26/09/2026
Esta oración siempre me ha acompañado y me dado fuerzas a lo largo de mi historia:
No te inquietes
por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
Piérdete confiado ciegamente
en ese Dios que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti,
aunque jamás lo veas.
Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste
te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nada te altere.
Que nada sea capaz
de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica.
Ni tus fallos morales.
Haz que brote,
y conserva siempre sobre tu rostro,
una dulce sonrisa,
reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca,
antes que nada,
como fuente de energía
y criterio de verdad,
todo aquello que
te llene de la paz de Dios.
Recuerda:
cuanto te deprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en el nombre
de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso,
cuando te sientas
apesadumbrado, triste,
ADORA Y CONFÍA.
Teilhard de Chardin ✍️