14/08/2026
El silencio que devuelve la voz
EJERCICIOS ESPIRITUALES PRESBITERIO
DIÓCESIS DE SALTILLO. En Jesús María, SLP y Casa del Sacerdote en Saltillo
Vivimos en una época que ha inventado miles de maneras para que el hombre hable y casi ninguna para que escuche. Tenemos teléfonos inteligentes, pero eso no significa que tengamos conversaciones inteligentes. Tenemos micrófonos por todas partes y, sin embargo, cada vez tememos más al silencio.
Por eso el sacerdote necesita ejercicios espirituales.
No va a ellos porque haya dejado de tener respuestas, sino porque necesita volver a escuchar la pregunta fundamental: ¿para quién estoy viviendo?
Durante esos días, el sacerdote hace algo revolucionario: se calla. Ora. Medita. Examina su conciencia. Escucha a Dios. Y descubre la paradoja de la fe: a veces es necesario perder la voz para volver a encontrar la Palabra.
No se trata de vacaciones piadosas ni de una pausa burocrática. Es una oportunidad para recordar que el sacerdote no es dueño del Evangelio, sino servidor; no es propietario de la Iglesia, sino hijo; no es la fuente de la gracia, sino un instrumento de ella.
El mundo pide sacerdotes ocupados. La Iglesia necesita sacerdotes llenos de Dios.
Y para llenarse de Dios, a veces hay que quedarse en silencio.