25/08/2026
Lunes oremos por nuestros Hermanos que se han adelantado en el camino.
ORACIONES PARA NUESTROS FIELES DIFUNTOS
ORACIÓN DEL SANTO SUDARIO
Señor Jesucristo, que nos dejaste las señales de tu Pasión en la sábana santa, en la cual fue
envuelto tu cuerpo santísimo cuando por José fuiste bajado de la cruz: concédenos,
piadosísimo Señor, que por tu muerte y sepultura santa, y por los dolores y angustias de tu
Santísima Madre María, Señora nuestra, sea llevada a descansar el alma de tu siervo (a)
N… y todos los que están en el purgatorio, a la gloria de tu resurrección, donde vives y reinas
con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos. Amén.
Oremos: Señor, concede a tus hijos g***r siempre de completa salud de alma y cuerpo y
por la intercesión de la gloriosa siempre Virgen María, líbranos de las tristezas de esta vida y
concédenos disfrutar de las alegrías eternas, por Cristo nuestro Señor. Amén.
Pidamos a Dios, una vez más, por el eterno descanso de nuestro hermano (a) N… y por las
necesidades de la Iglesia y el mundo entero. A cada petición respondemos: Te rogamos
Señor.
Por todos nuestros familiares y amigos difuntos, para que Dios limpie completamente su
alma de toda mancha de pecado y les conceda el descanso eterno.
Por todos los que están por dejar este mundo, para que se arrepientan de sus pecados y
entreguen su vida a Cristo, como ofrenda agradable.
Por todos los que no conocen a Cristo, para que Dios mueva su corazón y les conceda la
oportunidad de conocerlo y entregarse a Él, sin reservas.
Por todos nosotros, para que estemos siempre preparados para el gran encuentro con
Cristo.
Por los pastores de la Iglesia, para que prediquen con valentía y autenticidad la Palabra de
Dios y así vayan despertando en los feligreses el sentido verdadero de la vida y de la
muerte.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Pidamos por nuestro (a) hermano (a) N... a nuestro Señor Jesucristo, que ha dicho: Yo soy la
Resurrección y la Vida, el que cree en Mí aunque haya mu**to vivirá y el que está vivo y cree
en Mí no morirá para siempre. A cada petición respondemos: Te lo pedimos, Señor.
Señor, Tú que oraste en la tumba de Lázaro dígnate enjugar nuestras lágrimas.
Tú que resucitaste a los mu**tos. Dígnate dar la vida eterna a nuestro (a) hermano (a) N…
Tú que perdonaste en la cruz al buen ladrón y le prometiste el paraíso, dígnate perdonar y
llevar al cielo a nuestro (a) hermano (a) N…
Tú que has purificado a nuestro (a) hermano (a) N... con el agua del bautismo y lo ungiste
con el óleo de la confirmación. Dígnate admitirlo entre tus santos y elegidos.
Tú que alimentaste a nuestro (a) hermano (a) N... con tu Cuerpo y tu Sangre. Dígnate
también admitirlo en la Mesa de tu Reino.
Y a nosotros que lloramos su muerte, dígnate confortarnos con la fe y la esperanza de la
vida eterna.
ORACIÓN
¡Oh Jesús!, ¡oh María!, Esperanza, Salud y Felicidad de todos los fieles; desde el profundo abismo de sus miserias, a Vosotros se vuelven las Benditas Almas del Purgatorio e imploran el beneficio de Vuestra Sangre ¡oh Jesús!, y el fruto de Vuestros Dolores ¡oh María!
Esta Sangre, éstos Dolores, que fueron de tanta eficacia la primera vez en el Calvario; que libraron a todo el mundo de toda iniquidad, libren de sus p***s a las Almas del Purgatorio.
Y por los Méritos de Sangre tan Preciosa y de Dolores tan acerbos, sean conducidas salvas al cielo aquellas Prisioneras infelices (y en particular el alma de N…N) por las cuales os pedimos con todo el fervor de nuestro espíritu.
ORACIÓN FINAL
¡Oh Dios!, que concedes el perdón de los pecados y quieres la salvación de los hombres, imploramos tu clemencia para que por la intercesión de la Bienaventurada Siempre Virgen María, y por la de todos los Santos, hagas que lleguen a participar de la eterna Bienaventuranza todos nuestros hermanos, parientes y bienhechores difuntos que han pasado de ésta vida a la otra. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo. Amén
Dios omnipotente, Padre de bondad y de misericordia, apiadaos de las benditas almas del Purgatorio y ayudad a mis queridos padres y antepasados.
María Madre de Misericordia, asiste a las Benditas Almas, en tus manos bondadosas pongo este acto de amor, y te pido que por la Muy Preciosa Sangre de JesuCristo, hijo tuyo y Señor nuestro, alivie y consuele a las Almas que más sufren, las más olvidas, aquellas que nadie les reza, y por las que más tiempo tienen que padecer ante la Divina Justicia. Amén.
A cada invocación se contesta: ¡Jesús mío, misericordia!
Ayuda a mis hermanos y parientes.
Ayuda a todos mis bienhechores espirituales y temporales.
Ayuda a los que han sido mis amigos y súbditos.
Ayuda a cuantos debo amor y oración.
Ayuda a cuantos he perjudicado y dañado.
Ayuda a los que han faltado contra mí.
Ayuda a aquellos a quienes profesan predilección.
Ayuda a los que están más próximos a la unión con Vos.
Ayuda a los que os desean más ardientemente.
Ayuda a los que sufren más.
Ayuda a los que están más lejos de su liberación.
Ayuda a los que menos auxilio reciben.
Ayuda a los que más méritos tienen por la Iglesia.
Ayuda a los que fueron ricos aquí, y allí son los más pobres.
Ayuda a los poderosos, que ahora son como viles siervos.
Ayuda a los ciegos que ahora reconocen su ceguera.
Ayuda a los vanidosos que malgastaron su tiempo.
Ayuda a los pobres que no buscaron las riquezas divinas.
Ayuda a los tibios que muy poca oración han hecho.
Ayuda a los perezosos que han descuidado tantas obras buenas.
Ayuda a los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos.
Ayuda a los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han salvado.
Ayuda a los padres que no vigilaron bien a sus hijos.
Ayuda a los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos.
Ayuda a los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer.
Ayuda a los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o talentos para el cielo.
Ayuda a los necios, que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte.
Ayuda a los que no dispusieron a tiempo de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante.
Ayuda a los que juzgaréis tanto más severamente, cuánto más les fue confiado.
Ayuda a los pontífices, reyes y príncipes.
Ayuda a los obispos y sus consejeros. Ayuda a mis maestros y pastores de almas.
Ayuda a los finados sacerdotes de esta diócesis.
Ayuda a los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica.
Ayuda a los defensores de la santa fe.
Ayuda a los caídos en los campos de batalla.
Ayuda a los sepultados en los mares.
Ayuda a los mu**tos repentinamente.
Ayuda a los fallecidos sin recibir los santos sacramentos.
V. Dales, Señor, a todas las almas el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.
Unidos oremos por los que ya ni pueden. ¡Paz y bien!