25/07/2026
moniciones para el sábado 25 de julio de 2026, Fiesta de Santiago Apóstol.
Rojo
MR p. 753 [778] / Lecc. II p. 1094
Monición de entrada
Hermanos, con alegría nos reunimos para celebrar la santa Eucaristía en la fiesta de Santiago Apóstol, uno de los primeros discípulos llamados por el Señor y testigo privilegiado de su gloria, de su agonía y de su Resurrección. Su entrega hasta el martirio nos recuerda que seguir a Cristo exige fidelidad, generosidad y disposición para dar la vida por el Evangelio. Participemos con fe en esta celebración.
Monición única a las lecturas
La Palabra de Dios nos enseña que el tesoro del Evangelio ha sido confiado a hombres frágiles para que resplandezca la fuerza de Dios. También nos recuerda que el verdadero discípulo alcanza la grandeza haciéndose servidor de todos, siguiendo el ejemplo de Cristo.
Monición a la primera lectura
San Pablo nos recuerda que llevamos el tesoro de la gracia en vasijas de barro. Aun en medio de las pruebas, la vida de Jesús se manifiesta en quienes permanecen fieles a su misión. Escuchemos con atención esta Palabra.
Invitación al salmo responsorial
Respondamos con fe:
R. Entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor.
Monición al Evangelio
En el Evangelio, Jesús responde a la petición de la madre de Santiago y Juan enseñando que la verdadera grandeza no consiste en ocupar los primeros lugares, sino en servir con humildad y entregar la vida por los demás. De pie, aclamemos y escuchemos el santo Evangelio.
Monición al ofertorio
Presentemos al Señor el pan y el vino, y ofrezcámosle también nuestra vida, para que, como el apóstol Santiago, sepamos responder con generosidad al llamado de Cristo y servir a nuestros hermanos con amor.
Monición a la comunión
Al recibir a Cristo en la Eucaristía, pidámosle la gracia de permanecer fieles en el seguimiento del Evangelio, encontrando en Él la fortaleza para vivir con espíritu de servicio y entrega.
Monición de despedida
Hermanos, vayamos en paz. Que el testimonio de Santiago Apóstol nos anime a seguir a Cristo con valentía, a servir con humildad y a anunciar el Evangelio con alegría, incluso en medio de las dificultades.