05/04/2026
Perdóname, Señor, porque vengo a decir la verdad… sí me hirieron, sí dolió, sí dejó marcas… pero también he usado ese dolor como excusa para endurecer mi corazón y negarme a amar como Tú me mandas. Perdóname, porque quiero recibir el amor que se entrega por completo, pero me resisto a darlo. Hablo de Tu sacrificio, pero retengo orgullo, rencor y cuentas pendientes como si fueran justificables. Y no lo son. Si Tú mostraste el amor entregando Tu vida por mí, entonces no tengo derecho a seguir abrazando el odio como si fuera justicia. No puedo llamarme tuyo mientras alimento lo mismo que te llevó a la cruz.
Sí, lo que viví fue real. Pero usarlo para no perdonar me está deformando por dentro. Me está haciendo vivir a la defensiva, interpretar todo desde la herida, reaccionar desde el dolor y no desde la verdad. Confróntame, Señor. Arranca de raíz la amargura que he permitido crecer. Rompe el orgullo que se disfraza de dignidad. Destruye la mentira que me dice que soltar es perder, cuando en realidad es la única forma de ser libre. Enséñame a amar con hechos, no con palabras. Dame el valor de perdonar aunque me duela, de soltar aunque no haya justicia humana, de obedecerte aunque mi carne se resista. Porque no hay vida verdadera si sigo reteniendo muerte dentro. Hazme coherente con Tu amor.
En el nombre poderoso de Jesús, Amén.