23/05/2026
Pentecostés: cuando Dios encendió el corazón de la Iglesia
Pentecostés no fue simplemente un acontecimiento extraordinario del pasado. Fue el cumplimiento de una promesa: el Padre envió al Espíritu Santo para que la Iglesia naciera con fuerza, luz y misión.
En el Cenáculo, los discípulos estaban reunidos en oración junto a María. Habían conocido el miedo, la incertidumbre y la fragilidad. Pero cuando descendió el Espíritu Santo, todo cambió: el miedo se convirtió en valentía, el encierro en misión, y la palabra humana en anuncio vivo del Evangelio.
El viento impetuoso, las lenguas de fuego y el don de hablar en diversas lenguas nos revelan una verdad profunda: Dios no viene a dividir, sino a reunir; no viene a apagar, sino a encender; no viene a dejar igual la vida, sino a transformarla desde dentro.
Pentecostés es el nacimiento público de la Iglesia misionera. Es el momento en que el Evangelio comienza a salir a todos los pueblos, porque el amor de Dios no está encerrado en una cultura, una lengua o una frontera.
Hoy también necesitamos un nuevo Pentecostés: en nuestra vida, en nuestras comunidades, en la Iglesia y en el mundo.
Ven, Espíritu Santo.
Renueva tu Iglesia.
Enciende nuestro corazón.
Haznos testigos valientes de tu amor.....