegrías, luchas y recuerdos; a mis hermanos de fe, que han caminado a mi lado bajo la bendición de Orunmila; a mis ahijados de Ifá, a quienes he intentado guiar con amor, como un padre más en el sendero de la vida.
A mis amigos sinceros, a mis cuñados, a mi suegro, a cada hombre noble que el camino puso frente a mí y que ha recibido el privilegio de ser llamado padre.
Mi reconocimiento también para aquellos que no ostentan oficialmente ese título, pero que poseen un corazón capaz de cuidar, de corregir con sabiduría, de tender una mano cuando alguien tropieza, de orientar a un joven confundido, de enseñar con el ejemplo y de proteger sin esperar recompensa.
Porque ser padre no siempre es cuestión de sangre, sino de presencia. No siempre es un apellido, sino una responsabilidad asumida con amor. No siempre es haber engendrado una vida, sino haber ayudado a formar un ser humano.
Entre todos los hombres que hoy honro, hay uno cuya luz ocupa un lugar especial en mi corazón:
Mi padre. El hombre que me engendró, que con aciertos, sacrificios y ejemplo ayudó a construir la persona que hoy soy.
Gracias por cada consejo, por cada esfuerzo silencioso, por cada batalla librada pensando en su familia, por enseñarme que la dignidad vale más que la riqueza y que la palabra de un hombre tiene peso cuando nace de la verdad.
Hoy, más que nununa agradezco a la vida y a Dios el privilegio de seguir llamándote Papá. Que Dios te acompañe siempre, que nunca olvides cuánto te quiero y cuánto orgullo siento de ser tu hijo.
Y de manera especial, mi más profunda reverencia para ese Padre Espiritual llamado Orunmila.
A tí, testigo del destino, consejero incansable de la humanidad,te agradezco cada enseñanza, cada advertencia, cada respuesta encontrada en los momentos de incertidumbre.
Gracias por iluminar mis pasos, por enseñarme valores que no negocian, virtudes que no se venden y principios que jamás traicionaré.
Gracias por ayudarme a despertar cada amanecer con el deseo de ser mejor hombre, mejor hijo, mejor hermano, mejor padrino, mejor guía y también un mejor padre para quienes necesitan orientación.
Que la bendición alcance hoy a todos los padres del mundo, a los que están presentes, a los que luchan en silencio, a los que educan con el ejemplo, a los que cuidan con sacrificio y a los que desde el cielo siguen velando por sus hijos.
Que nunca falte salud en sus hogares, sabiduría en sus decisiones y amor en sus corazones.
Porque un verdadero padre no sólo da la vida...
también enseña cómo vivirla.
¡Muchas felicidades, Papá!
Con respeto, gratitud y fraternidad.
ILÉ AGBARA IFÁ