06/11/2023
𝗥𝗜𝗧𝗢 𝗗𝗘 𝗕𝗘𝗡𝗗𝗜𝗖𝗜𝗢́𝗡 𝗘 𝗜𝗠𝗣𝗢𝗦𝗜𝗖𝗜𝗢́𝗡 𝗗𝗘 𝗖𝗨𝗔𝗟𝗤𝗨𝗜𝗘𝗥 𝗧𝗜𝗣𝗢 𝗗𝗘 𝗘𝗦𝗖𝗔𝗣𝗨𝗟𝗔𝗥𝗜𝗢
𝘊𝘢𝘱𝘪́𝘵𝘶𝘭𝘰 𝘟𝘓𝘝 𝘥𝘦𝘭 𝘣𝘦𝘯𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭 𝘥𝘦 𝘳𝘪𝘵𝘰 𝘳𝘰𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘴𝘢𝘤𝘳𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘭𝘦𝘴.
𝟏𝟑𝟗𝟒 La bendición e imposición del escapulario debe hacerse, siempre que sea posible, dentro de una celebración comunitaria. Cuando se trata de una imposición del escapulario por la que los fieles son admitidos a la cofradía de algún Instituto religioso, tal admisión debe hacerla un miembro o un ministro debidamente delegado por la autoridad competente del mismo Instituto.
𝟏𝟑𝟗𝟓 Para la bendición e imposición, hay que emplear un escapulario de la forma y materia determinadas por la cofradía o asociación de que se trata;posteriormente, puede substituirse por una medalla bendita.
𝟏𝟑𝟗𝟔 Para el ingreso en una cofradía en la cual uno se hace partícipe espiritualmente de algún Instituto religioso, hay que tener en cuenta las normas peculiares determinadas por cada Instituto y observarlas íntegramente.
𝐑𝐈𝐓𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐁𝐄𝐍𝐃𝐈𝐂𝐈𝐎́𝐍
𝑹𝒊𝒕𝒐𝒔 𝒊𝒏𝒊𝒄𝒊𝒂𝒍𝒆𝒔
𝟏𝟑𝟗𝟕 Reunido el pueblo, o por lo menos los miembros de la cofradía, el celebrante se dirige hacia ellos, mientras se canta oportunamente algún himno relacionado con la celebración. Terminado el canto, el celebrante dice:
𝘌𝘯 𝘦𝘭 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘥𝘦𝘭 𝘗𝘢𝘥𝘳𝘦, 𝘺 𝘥𝘦𝘭 𝘏𝘪𝘫𝘰, 𝘺 𝘥𝘦𝘭 𝘌𝘴𝘱𝘪́𝘳𝘪𝘵𝘶 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘰.
Todos se santiguan y responden:
Amén.
𝟏𝟑𝟗𝟖. Luego el celebrante saluda a los presentes, diciendo:
𝘓𝘢 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘺 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘻 𝘥𝘦 𝘋𝘪𝘰𝘴, 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘗𝘢𝘥𝘳𝘦, 𝘥𝘦 𝘘𝘶𝘪𝘦𝘯, 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘏𝘪𝘫𝘰 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯, 𝘱𝘳𝘰𝘤𝘦𝘥𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘣𝘪𝘦𝘯, 𝘦𝘴𝘵𝘦́𝘯 𝘤𝘰𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘰𝘴 𝘷𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴.
U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la Sagrada Escritura. Todos responden:
Y con tu espíritu.
O de otro modo adecuado.
𝟏𝟑𝟗𝟗 El celebrante dispone a los presentes para la celebración del rito, con estas palabras u otras semejantes:
Dios se vale de unos signos humildes para manifestar su gran misericordia para con nosotros. También el hombre adopta estos signos tan humildes para expresar sus sentimientos de gratitud, para mostrar su voluntad de servir a Dios y su propósito de ser siempre fiel a su consagración bautismal. Este escapulario, que es considerado como un signo de ingreso en la confraternidad con la Orden religiosa de N., aprobada por la Iglesia, expresa una voluntad definida de participar del espíritu de dicha Orden. Esto equivale a renovar el propósito bautismal de revestirnos de Cristo, con la ayuda de la Virgen María, que desea en gran manera que seamos imitadores de Cristo, para alabanza de la Santísima Trinidad, hasta que, vestidos con el traje de bodas, seamos introducidos en la patria celestial.
𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑷𝒂𝒍𝒂𝒃𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝑫𝒊𝒐𝒔
𝟏𝟒𝟎𝟎 Luego, el lector, uno de los presentes o el mismo celebrante, lee un texto de la Sagrada Escritura, seleccionado principalmente entre los que en el Leccionario tratan de la Santísima Trinidad, de los Misterios del Señor o de Santa María Virgen. Puede escogerse algún texto que tenga relación con el espíritu del Instituto religioso al que está adherida la cofradía.
𝟏𝟒𝟎𝟏 O bien:
2 Co 4, 13—5, 10:
𝑞𝑢𝑒𝑟𝑟𝑖́𝑎𝑚𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑠𝑛𝑢𝑑𝑎𝑟𝑛𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑐𝑢𝑒𝑟𝑝𝑜, 𝑠𝑖𝑛𝑜 𝑝𝑜𝑛𝑒𝑟𝑛𝑜𝑠 𝑒𝑛𝑐𝑖𝑚𝑎 𝑒𝑙 𝑜𝑡𝑟𝑜.
Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a los Corintios:
𝘛𝘦𝘯𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘦𝘴𝘱𝘪́𝘳𝘪𝘵𝘶 𝘥𝘦 𝘧𝘦, 𝘴𝘦𝘨𝘶́𝘯 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢́ 𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘵𝘰:
«𝘊𝘳𝘦𝘪́; 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘭𝘦́», 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦́𝘯 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘤𝘳𝘦𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘺 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘭𝘢𝘮𝘰𝘴; 𝘴𝘢𝘣𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘳𝘦𝘴𝘶𝘤𝘪𝘵𝘰́ 𝘢𝘭 𝘚𝘦𝘯̃𝘰𝘳 𝘑𝘦𝘴𝘶́𝘴 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦́𝘯 𝘤𝘰𝘯 𝘑𝘦𝘴𝘶́𝘴 𝘯𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘶𝘤𝘪𝘵𝘢𝘳𝘢́ 𝘺 𝘯𝘰𝘴 𝘩𝘢𝘳𝘢́ 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘯 𝘷𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴. 𝘛𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘷𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘣𝘪𝘦𝘯.
𝘊𝘶𝘢𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘮𝘢́𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘪𝘣𝘢𝘯 𝘭𝘢 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢, 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳 𝘴𝘦𝘳𝘢́ 𝘦𝘭 𝘢𝘨𝘳𝘢𝘥𝘦𝘤𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘨𝘭𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘋𝘪𝘰𝘴. 𝘗𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰, 𝘯𝘰 𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘯𝘪𝘮𝘢𝘮𝘰𝘴. 𝘈𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘩𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘳𝘪𝘰𝘳 𝘴𝘦 𝘷𝘢𝘺𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘩𝘢𝘤𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰, 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘪𝘰𝘳 𝘴𝘦 𝘳𝘦𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢 𝘥𝘪́𝘢 𝘢 𝘥𝘪́𝘢. 𝘠 𝘶𝘯𝘢 𝘵𝘳𝘪𝘣𝘶𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘢𝘴𝘢𝘫𝘦𝘳𝘢 𝘺 𝘭𝘪𝘷𝘪𝘢𝘯𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘦 𝘶𝘯 𝘪𝘯𝘮𝘦𝘯𝘴𝘰 𝘦 𝘪𝘯𝘤𝘢𝘭𝘤𝘶𝘭𝘢𝘣𝘭𝘦 𝘵𝘦𝘴𝘰𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘨𝘭𝘰𝘳𝘪𝘢. 𝘕𝘰 𝘯𝘰𝘴 𝘧𝘪𝘫𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘦𝘯 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘷𝘦, 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘷𝘦. 𝘓𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘷𝘦 𝘦𝘴 𝘵𝘳𝘢𝘯𝘴𝘪𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰; 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘷𝘦 𝘦𝘴 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘰.
𝘌𝘴 𝘤𝘰𝘴𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘺𝘢 𝘴𝘢𝘣𝘦𝘮𝘰𝘴: 𝘚𝘪 𝘴𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘳𝘶𝘺𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘵𝘢𝘣𝘦𝘳𝘯𝘢́𝘤𝘶𝘭𝘰 𝘵𝘦𝘳𝘳𝘦𝘯𝘰, 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘶𝘯 𝘴𝘰́𝘭𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘥𝘪𝘧𝘪𝘤𝘪𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘵𝘳𝘶𝘪𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘋𝘪𝘰𝘴, 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘢𝘴𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘩𝘢 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘺 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰𝘴; 𝘺, 𝘥𝘦 𝘩𝘦𝘤𝘩𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘮𝘰𝘴, 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘢𝘯𝘩𝘦𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘷𝘦𝘴𝘵𝘪𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘯𝘤𝘪𝘮𝘢 𝘭𝘢 𝘮𝘰𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘦 𝘥𝘦𝘭 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰, 𝘴𝘶𝘱𝘰𝘯𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘯𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘢𝘶́𝘯 𝘷𝘦𝘴𝘵𝘪𝘥𝘰𝘴, 𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘯𝘶𝘥𝘰𝘴. 𝘓𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘷𝘪𝘷𝘪𝘮𝘰𝘴 𝘦𝘯 𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘢𝘴 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘦𝘴𝘦 𝘱𝘦𝘴𝘰, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘲𝘶𝘦𝘳𝘳𝘪́𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘯𝘶𝘥𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰, 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘯𝘦𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘯𝘤𝘪𝘮𝘢 𝘦𝘭 𝘰𝘵𝘳𝘰, 𝘺 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰 𝘮𝘰𝘳𝘵𝘢𝘭 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢𝘳𝘢 𝘢𝘣𝘴𝘰𝘳𝘣𝘪𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢. 𝘋𝘪𝘰𝘴 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘯𝘰𝘴 𝘤𝘳𝘦𝘰́ 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘴𝘰 𝘺 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘨𝘢𝘳𝘢𝘯𝘵𝘪́𝘢 𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘪𝘰 𝘦𝘭 𝘌𝘴𝘱𝘪́𝘳𝘪𝘵𝘶. 𝘌𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘦𝘤𝘶𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢, 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘪𝘢𝘯𝘻𝘢, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘢𝘣𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦, 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘢 𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘥𝘰𝘮𝘪𝘤𝘪𝘭𝘪𝘰, 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘭𝘦𝘫𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘚𝘦𝘯̃𝘰𝘳. 𝘊𝘢𝘮𝘪𝘯𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘴𝘪𝘯 𝘷𝘦𝘳𝘭𝘰, 𝘨𝘶𝘪𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘧𝘦. 𝘠 𝘦𝘴 𝘵𝘢𝘭 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘪𝘢𝘯𝘻𝘢, 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘧𝘦𝘳𝘪𝘮𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘦𝘳𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰 𝘺 𝘷𝘪𝘷𝘪𝘳 𝘫𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘢𝘭 𝘚𝘦𝘯̃𝘰𝘳. 𝘗𝘰𝘳 𝘭𝘰 𝘤𝘶𝘢𝘭, 𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘰 𝘰 𝘦𝘯 𝘱𝘢𝘵𝘳𝘪𝘢, 𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘴𝘧𝘰𝘳𝘻𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘦𝘯 𝘢𝘨𝘳𝘢𝘥𝘢𝘳𝘭𝘦. 𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰𝘴 𝘵𝘦𝘯𝘥𝘳𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳 𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘳𝘪𝘣𝘶𝘯𝘢𝘭 𝘥𝘦 𝘊𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘤𝘪𝘣𝘪𝘳 𝘱𝘳𝘦𝘮𝘪𝘰 𝘰 𝘤𝘢𝘴𝘵𝘪𝘨𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢𝘺𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘩𝘦𝘤𝘩𝘰 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘵𝘦𝘯𝘪́𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰.
𝟏𝟒𝟎𝟐 El celebrante hace la homilía, en la cual explica a los presentes el significado de la celebración.
𝑷𝒓𝒆𝒄𝒆𝒔
𝟏𝟒𝟎𝟑 Sigue la plegaria común. Entre las intercesiones que aquí se proponen, el celebrante puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las peculiaridades de los fieles o las circunstancias del momento.
Apoyados en la intercesión de María, que entretejió la vestidura de nuestra condición mortal para el Verbo, encarnado por nosotros en ella por obra del Espíritu Santo, para que nosotros pudiéramos participar de
la gracia del que es nuestro Hermano primogénito y vivir la alabanza de Dios, invoquemos al Padre, diciendo:
R. Concédenos, Señor, que nos vistamos de Cristo.
Tú que dispusiste que tu Hijo amado se vistiera de nuestra carne, para que, por medio de él, los hombres participaran en Cristo de tu vida,
—haz que nos llamemos y seamos siempre hijos tuyos. R.
Tú que quisiste que Cristo fuera en todo como nosotros, menos en el pecado, para que, siguiéndolo, seamos imagen de tu Hijo,
—concédenos imitar de tal manera a Cristo que te agrademos en todo. R.
Tú que llamas a los hombres al banquete de la gracia, cubiertos con la vestidura nupcial de tu reino, con el fin de revelarles tu gloria,
—enséñanos a servirte con fidelidad. R.
Tú que por boca del Apóstol nos exhortas a ser en el mundo la fragancia de Cristo,
—haz que reconozcamos en los hermanos el signo de la presencia de Cristo. R.
Tú que nos embelleces con la vestidura de la santidad y la justicia, para que vivamos para ti en el Espíritu Santo, mostrando así la santidad de la Iglesia,
—haz que nuestra santidad vaya siempre en aumento, para que cooperemos generosamente en la salvación de nuestros hermanos. R. Tú que en la persona de Cristo no dejas de bendecirnos con toda clase de bienes espirituales, hasta el momento en que, vestidos con el ropaje nupcial, salgamos a su encuentro,
—haz que, por la intercesión de la Virgen María, pasemos felizmente de la muerte a la vida.R.
𝟏𝟒𝟎𝟒 𝑶𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒃𝒆𝒏𝒅𝒊𝒄𝒊𝒐́𝒏:
El celebrante, con las manos extendidas, añade:
Oh, Dios, inicio y complemento de nuestra santidad, que llamas a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad a los que han renacido del agua y del Espíritu Santo, mira con bondad a estos servidores tuyos, que reciben con devoción este escapulario para alabanza de la Santísima Trinidad (en honor de la Pasión de Cristo/en honor de Santa María Virgen), y haz que sean imagen de Cristo, tu Hijo, y así, terminado felizmente su paso por esta vida, con la ayuda de la Virgen Madre de Dios, sean admitidos al gozo de tu mansión. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
𝑰𝒎𝒑𝒐𝒔𝒊𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒆𝒔𝒄𝒂𝒑𝒖𝒍𝒂𝒓𝒊𝒐
𝟏𝟒𝟎𝟓
Luego, el celebrante impone el escapulario a los candidatos, diciendo las siguientes palabras u otras semejantes del Ritual propio
a) Para el escapulario en honor de la Santísima Trinidad o de los Misterios de Jesucristo.
𝘙𝘦𝘤𝘪𝘣𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘩𝘢́𝘣𝘪𝘵𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘢𝘭 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢𝘴 𝘢𝘥𝘮𝘪𝘵𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘧𝘳𝘢𝘥𝘪́𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘍𝘢𝘮𝘪𝘭𝘪𝘢 𝘳𝘦𝘭𝘪𝘨𝘪𝘰𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘕.; 𝘥𝘦𝘥𝘪𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘢 𝘭𝘢 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪́𝘴𝘪𝘮𝘢 𝘛𝘳𝘪𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥 (𝘢 𝘭𝘢 𝘗𝘢𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘑𝘦𝘴𝘶𝘤𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰/𝘢𝘭 𝘔𝘪𝘴𝘵𝘦𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘦... 𝘥𝘦 𝘑𝘦𝘴𝘶𝘤𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰), 𝘺 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘰́𝘳𝘵𝘢𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘵𝘢𝘭 𝘮𝘢𝘯𝘦𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦, 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪́𝘴𝘪𝘮𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘨𝘭𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪́𝘴𝘪𝘮𝘢 𝘛𝘳𝘪𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘺 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘣𝘪𝘦𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘐𝘨𝘭𝘦𝘴𝘪𝘢 𝘺 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦𝘴, 𝘵𝘦 𝘦𝘴𝘧𝘶𝘦𝘳𝘤𝘦𝘴 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘥𝘪́𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘦𝘯 𝘷𝘦𝘴𝘵𝘪𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘊𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰, 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘥𝘪𝘮𝘪𝘰́ 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘶 𝘚𝘢𝘯𝘨𝘳𝘦.
𝘙. 𝘈𝘮𝘦́𝘯.
b) Para el escapulario en honor de la Santa María Virgen
𝘙𝘦𝘤𝘪𝘣𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘩𝘢́𝘣𝘪𝘵𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘢𝘭 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢𝘴 𝘢𝘥𝘮𝘪𝘵𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘧𝘳𝘢𝘥𝘪́𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘍𝘢𝘮𝘪𝘭𝘪𝘢 𝘳𝘦𝘭𝘪𝘨𝘪𝘰𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘕. 𝘥𝘦𝘥𝘪𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘢 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘢 𝘔𝘢𝘳𝘪́𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯, 𝘺 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘰́𝘳𝘵𝘢𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘵𝘢𝘭 𝘮𝘢𝘯𝘦𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦, 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪́𝘴𝘪𝘮𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘨𝘭𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪́𝘴𝘪𝘮𝘢 𝘛𝘳𝘪𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘺 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘣𝘪𝘦𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘐𝘨𝘭𝘦𝘴𝘪𝘢 𝘺 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦𝘴, 𝘵𝘦 𝘦𝘴𝘧𝘶𝘦𝘳𝘤𝘦𝘴 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘥𝘪́𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘦𝘯 𝘷𝘦𝘴𝘵𝘪𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘊𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰 𝘺 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘶 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘴𝘦 𝘮𝘢𝘯𝘪𝘧𝘪𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘵𝘶𝘺𝘢.
𝘙. 𝘈𝘮𝘦́𝘯.
𝟏𝟒𝟎𝟔. Según las circunstancias, el celebrante pronuncia en voz alta la fórmula de imposición una sola vez para todos.
Todos a la vez responden: Amén, y se acercan al celebrante para recibir el escapulario.
𝟏𝟒𝟎𝟕
El celebrante, vuelto hacia los nuevos cofrades, les dice:
𝘗𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘣𝘦𝘯𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘱𝘶𝘭𝘢𝘳𝘪𝘰, 𝘩𝘢𝘣𝘦́𝘪𝘴 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘢𝘥𝘮𝘪𝘵𝘪𝘥𝘰𝘴 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘍𝘢𝘮𝘪𝘭𝘪𝘢 𝘳𝘦𝘭𝘪𝘨𝘪𝘰𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘕, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘰𝘥𝘢́𝘪𝘴 𝘴𝘦𝘳𝘷𝘪𝘳 𝘤𝘰𝘯 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳 𝘥𝘦𝘥𝘪𝘤𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘢 𝘊𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰 𝘺 𝘢 𝘴𝘶 𝘐𝘨𝘭𝘦𝘴𝘪𝘢, 𝘥𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘦𝘴𝘱𝘪́𝘳𝘪𝘵𝘶 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘖𝘳𝘥𝘦𝘯. 𝘗𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘪𝘨𝘢́𝘪𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘮𝘢́𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯, 𝘺𝘰, 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘱𝘰𝘵𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘮𝘦 𝘩𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘦𝘥𝘪𝘥𝘰, 𝘰𝘴 𝘢𝘥𝘮𝘪𝘵𝘰 𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘤𝘪𝘱𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰𝘴 𝘭𝘰𝘴 𝘣𝘪𝘦𝘯𝘦𝘴 𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘪𝘵𝘶𝘢𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘍𝘢𝘮𝘪𝘭𝘪𝘢 𝘳𝘦𝘭𝘪𝘨𝘪𝘰𝘴𝘢.
𝟏𝟒𝟎𝟖 El celebrante, después de haberlos instruido sobre los deberes y obligaciones de la cofradía, los rocía a todos con agua bendita, sin decir nada.
𝟏𝟒𝟎𝟗 Conclusión del rito
El celebrante concluye el rito, diciendo:
𝘌𝘭 𝘋𝘪𝘰𝘴 𝘵𝘰𝘥𝘰𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳𝘰𝘴𝘰 𝘰𝘴 𝘣𝘦𝘯𝘥𝘪𝘨𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘶 𝘮𝘪𝘴𝘦𝘳𝘪𝘤𝘰𝘳𝘥𝘪𝘢 𝘺 𝘰𝘴 𝘭𝘭𝘦𝘯𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘴𝘢𝘣𝘪𝘥𝘶𝘳𝘪́𝘢 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘢.
𝘙. 𝘈𝘮𝘦́𝘯.
𝘌́𝘭 𝘢𝘶𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘷𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘭𝘢 𝘧𝘦 𝘺 𝘰𝘴 𝘥𝘦́ 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘦𝘷𝘦𝘳𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘣𝘪𝘦𝘯 𝘰𝘣𝘳𝘢𝘳.
𝘙. 𝘈𝘮𝘦́𝘯.
𝘈𝘵𝘳𝘢𝘪𝘨𝘢 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘴𝘪́ 𝘷𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘴𝘰𝘴 𝘺 𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘺 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘻.
𝘙. 𝘈𝘮𝘦́𝘯.
𝘠 𝘭𝘢 𝘣𝘦𝘯𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘋𝘪𝘰𝘴 𝘵𝘰𝘥𝘰𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳𝘰𝘴𝘰,
𝘗𝘢𝘥𝘳𝘦, 𝘏𝘪𝘫𝘰 ✠ 𝘺 𝘌𝘴𝘱𝘪́𝘳𝘪𝘵𝘶 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘰, 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘪𝘦𝘯𝘥𝘢 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘷𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴.
𝘙. 𝘈𝘮𝘦́𝘯.
U otra fórmula de bendición, relacionada con el título del escapulario.
𝟏𝟒𝟏𝟎 Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.