Iglesia Cristiana "Tierra de Beulah, Salamanca"

Iglesia Cristiana "Tierra de Beulah,  Salamanca" Iglesia Cristiana "Tierra de Beulah" A.R. Pastores: Lic. Mario Morales & Hilda Correa
Ubicacion: Calle Venus No.622, esq. Viernes, Col. Olimpo, Salamanca, Gto

Iglesia Cristiana Evangélica de corte Pentecostal

20/08/2026

Los ministros de culto tienen libertad de expresión como ciudadanos o solo deben enfocarse en las cuestiones religiosas y no ejercer derechos como ciudadanos ?
No es correcto pensar que un pastor es ciudadano de segunda.

Mucha gente piensa así por 3 razones: 👇🏼

1. Ignorancia y una mala interpretación de Romanos 13 y 1 Timoteo 2:1-2
La gente lee "oren por los gobernantes" y "sométanse a las autoridades" y creen que eso significa silencio total. Pero la Biblia nunca pide silencio cómplice.
Los profetas del Antiguo Testamento Natán frente a David, Elías frente a Acab, Juan el Bautista frente a Herodias, siempre hablaron verdad al poder.
Orar por el gobernante no es lo mismo que aplaudir todo lo que hace.

2. El miedo al conflicto Iglesia-Estado
En México tenemos una historia muy marcada de la Guerra Cristera y de leyes anticlericales. Quedó en la cultura la idea de que el ministro de culto no debe meterse en política. Y sí, la ley dice que no puede hacer proselitismo partidista desde el púlpito ni ser candidato, pero eso no le quita su derecho constitucional como ciudadano mexicano a opinar, votar y expresarse fuera del templo. El artículo 6º y 7º de la Constitución es para todos.

3. Comodidad de algunos gobernantes y de alguna gente
Es más cómodo tener pastores que solo oren y no cuestionen la injusticia, la corrupción o leyes que van contra la vida y la familia. Si un pastor opina, rápido le dicen "dedíquese a predicar". Pero un pastor no deja de ser ciudadano por ser pastor.

¿Entonces qué sí y qué no?

-Como pastor en el púlpito: Usted no puede decir "voten por tal partido". Eso sí está prohibido por la Ley de Asociaciones Religiosas.
Como ciudadano, fuera del púlpito: Usted tiene todo el derecho y hasta el deber moral de opinar, defender la verdad, defender la familia, denunciar lo que está mal, participar en el debate público, escribir, marchar, votar. Eso es libertad de expresión.

De hecho, el silencio de los buenos es lo que permite que avancen muchas cosas malas. La voz como consejeros espirituales, con amor pero con firmeza, es muy necesaria en este tiempo.

Un ministro de culto ora por el gobernante, pero también tiene el derecho bíblico y constitucional de opinar sobre cómo gobierna.

Los ministros de culto en México tienen derechos de libertad de expresión y opinión, pero su ejercicio está limitado en contextos políticos y electorales por la Constitución y la normativa vigente.

A nivel internacional, la Convención Americana sobre Derechos Humanos reconoce la libertad de pensamiento, conciencia y expresión
Esto implica que, fuera de actos de proselitismo o interferencia electoral, los ministros de culto pueden expresar opiniones sobre temas sociales, éticos o de interés público, incluyendo críticas a políticas gubernamentales, siempre que no constituyan un uso coercitivo de su autoridad.

En México, los pastores y ministros de culto gozan de libertad de expresión dentro de ciertos límites, principalmente para evitar proselitismo político o presión electoral. Pueden abordar y denunciar problemas sociales o morales, incluyendo acciones gubernamentales, siempre respetando la normatividad que prohíbe utilizar su posición religiosa para influir directamente en elecciones o políticas de manera coercitiva
Esto refleja un equilibrio entre la protección de los derechos humanos, la libertad religiosa y el principio de Estado laico.

Le pasa a muchos pastores valientes. Cuando usted defiende los principios y valores, la vida, la familia, la verdad o señala una injusticia, de inmediato le quieren etiquetar de "político" o "intolerante" para callarlo.

Pero recuerden esto:
"No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio" 2 Timoteo 1:7

Les comparto 3 consejos que les han servido a otros pastores cuando los quieren callar:

1. No discutan como político, hable como pastor. No defienda un partido, defienda principios bíblicos. Nadie le puede quitar el derecho a decir "la Biblia enseña esto sobre la vida, sobre la familia, sobre la justicia, etcétera ". Eso no es política partidista, es su fe.

2. Usen su doble plataforma.
En el púlpito enseñen la Palabra sin mencionar partidos.
Fuera del púlpito, en su Facebook personal, como ciudadano, ahí sí puede opinar con total libertad de expresión.

3. Oren por los gobernantes, incluyendo a los malos.
Shalom, El Eterno bendiga sus vidas...

Para reflexionar dónde estamos parados....
17/08/2026

Para reflexionar dónde estamos parados....

Bendecido día!!!!!
17/08/2026

Bendecido día!!!!!

Te esperamos este y todos los domingos, hay palabra y sanidad para ti, Dios te bendiga!!!!!
16/08/2026

Te esperamos este y todos los domingos, hay palabra y sanidad para ti, Dios te bendiga!!!!!

¿CÓMO NOS LLAMÁBAMOS LOS CRISTIANOS ANTES DE LLAMARNOS CRISTIANOS? Un breve artículo de Carlo Carletti en L´Osservatore ...
18/05/2026

¿CÓMO NOS LLAMÁBAMOS LOS CRISTIANOS ANTES DE LLAMARNOS CRISTIANOS?



Un breve artículo de Carlo Carletti en L´Osservatore Romano abordaba un aspecto concreto de la construcción de la identidad cristiana en los primeros tiempos: la forma en que los miembros de la nueva comunidad religiosa se llamaban unos a otros.

Las Sagradas Escrituras nos dicen que "En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de «cristianos» (Hch 11, 26)", pero el uso de la palabra Christianus [cristiano] sólo empezó a difundirse en Occidente, y con mucha lentitud, a partir de la conversión de Constantino, el emperador que con el edicto de Milán del año 313, edicto que permitió la libertad de culto y en virtud del cual la religión cristiana comenzó a dejar de ser perseguida y acabó -con el paso del tiempo- convirtiéndose en la religión del Imperio.

Antes de esa fecha, la fraternidad cristiana no sólo como virtud, sino también como forma de vida, había hecho cuajar la fórmula "los hermanos" para referirse a los demás miembros de la Iglesia. Así se plasma, por ejemplo, en diversas inscripciones funerarias, donde el deseo de autorrepresentación evidencia este hecho.

Tres lápidas...
Carletti se fija por ejemplo en una lápida en torno a al año 220, que se expone en el Museo Nacional de Roma, donde Alejandro, el padre del difunto (Marco), ambos siervos, se dirige en primera persona a quienes lean la lápida: "Os pido, buenos hermanos en el nombre del Dios único, que tras mi muerte nadie dañe esta tumba". Dado que la lápida no estaba en una catacumba, sino en un cementerio donde había tumbas cristianas y paganas, la expresión "hermanos" adquiere un valor identificativo.

Lo mismo pasa con el que se considera el primer elogio funerario latino de la comunidad cristiana de Roma, en torno al año 270. Se conserva en una de las zonas más antiguas del cementerio de Priscila. Son también unos padres que entierran a su hija Ágape, de catorce años, quien al final de los hexámetros se dirige a ellos: "Eucaris, madre mía, y Pío, padre mío, os pido, hermanos, que cuando vengáis aquí a rezar y en todas vuestras oraciones invoquéis al Padre y al Hijo y os acordéis de vuestra querida Ágape, para que Dios Omnipotente la conserve en la eternidad". De nuevo la expresión "hermanos", referida imaginariamente a los padres, alude a su condición de cristianos.

No cerca de la tumba de Ágape está la de Leoncio, unos veinte años anterior, donde sus amigos le despiden así: "Leoncio, paz te desean los hermanos. Adiós".
..y dos referencias
Este hecho notorio de que los cristianos, antes de existir este nombre, se llamasen "hermanos", sorprendía a los paganos, como recoge Minucio Félix en su imaginario diálogo Octavius: "Se aman casi antes de conocerse... y se llaman sin distinción hermanos y hermanas".

Y un siglo después Lactancio explica: "No hay otra razón para llamarnos hermanos que el hecho de que nos consideramos todos iguales. Esclavos y libres, grandes y pequeños son iguales entre sí y ante Dios se distinguen sólo por la virtud".

La hermandad como identidad, y la identidad en Cristo: dos denominaciones sucesivas, pues, y un mismo principio que ya latía en los siglos de los mártires.

Artículo originalmente publicado en Primeros Cristianos

18/05/2026
LA MUERTE NO ES SANTA: LA BIBLIA LA PRESENTA COMO ENEMIGA Y NO COMO OBJETO DE DEVOCIÓNLa Biblia nunca llama santa a la m...
12/05/2026

LA MUERTE NO ES SANTA: LA BIBLIA LA PRESENTA COMO ENEMIGA Y NO COMO OBJETO DE DEVOCIÓN

La Biblia nunca llama santa a la muerte. Desde Génesis hasta Apocalipsis, la muerte aparece como consecuencia del pecado, como separación, dolor, juicio y enemigo del ser humano, no como una figura espiritual digna de veneración, oración o confianza. Por eso cuando muchas personas escuchan el nombre “santa muerte”, deben detenerse y preguntarse algo sencillo pero serio: ¿en qué parte de la Escritura Dios manda honrar, levantar altares o pedir favores a la muerte? La respuesta es ninguna. No existe un solo versículo donde la muerte sea presentada como santa, bendita, protectora o mediadora. Al contrario, la Palabra enseña que la muerte entró al mundo por causa del pecado. Romanos 5:12 dice: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte”. Ese versículo destruye la idea de que la muerte sea una entidad santa. La muerte no vino como regalo celestial; vino como consecuencia de la caída del hombre.

La palabra “santa” en la Biblia se usa para lo que pertenece a Dios, para lo separado para Él, para lo puro, limpio y digno delante del Señor. Dios es santo. Su Espíritu es Santo. Su pueblo es llamado a vivir en santidad. La Palabra es santa. Pero la muerte jamás recibe ese título. Entonces, ¿por qué muchos la llaman santa? Porque el ser humano tiene tendencia a convertir en objeto espiritual aquello que le produce miedo, desesperación o deseo de control. Hay personas que buscan protección, dinero, venganza, poder, salud o favores rápidos, y terminan acercándose a prácticas que mezclan temor, superstición y devoción hacia algo que la Biblia nunca autorizó. Lo peligroso es que muchas veces se usan imágenes religiosas, veladoras, rezos y lenguaje espiritual para hacer creer que todo eso viene de Dios, cuando en realidad se está desviando el corazón hacia algo que la Escritura jamás enseñó.

La muerte, en la Biblia, no es presentada como reina, madre, protectora ni intercesora. Es presentada como enemiga. 1 Corintios 15:26 dice claramente: “Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte”. Ese versículo no deja espacio para confusión. Dios no llama santa a aquello que Él mismo llama enemigo. Cristo vino precisamente a vencer la muerte, no a enseñarle al hombre a venerarla. La cruz y la resurrección tienen tanto peso porque Jesucristo derrotó el poder de la muerte y abrió camino de vida eterna para los que creen en Él. Hebreos 2:14 dice que Cristo participó de carne y sangre “para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte”. La obra de Jesús no fue acercar a las personas a la muerte, sino librarlas del dominio espiritual que producía temor, condenación y separación de Dios.

Mucha gente entra en devoción hacia la llamada “santa muerte” porque piensa que esa figura sí escucha, sí responde rápido o sí concede cosas que sienten que no obtienen de otra manera. Ahí está uno de los grandes peligros espirituales: buscar poder sin buscar verdad. El ser humano desesperado puede abrir puertas equivocadas cuando quiere soluciones rápidas sin preguntarse si vienen de Dios. Pero la Biblia advierte una y otra vez que no todo lo espiritual viene del Señor. Deuteronomio 18:10-12 prohíbe prácticas relacionadas con adivinación, hechicería y consultas espirituales ajenas a Dios, porque el Señor aborrece esas cosas. Cuando una persona pone su fe, su temor o su confianza en figuras, imágenes o prácticas que no nacen de la Palabra, empieza a caminar en terreno peligroso.

También hay quienes defienden esa devoción diciendo que “la muerte llega para todos” y por eso debe respetarse o venerarse. Pero una cosa es reconocer que todos moriremos físicamente y otra muy distinta convertir la muerte en objeto de culto. La Biblia enseña que el hombre debe prepararse para encontrarse con Dios, no para servir a la muerte. Hebreos 9:27 dice: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. Ese versículo pone la mirada donde debe estar: no en glorificar la muerte, sino en entender que después de ella el ser humano dará cuentas delante del Señor.

La muerte se volvió algo tan temido en el corazón humano que muchos prefieren darle nombre, figura y altar para sentir que pueden controlarla. Pero el problema es que el hombre no fue llamado a pactar con la muerte ni a buscar favor de ella; fue llamado a reconciliarse con Dios por medio de Jesucristo. Isaías 8:19 pregunta: “¿No consultará el pueblo a su Dios?” Esa pregunta sigue siendo necesaria hoy. ¿Por qué buscar protección espiritual fuera del Señor? ¿Por qué poner esperanza en figuras que no tienen fundamento bíblico? ¿Por qué entregar el corazón a prácticas que nacen del miedo y no de la verdad?

La Biblia muestra que Satanás sabe disfrazar el engaño con apariencia religiosa. 2 Corintios 11:14 dice que “Satanás se disfraza como ángel de luz”. Eso significa que no todo lo que parece espiritual, antiguo o milagroso viene de Dios. Hay caminos que parecen dar resultados rápidos, pero alejan del Señor. Hay prácticas que producen dependencia espiritual, miedo y esclavitud. Hay personas que terminan más atadas, más confundidas y más lejos de Cristo porque buscaron respuestas donde Dios nunca mandó buscarlas.

El problema no es solamente una imagen vestida con túnica o una figura levantada en un altar. El problema es el corazón que empieza a confiar, pedir, temer o rendir devoción a algo que ocupa un lugar que solo le pertenece a Dios. Éxodo 20:3-5 dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen”. Ese mandamiento sigue teniendo peso. Dios nunca compartió su gloria con figuras levantadas por manos humanas. Cuando el hombre empieza a inclinar su fe hacia objetos, imágenes o entidades que no vienen de la verdad bíblica, termina desviándose aunque crea que sigue buscando ayuda espiritual.

La muerte tampoco tiene poder de salvación. No perdona pecados, no limpia el alma, no concede vida eterna ni puede reconciliar al hombre con Dios. Solo Cristo salva. Juan 14:6 dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. Jesús no dijo “yo soy un camino”; dijo “el camino”. La salvación no está en rituales oscuros, ni en pactos, ni en veladoras, ni en figuras levantadas por tradiciones humanas. Está en Jesucristo, en su sangre derramada y en el arrepentimiento verdadero delante de Dios.

Muchas personas llegan a esas prácticas porque están heridas, desesperadas, llenas de miedo o buscando protección. Y sí, el miedo puede empujar a alguien a lugares equivocados. Pero el evangelio no trabaja desde el miedo a la muerte; trabaja desde la victoria de Cristo sobre ella. Cuando Jesús resucitó, mostró que la muerte no tiene la última palabra sobre quienes pertenecen al Señor. Por eso Pablo escribió en 1 Corintios 15:55: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” Esa expresión no es adoración a la muerte; es proclamación de victoria sobre ella por medio de Cristo.

Ignorar este tema deja a muchos creyendo que toda devoción espiritual es válida mientras tenga apariencia religiosa. Pero no todo altar honra a Dios. No toda oración está dirigida correctamente. No toda práctica espiritual es inocente. El enemigo siempre ha tratado de desviar la adoración, porque sabe que el corazón humano fue creado para rendirse a alguien. Si no se rinde al Dios verdadero, terminará rindiéndose a otra cosa: imágenes, hombres, dinero, poder, superstición o figuras que prometen protección falsa.

La muerte no necesita veladoras, rezos ni altares. Lo que el ser humano necesita es reconciliación con Dios mientras tiene vida. La Biblia enseña a prepararse espiritualmente, a arrepentirse, a buscar al Señor y a vivir en obediencia, porque llegará el día donde cada persona estará delante de Dios. Amós 4:12 dice: “Prepárate para venir al encuentro de tu Dios”. Ese es el llamado bíblico, no prepararse para servir a la muerte, sino para encontrarse con el Creador.

Llamarle santa a la muerte no cambia lo que la Biblia enseña sobre ella. La muerte sigue siendo consecuencia del pecado y enemigo que Cristo vino a vencer. El problema es que muchos han convertido el temor en devoción y la desesperación en idolatría. Han buscado protección en aquello que no puede salvarlos. Han dado reverencia a algo que la Escritura nunca mandó honrar. Y mientras algunos levantan altares a la muerte, olvidan que Cristo murió y resucitó precisamente para librar al hombre del poder de la muerte y darle vida eterna.

El creyente debe tener cuidado con todo lo que quiera ocupar el lugar de Dios en su corazón. Porque cuando una persona empieza a poner su confianza espiritual en figuras, imágenes o prácticas fuera de Cristo, se está alejando del único que verdaderamente tiene autoridad sobre la vida, la muerte y la eternidad. Apocalipsis 1:18 muestra a Jesús diciendo: “Yo soy el que vivo, y estuve mu**to; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos… y tengo las llaves de la muerte y del Hades”. Las llaves no las tiene una imagen levantada por hombres. Las tiene Cristo. Él es quien venció la muerte, quien juzgará al mundo y quien ofrece salvación al que se arrepiente y cree en Él.

Hoy felicitamos a todas las mamás, en este su día, oramos porque El Espíritu Santo llene sus vidas de sabiduría y prospe...
10/05/2026

Hoy felicitamos a todas las mamás, en este su día, oramos porque El Espíritu Santo llene sus vidas de sabiduría y prosperidad, feliz día de las madres!!!!!

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